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El socialismo que reivindica el ‘sí’ en el referéndum

La escisión soberanista del PSC, encabezada por Ernest Maragall, lució músculo en un acto que razonó los motivos del ‘sí’: de los agravios en infraestructuras a la liberación femenina

Raúl Cosano

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En el centro, Ernest Maragall, exdiputado en el Parlamento Europeo, junto a Meritxell Serret, consellera de Agricultura, y otros ponentes.  Foto: Pere Ferré

En el centro, Ernest Maragall, exdiputado en el Parlamento Europeo, junto a Meritxell Serret, consellera de Agricultura, y otros ponentes. Foto: Pere Ferré

No había nadie del PSC, ni siquiera entre el público, pero fue un acto para reivindicar el socialismo que defiende el referéndum y la independencia. Arrancó un sevillano que lleva desde los nueve años en Catalunya. Es Alfons Palacios, presidente de MES, Moviment d’Esquerres, una fuerza que nació de la escisión socialista, cuando hubo que posicionarse en el debate soberanista. «Una de las cosas que tenía claras al inicio de esta campaña era mostrar que muchos socialistas estamos por el derecho a decidir», dijo Palacios, que habló de su «orgullo de andaluz» pero se reconoció «catalán, parte de este pueblo y comprometido con él». De ahí esa defensa a ultranza de la democracia, plasmada en el 1-O. 

Ante unas 200 personas congregadas en el Col·legi de Farmacèutics de Tarragona, Moviment d’Esquerres desplegó la musculatura del socialismo soberanista en un acto titulado 'Un sí raonat'. Había que listar los motivos por los que votar a favor de la independencia el 1-O, y a ello se entregó Montserrat Palau, doctora en Filología Catalana, profesora en la URV y diputada de Junts pel Sí: «Hay que ir a votar por memoria, por dignidad, por hacer limpieza con el régimen franquista y fascista del 78». 

Criticó «una ley de memoria histórica aprobada por Zapatero que no se ha desplegado» y situó la independencia como la solución definitiva para reparar la memoria de los exiliados. Para Palau, la independencia es también el camino de la liberación femenina definitiva. «Se lo debemos a nuestras hijas y a nuestras nietas. No nos queremos ni súbditas ni sumisas», dijo, y citó como referente a Maria Aurèlia Capmany, novelista y activista política. 

Pero no todas las voces fueron socialistas. Jordi Sendra, diputado en el Parlament y exsenador, reivindicó la riqueza de procedencias: «No soy socialista, pero si lo fuera no estaría del lado del partido que defiende la aplicación del artículo 155 en Catalunya». Sendra siguió con la retahíla de perjuicios, de razones para el ‘sí’. Se centró en infraestructuras y lo tuvo fácil para enumerar la lista histórica de agravios: los retrasos en cercanías, el Corredor, la A-27 inacabada, el estado de la N-340, los peajes o la falta de inversión en el Prat.

Luego llegó el turno del padre de esta corriente, toda una institución en el PSC que en 2012 se desmarcó para fundar Nova Esquerra Catalana, la semilla de lo que es hoy Moviment d’Esquerres: Ernest Maragall. El exdiputado en el Parlamento Europeo aludió al «placer de lo ilegal y de volver a los años 70», en referencia a la celebración del acto. Habló de cómo las cúpulas de los partidos se apoderan grotescamente de las ideologías y admitió su ideario: «Yo no soy independentista. Soy un claro partidario de la independencia. Tiene más que ver con un movimiento ciudadano que con algo ideológico». 

La última en hablar fue Meritxell Serret, actual consellera de Agricultura, que resumió: «Hay un Estado que no nos quiere, no nos respeta». Y ofreció más razones, estas de su sector: una política alimentaria de país o la soberanía en cuanto a productos. También cerró filas de cara al 1-O. «Yo nací en 1975. Me he educado en una cultura democrática. Ante las amenazas del Estado hay que responder con ironía y civismo. Votar no puede ser nunca ilegal, porque es un derecho fundamental del ciudadano», culminó.

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