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El taxista tarraconense que también tiene VTC

Este empresario, con varias licencias de taxi y de VTC, defiende a los dos sectores pero cree que «nadie puede parar el progreso» 

Raúl Cosano

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Macha lenta de taxis por la autovía de Reus a Salou. Foto: Alfredo González

Macha lenta de taxis por la autovía de Reus a Salou. Foto: Alfredo González

«Conozco los dos mundos y ambos tienen razón, les comprendo. El taxi defiende sus intereses, que son muy lícitos, pero el progreso no se puede parar. Competència ya ha dicho que el decreto de limitación que ha aprobado la Generalitat no es viable», se confiesa un taxista tarraconense, veterano en el mundo del transporte y que intenta ver los matices. De hecho, él es un empresario que conduce un taxi    –tiene tres licencias en total– y que también dispone de tres autorizaciones de VTC. Asegura que no es, ni mucho menos, un caso único en Tarragona. 

Este empresario, que se mueve por toda la provincia, no ha secundado las huelgas del taxi, generándose así enemistades: «Tengo muchísimos problemas, porque para el taxi solo existe una ley, que es la de ellos. No se puede permitir que alguien me diga que no vaya a un sitio a buscar clientes. Considero que muchas veces los taxistas olvidan que son un servicio público». 

Este taxista es crítico con su propio sector, aunque cuando trabaja con VTC no lo hace con una aplicación: «A mí no me afecta la regulación ni la contratación de 15 minutos. Voy por mi cuenta, no quiero trabajar con una aplicación porque entonces tengo que darle el 20% y no quiero. Por otra parte, creo que el taxi ha tenido un monopolio que no debería haber existido nunca». 

Este conductor, que omite el nombre y el municipio de procedencia, amplió el negocio a las VTC con la idea de dar un servicio más exclusivo al cliente y, sobre todo, de no limitarse a un ámbito municipal. «El taxi me genera problemas, porque no me puedo mover. Si tengo un cliente que me paga por un servicio, ¿por qué no puedo trabajar? Por eso prefería ir a recogerle donde quisiera. Eso te lo permite el VTC. Intento mantener a mis clientes y con un precio de mercado. Quiero cuidar esa imagen y ganarme la fidelidad del cliente, como he hecho en los últimos años. Yo he preferido salir a buscar al cliente que quedarme esperando», cuenta. 

Liberalización total
Cree que en Tarragona los VTC no entran, al menos por el momento, en una competencia directa con los taxistas, como pasa en Barcelona. Otra cosa es que la solución aún está lejos. «Yo apostaría por algo drástico, como es la liberalización total, el coste cero. Está claro que uno de los problemas es el precio de las licencias de taxis, que son tan caras porque hay quien lo paga. Para mí, licencias a coste cero». 

Pese a que se ha podido ganar bien la vida, a costa de mucho sacrificio, ahora planifica una retirada. Vende tanto sus licencias de taxi como las de VTC, «a pleno rendimiento y con toda la cartera de clientes». A esa jubilación han contribuido las fricciones padecidas durante tantos años. «He sufrido mucho desgaste y quiero dejarlo ya», cuenta. Asegura, asimismo, que los conflictos aún no han terminado en Catalunya: «El decreto de la Generalitat está en vigor pero veremos durante cuánto tiempo. La solución es compleja». 

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