El turismo de nieve se queda sin final de temporada

El cierre prematuro de las estaciones de esquí supone un duro golpe para el sector

Iñaki Delaurens

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Imagen de la estación de esquí pirenaica de La Molina, llena de esquiadores durante la temporada de invierno. FOTO: CEDIDA

Imagen de la estación de esquí pirenaica de La Molina, llena de esquiadores durante la temporada de invierno. FOTO: CEDIDA

Las estaciones de esquí se vieron obligadas a bajar la persiana el 13 de marzo a causa del coronavirus. Se despidieron de la temporada antes de tiempo sin disfrutar del final de marzo ni de la semana santa. Y lo que es peor, con paquetones de nieve recién caída en las montañas esta última semana, después de un invierno que tampoco ha sido excesivamente generoso en cuanto a cantidades y espesores en el Pirineo.

Para conocer cómo ha afectado al sector del turismo de nieve este cierre prematuro, hablamos con Nacho Vallina, encargado de marketing de Esquiades.com, agencia de viajes especializada en turismo de nieve afincada en Reus: «El impacto es muy alto. Tenemos muchos viajes cancelados sobre todo de cara a Semana Santa, que había buena previsión de nieve».

«Hasta el 13 de marzo la gente aguantó –cuentan desde Esquiades.com–, pero ese día fue todo repentino y las cancelaciones llegaban en bloque. Fue un día de locos en la oficina, con un montón de llamadas y peticiones de cancelación».

Las agencias de viaje temen que el mercado haya perdido confianza de cara a reservar

Al menos esta crisis no ha sucedido en noviembre o diciembre, lo que habría sido mortal para el turismo de nieve: «Dejamos de facturar un porcentaje importante. Por suerte, el puente de diciembre y todo el invierno hemos trabajado bien. No tanto en febrero, entonces la idea era recuperar un poco en marzo y Semana Santa para cerrar bien la temporada».

A Nacho Vallina lo que más le preocupa es «salir de esta situación de incertidumbre para saber cómo queda el mercado, porque ahora mismo no existe. Tendremos que ver cómo vuelve y adaptarnos rápidamente a ello. No solo nosotros, también los hoteles. No sabemos si cuando pase todo esto la gente va a reservar viajes o ser más conservadora y aplazar las vacaciones un año. Esto marcará muchísimo el año turístico».

Esquiades.com, que integra con BuscaUnChollo.com, se ha visto obligada a presentar un ERTE parcial que ha afectado a un pequeño porcentaje de la plantilla, mientras que la mayoría de empleados trabaja desde casa a media jornada. «Entendemos que lo mejor es seguir trabajando y no dejar proyectos desatendidos. Somos optimistas y esperamos que las reservas vuelvan a finales de abril o mayo».

Nos desplazamos hasta Tarragona, a Sant Pere i Sant Pau, para hablar con SkiEvasion, otra agencia especializada en turismo de nieve. Su gerente, Mireia Fabra, expone que «un 90% de nuestro mercado son grupos escolares, tanto de Tarragona como de toda España. Cada semana movíamos mil niños y niñas pero la semana del 9 de marzo explotó todo».

«Llevábamos quince días luchando con los colegios para mantener las reservas –afirma Fabra–, pero cuando las estaciones de esquí y los hoteles cerraron, no nos quedó otra que cancelarlas. La gente no aplaza reservas para el año siguiente, así que las gestiones que hacemos desde mitad de marzo son cancelaciones».

Esta crisis no solo afecta a las agencias: «Arrastramos hoteles, estaciones de esquí, empresas de alquiler de material y autocares, que son los que peor lo están pasando porque hemos pasado de contratar 30 o 40 por semana a ninguno. Es un sector muy interrelacionado y hay mucha gente que lo pasa mal».

En SkiEvasion se encuentran con otro problema común a los que habían comprado un billete de avión para estas fechas: «Tenemos grupos de Baleares y te encuentras con compañías que no te devuelven el dinero. Te dan un cheque-bono de doce meses, pero ahora lo que la gente quiere es que le devuelvan su dinero. En este sentido las compañías aéreas están haciendo mucho daño».

«Están dejando desamparado al sector del turismo», sigue Fabra, quien no descarta hacer un ERTE, dependiendo de cómo evolucione la situación. «Me preocupa que el año que viene estemos igual y no podamos empezar la temporada. Si apareciera un brote nuevo cada invierno, la gente no tendría confianza para viajar. Al final, viajar es un placer y tiene que compensar. El principal miedo es que se alargue y quede como algo permanente, así que esperemos que pase y se pueda volver a la normalidad».

Para conocer la realidad de las estaciones de esquí hablamos con Joaquim Alsina, director de la Associació Catalana d’Estacions d’Esquí i Activitats de Muntanya (ACEM): «La temporada es importante del primer al último día. Hace veinte años Semana Santa suponía el tope. Ahora no tanto, quizá un 13-15% de la facturación de la temporada, pero muy mal tiene que estar la nieve para no hacer caja».

«El pasado ya no existe, las estaciones de esquí ya miran al futuro», prosigue Alsina. Antes de abrir la temporada todas las estaciones pasan un exhaustivo control de seguridad y revisiones de sus remontes, máquinas e instalaciones. Las estaciones trabajan en verano preparándolo todo para el invierno pero ahora surge un problema: «Los proveedores del material de recambio para los remontes están en Italia y Alemania y tienen las fábricas cerradas. Entonces estamos preocupados porque no sabemos si de cara a la temporada que viene ya estarán aprobadas todas las revisiones de la administración para poder abrir el primer día. Para que esto se retrase lo mínimo posible, tenemos que presentar nuestros pedidos a las fábricas el día que vuelvan a abrir, aunque ahora no sabemos cuándo será».

Desde la ACEM concluyen que «si no abrimos a tiempo podría haber un impacto importante en los valles a nivel de empleo. De las estaciones de esquí depende mucha gente, hoteles, restaurantes, hasta el electricista que arregla la luz. Nos preocupa no poder garantizar que el año que viene no sea fatal por múltiples factores».

Por otro lado, Jordi Marqués, de Shixing Consultants, experto en comunicación de destinaciones de nieve sobre todo de Francia, explica que «en España muchas estaciones de esquí se mantienen abiertas porque revierten en el territorio y de esta manera no cierran hoteles ni restaurantes. Sobre todo, las estaciones públicas como las de Ferrocarrils de la Generalitat, Aramón o Sierra Nevada».

«Es una cuestión de modelos de gestión. Hay un dicho en el mundo del turismo de nieve que dice que a partir de San José ya no viene ni la virgen –apunta Marqués–. Las estaciones del Pirineo francés tienen muy claro que los beneficios se consiguen hasta el 20 de marzo y tener abierta la estación hasta final de Semana Santa conlleva pérdidas. Haber cerrado antes es bueno para las estaciones, al menos en Francia, que tienen vacaciones escolares en febrero, pero en cambio es negativo para la dinamización de los negocios del territorio».

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