El tejido económico, la URV y la sociedad civil suman fuerzas para sacar las mercancías

Unas 250 personas acudieron al acto, celebrado en el Palau de Congressos, para exigir 
una alternativa al paso de los convoyes de mercancías por el centro de la ciudad

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El alcalde de Tarragona, Pau Ricomà, junto con Eugeni Sedano, Isidre Gavín y el periodista Esteve Giralt. FOTO: PERE FERRÉNUMEROSOS REPRESENTANTES POLÍTICOS MINUTOS ANTES DE INICIARSE EL EVENTO. FOTO: PERE FERRÉ

El alcalde de Tarragona, Pau Ricomà, junto con Eugeni Sedano, Isidre Gavín y el periodista Esteve Giralt. FOTO: PERE FERRÉNUMEROSOS REPRESENTANTES POLÍTICOS MINUTOS ANTES DE INICIARSE EL EVENTO. FOTO: PERE FERRÉ

Tarragona exige una alternativa al paso de las mercancías por la línea de la costa. Esta reivindicación vivió ayer una jornada sin precedentes, en la que el tejido económico, la Universitat Rovira i Virgili (URV) y la sociedad civil cerraron filas con la administración, para conseguir desencallar una solución que no penalice a los viajeros y que no comprometa la seguridad de los ciudadanos de los principales núcleos de población por los que circularán estos convoyes.

El acto, organizado por el Ayuntamiento de Tarragona en colaboración con la plataforma Mercaderies per l’Interior, llenó prácticamente la capacidad de la sala Eutyches del Palau de Congressos, con un aforo para 256 personas.

Entre el público, numerosos ciudadanos, entre los cuales había representantes de las asociaciones de vecinos, la cultura y las entidades medioambientales. Y es que, el principal objetivo era conseguir «explicarse» y conseguir llegar a la sociedad, para que esto se convierta en una prioridad ciudadana de cara a los próximos años.

El alcalde de Tarragona, Pau Ricomà, fue el encargado de arrancar el primer bloque de intervenciones, de carácter más institucional. «Coincidimos con el apoyo absoluto al Corredor del Mediterrani como elemento indispensable –apuntaba el máximo responsable municipal– pero también es indispensable una plataforma segregada para las mercancías».

Ricomà fue claro: «No podemos aceptar el tercer carril como algo no provisional». Y, en este sentido, ponía en valor la importancia de la economía tarraconense, después que Ferrmed diera a conocer esta semana un estudio que situaba el binomio Tarragona-Barcelona como el primer gran hub económico del Estado y el octavo en Europa. «No somos un rincón de mundo, sino una localización estratégica para el conjunto de la economía», añadía.

El territorio cuenta con el apoyo de la Generalitat, que ayer estaba representada por el secretario de Territori i Mobilitat, Isidre Gavín. Durante su intervención mandó un mensaje al Gobierno de Madrid: «Los gobiernos tenemos que escuchar a la ciudadanía». Gavín apelaba a «seguir con esta reivindicación contundente», mientras afirmaba que «llega tarde» el estudio de viabilidad que ha adjudicado el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana y que estudiará las diferentes alternativas de trazado.

A través de un vídeo se explicaron algunas de las consecuencias que comportará que el Corredor del Mediterrani y los trenes de mercancías pasen por la línea de la costa. Actualmente el tráfico de convoyes anual entre Tarragona y Castellbisbal es de 14.460 unidades. Según los primeros cálculos, este flujo se multiplicará por ocho en los próximos años. «Lo que reclamamos son unos niveles de inversión suficientes para que la alternativa sea una realidad», apuntaba el portavoz de Mercaderies per l’Interior, Eugeni Sedano.

Acto seguido empezaba el segundo bloque. Este fue protagonizado por los representantes de los principales sectores económicos del territorio, como son el Port de Tarragona, la AEQT y el turismo, además de la Universitat Rovira i Virgili (URV). Estos fueron contundentes y mostraron estar alineados en la demanda. «Nos lo jugamos todo», afirmaba la presidenta de la Federació d’Empresaris d’Hostaleria i Turisme (FEHT), Berta Cabré. El sector teme que la situación que se generará tenga efectos negativos sobre los más de 22 millones de pernoctaciones anuales en la provincia.

También habló de forma concisa el presidente del Port de Tarragona, Josep Maria Cruset: «el sector logístico nos jugamos el futuro en este tema». El enclave tarraconense ya está trabajando en los accesos definitivos para cuando haya una propuesta para la plataforma interior. «Si el propio territorio está ordenándose para estar preparados, el debate es muy reducido. O ponen el sentido común y nos escuchan o los problemas de colapso serán nuestra fortaleza».

Ser ‘contundentes’

Por su parte, la rectora de la URV, María José Figueras, se ofrecía para que «nos utilicen para poder hacer lobby allí donde haga falta». Y es que Figueras defendió que esta inversión debe desencallarse con los fondos Next Generation. «Hay dinero y lo que reclamamos aquí responde a los principios de sostenibilidad, seguridad y recuperación económica». Y, por este motivo, añadía que «debemos ser contundentes y volver a demostrar que esta región está unida y que debemos luchar por el futuro de nuestro territorio».

Finalmente, en el tercer bloque se habló sobre las afectaciones que tendrá la solución planteada que se está ejecutando. Y aquí se insistió principalmente en tres cuestiones. La primera, la seguridad. Al respecto, el ingeniero de Camins, Ramon Juanola, lanzó dos afirmaciones preocupantes: «En caso de accidente, las consecuencias serían perniciosas». Y acto seguido añadía: «Hay un incremento de la peligrosidad y el riesgo en la simultaneidad de tráficos».

El tercer carril también planteará problemas en cuanto al servicio para los pasajeros. El portavoz de la Associació per a la Promoció del Transport Públic (PTP), Daniel Pi, defendía que «las mercancías por el interior son la condición necesaria para mejorar el servicio ferroviario de nuestra área».

Finalmente, se habló sobre las afectaciones que el paso de estos convoyes tendrá sobre el Amfiteatre. Y sobre este tema, el catedrático en Arqueologia Clàssica de la URV Joaquín Ruiz de Arbulo fue el que lanzó un mensaje más tranquilizador, o al menos a medias. «Los romanos construían para la eternidad. Las vibraciones de los estudios hasta el momento no han sido suficientemente significativas, pero no tiene nada que ver la realidad actual con la circulación de convoyes de hasta 750 metros y más de 80 toneladas por vagón».

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