El sector turístico confía en el impacto de Tarraco Viva

La relajación de las restricciones por parte del Procicat está teniendo su efecto
y se espera que el próximo fin de semana aún se note una mejora en la afluencia

NÚRIA RIU

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Durante todo el día de ayer se notó una importante afluencia de gente en todo el centro de la ciudad. FOTO:  PERE FERRÉ

Durante todo el día de ayer se notó una importante afluencia de gente en todo el centro de la ciudad. FOTO: PERE FERRÉ

Esta vigésimo tercera edición del festival Tarraco Viva aún está marcada por las limitaciones que impone la pandemia. Una parte de la programación se ha mantenido en formato on-line y los aforos son reducidos. Sigue siendo un año de transición. Sin embargo, el hecho de que el Procicat haya relajado las restricciones y que este fin de semana haya coincidido con que en muchas poblaciones de Catalunya, entre ellas Barcelona, estén de fiesta el lunes ha propiciado una mayor afluencia durante todo el fin de semana.

Tras el Dixieland, Tarraco Viva representa la primera oportunidad en la que Tarragona «recupera» un gran evento, desde que irrumpió la pandemia. Y tanto el sector turístico como los bares y la restauración confían en que esto sea un primer paso de cara a un verano que se prevé mejor que el año pasado, sin alcanzar aún los datos de 2019. «Lo bueno es que empieza a despertar y nos coge en una buena época, porque en invierno ya sabemos qué pasa en Tarragona», dice Javier Escribano, presidente de la Associació d’Empresaris d’Hostaleria de Tarragona Ciutat.

Los bares y restaurantes son uno de los sectores que más está notando las ganas de ocio después de todos estos meses de limitaciones. «Poco a poco vamos recuperando los eventos y se están poniendo conciertos, lo que siempre es una buena noticia», añade Escribano. Los negocios están muy tocados y, aunque defienden que seguirán necesitando respiración asistida, confían en que en los próximos meses empiece a notarse la llegada del turismo nacional.

Habitualmente el festival duraba quince días, siendo el segundo fin de semana el más fuerte en cuanto a la cifra de visitantes y pernoctaciones. Este año se ha mantenido un formato más reducido de diez. «Los fines de semana se animan, sobre todo las noches del sábado, pero es un año atípico en todos los sentidos y se cierra todo a última hora y tampoco no vemos que se esté notando un incremento a causa de Tarraco Viva», afirma Xavier Jornet, presidente de la Associació d’Hotelers de Tarragona.

Esta noche de sábado a domingo muchos establecimientos prácticamente llegaron a la plena ocupación. Una situación, no obstante, que el sector desvincula de la celebración del festival, ya que empezó hace algunas semanas, cuando se permitió la movilidad dentro de toda Catalunya. «Es gente de proximidad, que viene por la mañana y aprovecha todo el día», añade Jornet.

Las expectativas están en si estas buenas percepciones se alargarán un día más y también se mantendrán para la noche de hoy, dado que en muchas poblaciones mañana es festivo. Con todo, la ocupación media de este fin de semana se prevé que se sitúe alrededor del 70%. Una cifra que también esperan alcanzar los campings de la ciudad.

El presidente de la Agrupació de Càmpings Tarragona Ciutat, Agustí Peyra, afirmaba que «será un fin de semana con bastante gente de Barcelona, no sabemos si por el festival o por la segunda Pascua, pero está claro que Tarraco Viva ayuda». El sector viene colaborando con la organización del festival desde el año 2014, ofreciendo hospedaje gratuito a los profesionales de fuera de la ciudad que participan en el evento. Este año, la colaboración se traducirá en la cesión de 17 bungalows, para alojar a más de 40 personas durante todo el certamen.

Peyra considera que el festival aún tiene un largo recorrido en cuanto a promoción «para que sea un aliciente de cara a los visitantes de fuera». Un punto de vista que comparte Xavier Jornet. «Siempre es bueno, pero falta que no sea un hecho aislado y que se tome como ejemplo de cara a buscar fórmulas diferentes de gestión del patrimonio», indica.

No hay datos económicos sobre el impacto que supone para la ciudad la celebración de este certamen, reconocido internacionalmente. En 2016 se apuntó que la cifra podía alcanzar los siete millones de euros, una cifra, no obstante, que no se ha revisado y que, en ningún caso, podrá alcanzarse de nuevo hasta que no se recupere una normalidad absoluta.

De momento, el pasado fin de semana ya fue el primero en el que pudieron degustarse los platos del Tarraco a Taula y el balance es muy positivo. «Todo a punta que será un fin de semana fantástico, sin restricciones y con cenas. La situación hace que seamos moderadamente optimistas y que nos podremos sacar el gusanillo después del año pasado», asegura el presidente de este colectivo, Carlos Segarra. Este año hay menos restaurantes que participan, lo que debe servir para poder alcanzar los casi 200 menús que algunos de estos establecimientos sirven en un año convencional.

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