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El sociosanitari de Tarragona se llena de ilusión con los Reyes Magos

Crónica. Melchor y Gaspar, visitaron el centro para repartir regalos y mucha alegría gracias a la iniciativa de l’Associació Veïns Carrer Goya

LAURA ROVIRA

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Melchor, Gaspar y su ayudante, el paje real, repartieron regalos habitación por habitación en el Sociosanitari Francolí FOTO: PERE FERRÉ

Melchor, Gaspar y su ayudante, el paje real, repartieron regalos habitación por habitación en el Sociosanitari Francolí FOTO: PERE FERRÉ

Aunque miles de hogares en Tarragona se despertaron con un montón de regalos después de la Cabalgata de los Reyes Magos, sus majestades aún no habían acabado y es que faltaba que su magia llegará a aquellos que no pudieron verles en el desfile y que no han vivido la Navidad en sus casas.

Melchor, Gaspar y un paje que les ayudaba a cubrir la ausencia de Baltasar, visitaron durante la mañana de Reyes el centro Sociosanitari Francolí para repartir regalos, caramelos y mucha alegría. Eran las 11 de la mañana cuando los Reyes ya habían recorrido un lateral de la segunda planta del centro y habían revolucionado a sus habitantes rompiendo la calma y el silencio habitual. «Normalmente los pasillos están desérticos y más a esta hora, pero hoy es un panorama totalmente distinto», comentaba Guillermina mientras agradecía a sus majestades la visita en la que cambiaron la rutina de su marido por una sorpresa en forma de ilusión.

Una tradición vecinal

«Llevamos 20 años visitando este centro. Con muchos ya nos conocemos pero siempre hay nuevas incorporaciones. A todos, cada año, les decimos lo mismo, nos vemos fuera de aquí para tomar un café y esperamos que sea muy pronto», expresaba Toni Villalobos, el presidente de l’Associació de Veïns Carrer Goya y responsable de esta iniciativa. El origen de este proyecto en el que voluntarios se convierten en Reyes por un día, surgió por el motivo que cada año pretenden conseguir. «El objetivo es simplemente traer alegría a personas que no están pasando estas fiestas en su casa y como quisieran», declaraba Villalobos.

Los pasillos se llenaron de movimiento y de espectadores asomados a sus habitaciones esperando como niños la visita de Melchor y Gaspar. Amparo, desde la cama pero un mucha energía, recibió a los Reyes cantando un villancico que despertó los aplausos y las risas de sus compañeros y de las enfermeras que la cuidan cada día y que también se han preocupado de su carta a los Reyes Magos. «Los regalos son pequeños detalles que nos han proporcionado el mismo equipo del Sociosanitari Francolí. Nosotros se lo entregamos con mucha magia y también con caramelos para acompañar», explicaba Villalobos.

Como volver a ser niños

Las reacciones variaban en cada habitación pero en todas se podía sentir el agradecimiento de las personas ingresadas. Esta pequeña comitiva convirtió el centro en una cabalgata diferente e improvisada y consiguió que sus residentes pudieran celebrar de una forma especial el día de Reyes.

«Hay algunos que desde buena mañana ya los están esperando y otros que no son conscientes pero la ilusión es la misma, es un momento muy bonito y que todos agradecemos», comentaba Toñi, una de las enfermeras responsables de este centro que también tuvo su sorpresa cuando los Reyes Magos le regalaron una entrada para un concierto y una caja de bombones para compartir con el resto del equipo médico.

Habitación por habitación, Melchor, Gaspar y el paje real, saludaron a todos los residentes y les dieron un regalo que no habían pedido pero que celebraron como uno de sus mayores deseos. A sus 96 años, Cinta, vivió este momento junto a su hija agradeciendo la visita de sus majestades a quién les aseguró que guardaría este detalle como un recuerdo inolvidable. De forma más fugaz, intensa y emocionante, recibió el regalo una residente con alzheimer que, con lágrimas en los ojos, saludó a los Reyes Magos como si fuera la primera vez.

Remei, la cuidadora y un miembro diferente de la familia de Francisco, compartía su misma ilusión y la de su compañero de habitación Diego, al recibir los regalos de Melchor y Gaspar. «Estos momentos son vida, les ayudan mucho», expresaba Remei quien añadía entre risas: «Gracias a esta dosis de alegría, hoy toca una pastilla menos». Y es que mientras Francisco pensaba donde colocar su figurita del árbol de Navidad que le habían regalado, Diego, ya se había puesto la gorra que le habían traído los Reyes para salir al pasillo y enseñársela a todo el mundo.

Reyes, magos y chistosos

Además de sorpresas, alegría e ilusión, Melchor y Gaspar sacaron su lado más gracioso y caracterizaron sus visitas por un toque de humor que logró que las risas fueran constantes y retumbaran por todo el centro durante toda la mañana. «Venimos para dar felicidad que es lo que toca y lo que se merecen», expresaban los Reyes que se hicieron fotos con todo el mundo y que repetían habitación por habitación el mismo mensaje: «La próxima cabalgata, no se la pierden».

Después de recorrer las dos plantas del Sociosanitari Francolí, sus majestades y sus ayudantes se despidieron de aquellos y aquellas que aunque llevarán muchas Navidades vividas, volvieron a su infancia para disfrutar de un día de Reyes como niños y demostrar que la ilusión no tiene edad.

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