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El taxista que daclases de autodefensa para mujeres

Perfil. Latorre suma un palmarés como taekwondista que le permite ayudar a los colectivos más vulnerables

Núria Riu

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Josep Lluís Aymat, Pedro Latorre (con uno de sus títulos) y Joaquim Olivé. FOTO:  Pere Ferré

Josep Lluís Aymat, Pedro Latorre (con uno de sus títulos) y Joaquim Olivé. FOTO: Pere Ferré

Taxista por la mañana y profesor de artes marciales por la tarde. Pedro Latorre suma más de treinta años como conductor profesional. Primero, llevando un autobús y, desde hace 29 años, como taxista de Tarragona asociado a la Federació d’Empreses d’AutoTransport (Feat). Sin embargo, tiene una faceta que va más allá del volante. Es instructor de defensa personal, que trabaja con algunos de los colectivos más vulnerables de la sociedad.

Y si hay un grupo que mira con especial interés es el de las mujeres que sufren malos tratos. Se inició en este camino después de vivir una serie de experiencias muy traumáticas que sufrió durante su infancia. Así que se dijo: «Si de mí depende, ninguna mujer volverá a sentirse indefensa y tendrá los mecanismos para evitar recibir una paliza», explica.

Este empeño hizo que empezara a adentrarse en el mundo de las artes marciales. Latorre aún era menor de edad. No obstante, en ningún momento se planteó este deporte de forma competitiva. Su obsesión no era ganar medallas que le acreditaran como el mejor taekwondista, sino tener unos «conocimientos de autodefensa». Y su convicción era tan firme que, poco a poco, fue cosechando todo tipo de titulaciones.

Latorre es maestro entrenador internacional de Taekwondo, cinturón negro séptimo DAN, quinto DAN de Taekwondo por la Federación Internacional y sexto Dan Internacional de Hapkido. En su carpeta de títulos tiene los diplomas de Seúl (Corea) de la Federación Mundial de Taekwondo y de Hapkido, así como diplomas de honor y reconocimientos que le han llegado tanto desde la Federació Catalana como del Consejo Superior de Deportes, entre otros organismos.

Un ‘hobby’

Un palmarés que le permitió empezar a dar sus primeras clases de defensa personal hace 25 años. No ha trabajado en gimnasios. «Empecé con actividades extraescolares en colegios, para las AMPAS. Con precios más asequibles», dice. Y, aun así, no ha tenido nunca un no para aquel niño a quien sus padres no han podido pagarle las clases. «Desde un primer momento les he ayudado. Yo de pequeño lo pasé muy mal. Mis padres iban justos y esto ha hecho que siempre haya visto que si hay que ayudar a alguien, voy a hacerlo», añade. Latorre lo tiene muy claro: «Lo de la defensa personal es una profesión que hago como hobby. Nunca he abandonado el taxi y esto me permite tener esta actitud más altruista. Todo lo que he ganado lo he reinvertido en las artes marciales», asegura.

Hay pocas cosas en su carrera en las artes marciales que le han dado tantas satisfacciones como los cursos de defensa personal para mujeres. Colabora con el Servei d’Informació i Atenció a les Dones (SIAD) del Ayuntamiento de Tarragona, así como también con Bienestar Social. Dirige los talleres que se hacen en los centros cívicos en los que, en algunos momentos, se ha encontrado con grupos de hasta 45 mujeres. «Si hay que hacer más horas, se hacen más horas, pero aquí el principal objetivo es que nadie se quede fuera». En sus cursos enseña técnicas sencillas y efectivas que las mujeres puedan poner en práctica en situaciones de peligro independientemente de la edad, habilidad o el contexto.

Nuevos colectivos

Junto con las mujeres, hay otro colectivo al que presta especial atención: los niños. «Mientras tienes a la gente haciendo este deporte, hay una disciplina y un respeto», afirma. A través del taekwondo intenta transmitir unos valores que «pueden ayudar a reconducir a muchas personas». Ha vivido muchos casos en los que lo ha podido comprobar. Y esto le da las fuerzas y el empeño para seguir adelante. «Haz un bien y no mires para quién», afirma que es su filosofía.

Pedro Latorre tiene 56 años. Se muestra especialmente agradecido de la relación y colaboración que ha encontrado por parte del vicepresidente de la Federación Española de Taekwondo y presidente de la Federació Catalana, Antoni Toledo. Una persona que asegura que «en todos estos años me ha apoyado y ha confiado en mí». Y gracias a espaldarazo de personas así ha ido acercándose a nuevos grupos.

Ahora va a hacer el primer seminario de autodefensa para el colectivo LGTBI, también ha dado clases a agentes de colectivos como la Guàrdia Urbana y ahora se ha ofrecido también a la Feat para dar un curso de autodefensa por si los profesionales del taxi tienen algún problema. Una iniciativa que ha tenido una muy buena acogida por parte del director de la federación, Josep Lluís Aymat, quien apunta que puede ser de gran interés que «dentro del colectivo sepan qué técnicas pueden conocer para reforzar el nivel de confianza». Y es que Latorre lo tiene muy claro: «Las clases siempre son un mecanismo para reforzar la autoestima, siempre haciendo que estas personas se sientan menos indefensas».

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