El territorio opina sobre la transición energética

Los promotores de nuevos proyectos eólicos y fotovoltaicos tendrán que ofrecer una participación del 20% a la población y tener el compromiso del 50% de la superficie

M. MILLAN/AGENCIAS

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Aerogeneradores instalados en la comarca de la Terra Alta.  FOTO: JOAN REVILLAS

Aerogeneradores instalados en la comarca de la Terra Alta. FOTO: JOAN REVILLAS

El Govern de la Generalitat aprobará la semana que viene la esperada reforma del decreto de las energías renovables, una nueva normativa que intenta hacer equilibrios para aplacar el malestar de los territorios amenazados por la masificación de proyectos eólicos y fotovoltaicos, sin entorpecer los objetivos de la transición energética.

Según han detallado en una conferencia el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y la consellera d’Acció Climàtica, Alimentació i Agenda Rural, Teresa Jordà, la modificación del decreto pretende ser «el punto de inicio de un nuevo modelo energético propio distribuido, descentralizado, democrático y cohesionado territorialmente».

El plan presentado por el Govern prevé la creación de una red de oficinas técnicas para apoyar a los municipios, la aprobación del Plan territorial y de la Ley de Transición Energética, la creación de una energética pública y el impulso del aprovechamiento de la biomasa y el biogás.

Según Aragonès, es «urgente e inaplazable» abordar la emergencia climática y desarrollar un modelo propio del país, «participado y con un fuerte componente de empoderamiento social».

El nuevo decreto pretende «minimizar el impacto social» de los proyectos ofreciendo un papel más activo de la ciudadanía en todo el proceso. El texto obliga a los promotores a informar previamente a la población de la zona afectada de su interés, hacer una oferta de participación de como mínimo el 20% en el proyecto y contar con el «compromiso» de al menos los propietarios de la mitad de la superficie afectada.

Para retrasar las posibles expropiaciones forzosas, el decreto obliga a contar con el 85% de los terrenos para hacer la declaración de utilidad pública. En caso de no tener este nivel de acuerdo, se podrá activar el proceso de expropiaciones igualmente una vez se reciba la autorización energética.

La nueva normativa también pretende evitar que un territorio se entere del interés de un promotor para construir un parque eólico o fotovoltaico en la zona una vez el proyecto sale a información pública y hay poco tiempo para hacer alegaciones.

En todo caso, todos estos requerimientos no imposibilitan sino que dificultan que un proyecto con poco consenso en el territorio salga adelante. Un escenario difícil pero que podría llegar a salir adelante si la promoción va cumpliendo trámites y tiene el visto bueno de las autoridades públicas y ha superado todos los requerimientos administrativos, energéticos, urbanísticos y medioambientales.

Áreas urbanas

Por otro lado, el decreto también actualiza el tipo de suelos donde se pueden promover proyectos de energías renovables, que ya no serán únicamente los no urbanizables. Así, se añaden los suelos urbanizables, tanto los desarrollados como los no desarrollados, para dar más opciones a las ciudades y zonas urbanas de tener un papel en la transición energética.

Se priorizará el trámite de las instalaciones que conecten a media tensión o sean inferiores a 5MW, promoviendo un modelo «de autosuficiencia energética compartida», en el que las comunidades locales estén en el «centro» de la producción.

También se quiere impulsar el autoconsumo, y por eso se trabaja en una modificación del código civil catalán para cambiar la ley de la propiedad horizontal.

Sin oligopolios

La consellera de Acción Climática, Teresa Jordà, ha defendido que el nuevo decreto quiere «rehuir de la economía extractiva y de los oligopolios».

Según la consellera, la reforma no busca la instalación de macroparques de renovables, sino precisamente dejar atrás «el modelo del siglo pasado, de Pearson, de centrales hidroeléctricas que despueblan» los territorios.

A su entender, si «todo se hubiera hecho con más tiempo y planificación se podría hacer ahora de forma más tranquila: es muy importante pacificar la planificación y solventar todos estos problemas», remarca.

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