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Tarragona Equipamientos

El tanatorio de Tarragona se ampliará con un edificio anexo, otro crematorio y un restaurante

Actualmente, el 42,5% de los difuntos son incinerados. Con las actuaciones de mejora previstas, las cenizas podrán entregarse con más rapidez a los familiares

CARLA POMEROL

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Imagen del interior del velatorio  municipal, que conectará con el edificio anexo a través de la antigua cafetería.FOTO: ALBA MARINÉ

Imagen del interior del velatorio municipal, que conectará con el edificio anexo a través de la antigua cafetería.FOTO: ALBA MARINÉ

El tanatorio municipal de Tarragona se ampliará con un edificio anexo que comunicará con el actual, en el que se instalará un segundo horno crematorio para agilizar más el proceso de las incineraciones. En el nuevo equipamiento se habilitará una sala donde poder hacer ceremonias íntimas en caso de familias pequeñas. Además, el edificio actual contará con una sala «más grande y más agradable» donde poder hacer los trámites al llegar. La cafetería, por último, se trasladará a la planta baja y se convertirá en un restaurante con menús incluidos. Las mejoras costarán aproximadamente 1,3 millones de euros y las obras empezarán a lo largo de este año.

La Empresa Mixta de Serveis Fúnebres Municipals de Tarragona –más conocida como Emserfumt– es la encargada de gestionar el tanatorio municipal. El 51% de las acciones son del Ayuntamiento y el 49% restante de Funespaña. El consejo de administración que gobierna la empresa ha decidido reestructurar las dependencias del equipamiento y construir un nuevo edificio anexo. «El tanatorio tiene casi 30 años y los hábitos de la gente han cambiado. Necesitamos dar un paso adelante. En su día, fueron unas instalaciones pioneras y queremos que lo vuelven a ser», asegura el alcalde de Tarragona, Pau Ricoma.

Las actuaciones previstas se dividirán en dos fases. En la primera, se reordenarán algunos de los compartimientos, como por ejemplo, los almacenes, las cocheras y los vestuarios. De esta manera, se ganarán metros cuadrados para poder hacer una sala grande donde llevar a cabo los trámites. «Cuando los familiares del difunto lleguen, se encontrarán con una oficina para hacer los primeros pasos. Pero, enseguida, podrán acceder a esta sala, más cómoda y agradable, donde tomar las decisiones del funeral y donde poder reunirse con el resto de familiares, sin mesas de por medio», explica el alcalde. «Queremos huir de una atención fría», apunta Clara Viñas, gerente del tanatorio. Este espacio se ubicará en la planta baja del actual edificio y contará también con lavabos públicos.

Instalaciones más modernas

Una vez estén reordenados estos espacios será momento de pasar a la segunda fase del proyecto. La idea es construir un nuevo edificio anexo al actual, de planta única, que conecte a través de un pasillo. «Lo que queremos es que no sea necesario salir del recinto», explica Viñas. En esta nueva construcción se instalará un horno crematorio. «El que tenemos ahora tiene 27 años y cumple a la perfección con la normativa. Pero queremos modernizarnos y entregar las cenizas con menos tiempo», comenta la gerente, quien añade que «la estructura actual ya estaba preparada para dos hornos, el problema es que, con el paso del tiempo, las máquinas son más grandes y, hoy en día, no caben dos. La solución es levantar otro edificio».

El consejo de administración estudió cual era la mejora ubicación. Finalmente, se decidió que el nuevo inmueble se situaría en la zona de atrás, en el parking, donde se encuentran los cipreses. «Además, ganaremos plazas para coches», apunta Viñas.

El nuevo edificio conectará con el actual a través de la sala donde hasta hace unos meses había la cafetería. «Convertiremos ese espacio en una zona de sofás, en la que podrán descansar los familiares en caso de no querer estar en la velatorio», explica el alcalde Ricomà. De allí, saldrá un pasillo que unirá las dos instalaciones. Además, en el nuevo inmueble también se construirá un salón donde poder celebrar ceremonias y funerales de pequeño formato.

Estas mejoras se llevan a cabo tras detectar un aumento de las incineraciones. En el año 2019, un 42,5% de los difuntos escogieron esta opción. Así lo asegura la Associació d’Empreses de Serveis Funeraris de Catalunya –Asfuncat–. En el Estado español la cifra es del 40% y en las grandes ciudades catalanas, del 70%. «La incineración avanza a ritmo frenético y debemos adaptarnos», apunta Ricomà.

Por otro lado, la parte interior de los velatorios –donde se encuentra el difunto– también se reformará. La de los familiares ya sufrió mejoras hace unos meses. Además, la zona de la fuente y la vegetación también se modificará y se convertirá en un espacio donde poder pasear y desconectar.

Un restaurante

La cafetería lleva meses cerrada, después de que Ana –la mujer que llevaba 26 años al frente del negocio– decidiera plegar. Desde entonces, en el recinto hay maquinas expendedoras que ofrecen cafés y comida rápida. Una de las principales novedades de las mejoras previstas es que el servicio se trasladará a la planta baja. Se convertirá en un restaurante y el horario al público será de ocho y media de la mañana a diez de la noche –igual que el tanatorio–. Además, ofrecerá menús al mediodía y servicio de catering, por si los familiares quieren solicitarlo. La gestión del restaurante saldrá a concurso en cuestión de días. Las bases ya están preparadas, aseguran Ricomà y Viñas.

El proyecto de la remodelación del tanatorio ya está listo y en pocas semanas saldrán a licitación los trabajos. El presupuesto previsto para estas mejoras es de 1,3 millones de euros y según el alcalde «las obras empezarán a lo largo de este año».

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