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El vandalismo se ceba con los coches aparcados por la noche en Torres Jordi

Cristales rotos, ruedas pinchadas y robos de piezas, son el pan de cada día para los vecinos del barrio, quienes se sienten inseguros y preocupados cuando dejan el vehículo al aire libre

CARLA POMEROL

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El problema se concentra, sobre todo, en el barrio Torres Jordi. Foto: F. Acidres

El problema se concentra, sobre todo, en el barrio Torres Jordi. Foto: F. Acidres

Júlia Pascual, una joven vecina del barrio de Torres Jordi, salía de casa en busca de su coche para ir a trabajar. Era el pasado viernes. Se montaba en el vehículo –aparcado en la calle de Josep Maria Malato Músic, detrás del pabellón del Serrallo– y, al arrancarlo, escuchó un ruido sospechoso. «Petardeaba», asegura Pascual. Le habían robado el catalizador, un dispositivo que forma parte del sistema de escape del coche. Los hechos habían tenido lugar durante la noche anterior y los ladrones eran profesionales por el riguroso modus operandi. «Incluso levantaron el coche para poder sacar mejor la pieza. Sabían a lo que iban», dice Pascual, quien se lamenta de que deberá pagar parte de la reparación.

Pero esta vecina no es la única que ha sido víctima de robos y daños en su coche. «Hace un par de meses que hemos detectado un aumento de vandalismo nocturno centrado, sobre todo, en los vehículos aparcados», explica Cristina Martínez, miembro de la Associació de Veïns de Residencial Palau-Torres Jordi, quien añade que «desde rayones en coches, cristales y retrovisores rotos, ruedas pinchadas y robos de piezas importantes».

Otra de las afectadas, Belén Canuto, explica que «después de estar 12 días convaleciente en casa tras pasar por quirófano, me encontré el coche lleno de arañazos. Habían dibujado con una llave corazones y cenefas. Un autentico desastre que me costará un riñón».

Desde la entidad vecinal, se ha informado a la Guàrdia Urbana y se ha pedido más presencia policial, sobre todo, durante la noche. «Estamos muy preocupados. No es plato de buen gusto para nadie coger el coche para ir a trabajar y ver que falta parte del tubo de escape», dice Martínez, quien añade que «los vecinos nos sentimos inseguros y nos da miedo dejar el coche al aire libre». Algunos se están volviendo locos buscando parkings privados.

Según fuentes municipales, los robos y desperfectos en vehículos es una problemática que se está extendiendo en toda la ciudad, con un ligero repunte en el barrio de Torres Jordi. La concejal de Seguretat Ciutadana del Ayuntamiento de Tarragona, Cristina Guzmán, explica que se ha puesto en marcha un dispositivo «tras registrar un número importante de incidentes en la zona». Guzmán prefiere no dar más detalles del operativo para no perjudicar la labor de la Guàrdia Urbana.

La pieza estrella: el catalizador

Cuando Júlia Pascual –una de las afectadas– fue a los Mossos para denunciar el robo del catalizador, «los agentes me dijeron que los ladrones buscan coches viejos. Las piezas están mejor valoradas porque ya no se fabrican y son más caras», explica la joven.

Por su parte, el Diari ha consultado la problemática con talleres mecánicos de la Part Baixa de Tarragona, quienes coinciden en qué han registrado un aumento de reparaciones por falta de catalizadores y otras piezas. Aseguran que este artefacto está muy buscado porque en su interior lleva platino, y en los desguaces pueden llegar a pagar hasta 150 euros por uno de ellos.

Por otro lado, las chatarrerías consultados por este medio aseguran que no compran este tipo de dispositivo si no van acompañados de un permiso de la empresa o taller.

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