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El sector del Peix Blau vive una ‘situación de extrema gravedad’

Los pescadores del cerco están sufriendo uno de sus peores momentos por la caída en las capturas de boquerones 

Carla Pomerol

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El ambiente en la Confraria de Pescadors de Tarragona es de total preocupación. Foto: Lluís Milián

El ambiente en la Confraria de Pescadors de Tarragona es de total preocupación. Foto: Lluís Milián

A primera hora de la mañana, la imagen de la Confraria de Pescadors de Tarragona es desoladora. Los pescadores bajan de las embarcaciones con el rostro triste y con un cubo con cuatro boquerones –muy pequeños, por cierto– para vender a algún familiar y así sacarse cuatro duros. Llevan toda la noche en la mar, aguantando el frío y el cansancio. Y no sirve de nada. Llegan a puerto y apenas han cogido pescado. Desesperante e insostenible. Así se sienten los pescadores del cerco –los que pescan sardinas y boquerones–.

El problema ya no es que el boquerón es demasiado pequeño para ser pescado; el problema es que no hay, ni grande ni pequeño. No se sabe el porqué. Los pescadores del cerco buscan desesperadamente una respuesta a la caída de la captura de sardinas. Desde principios de agosto, la cosa va de mal en peor. «Estamos pasando unos meses muy malos, hay quien no tiene ni para pagar la seguridad social de los trabajadores», explica Josep Budesca, vicepresidente de la Associació del Peix Blau de Tarragona, quien reconoce que hay embarcaciones que están viviendo una situación muy grave. «Antes fiaban el gasoil a las embarcaciones, ahora ya no. Así está la situación», explica Budesca.

Los pescadores no conocen los motivos por losm que ahora ya no se pesca, aunque sospechan que hay algunos factores, como la presencia de atunes o la contaminación, que dificultan su trabajo. Es por eso que desde la asociación y desde la misma Confraria llevan años pidiendo a gritos un estudio científico que dé respuestas a la situación. Las administraciones, de momento, no contestan a la petición.

Una situación extrema

Según el presidente de la Associació del Peix Blau, Agustí Rillo, «actualmente el sector está viviendo una situación de extrema gravedad». Asegura que llevan muchos años luchando «y ya no sabemos qué hacer para seguir sobreviviendo». Por eso piden a la administración que encuentren soluciones y que se destinen más ayudas económicas para los pescadores. «Si no pasa nada y tenemos la suerte de que nos la paguen, en diciembre empezaremos una parada biológica que se alargará hasta febrero», explica Budesca, quien reconoce que, poco a poco, este oficio irá desapareciendo, «ya que no hay manera de sostener esta dramática situación».

¿Es el fin del sector?

«Cuando yo empecé a trabajar, éramos unas 36 embarcaciones que salían a la mar. Ahora hay solamente ocho», asegura Josep Budesca, patrón y armador del cerco de la Confraria de Pescadors de Tarragona. Y aún parecen muchas. El colectivo asegura que si los patrones tuvieran la opción de recibir alguna subvención de la Unión Europea para desguazar las embarcaciones, lo harían, almenos cuatro de las ocho embarcaciones que duermen en Tarragona. Hay otros propietarios a los que también les gustaría desguazar la embarcación, pero sus deudas con la Seguridad Social no les permiten tener la opción de recibir ayudas. Están cogidos de pies y manos. El colectivo augura, entre tristeza y sufrimiento, que el sector del cerco irá desapareciendo poco a poco. Entre todas las cofradías de la demarcación de Tarragona hay un total de 18 embarcaciones del cerco, lo que significa que peligra el puesto de trabajo de unos 200 empleados.

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