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El velero Shtandart, un viaje para navegar en la historia en Tarragona

Recreación. La réplica de esta embarcación rusa abrió sus puertas durante la jornada de ayer en el Port de Tarragona donde los visitantes pudieron recorrer sus instalaciones

LAURA ROVIRA

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El velero Shtandart atracó en el Port de Tarragona durante toda la jornada de ayer para ser visitado. FOTO: PERE FERRÉ

El velero Shtandart atracó en el Port de Tarragona durante toda la jornada de ayer para ser visitado. FOTO: PERE FERRÉ

El Port de Tarragona recibía durante la jornada de ayer una embarcación muy especial que acaparó todas las miradas. Muchos tuvieron que comprobar que el cambio de década fue hacía delante o que no se trátase del escenario de una película de acción de piratas. El Velero Shtandart, procedente de uno de los capítulos bélicos más relevantes en la historia, la Gran Guerra del Norte, se convirtió en el epicentro del puerto por un día. Aunque se tratase de una réplica, la reconstrucción era muy elaborada y detallada, tan real como la experiencia de los visitantes que subieron a bordo. «Es impresionante, parece sacado de la gran pantalla», comentaba Enrique, que junto a unos amigos, recorrían el interior del velero.

El paisaje a bordo era diferente, el puerto se veía desde otra perspectiva encima de un velero con siglos de historia. Los móviles y las cámaras fueron protagonistas durante toda la jornada y es que no quedó ningún rincón que no se capturara para el recuerdo. La visita estaba acompañada por una serie de carteles distribuidos en diferentes zonas de la embarcación en los que se explicaba un poco la estructura e historia del velero. «Está como loco, le encantan los barcos y las películas de piratas. Está en un sueño», expresaba Marina mientras miraba a su hijo Jan, que con mirada de fascinación recorría el velero soñando en ser un auténtico marinero. Carlos e Itziar también dejaron volar su imaginación recreando la mítica escena de Titanic entre risas: «No nos hemos podido resistir, nunca hemos visto un barco así y no creo que tengamos otra oportunidad», comentaba la pareja.

Una réplica de historia

Este velero, construido en el año 1703, fue el primer barco de la flota báltica y participó en acciones militares en la Gran Guerra del Norte. Shtandart volvió a cobrar vida en el 1994 cuando un grupo de voluntarios empezó su reconstrucción para crear una réplica perfecta y enseñar este trocito de historia navegando por todo el mundo.

Además de ofrecer visitas por diferentes lugares como la de ayer en el Port de Tarragona, esta embarcación también se transforma en escuela para que los pequeños puedan convertirse en piratas o marineros pero aprendiendo un poco más de historia. Una instrucción que también se da de forma indirecta en las jornadas de puertas abiertas que organizan en las que antes de entrar en el barco ya empieza la experiencia.

En tierra firme y paseando de punta a punta del barco, una capitana muy particular esperaba a los visitantes para darles la bienvenida. Una vez dentro, también se podían encontrar algunos tripulantes a los que muchos visitantes les hacían preguntas. De popa a proa, los ciudadanos de Tarragona tuvieron la oportunidad de asistir a todo un museo sobre el mar y recorrer una historia que ya ha puesto rumbo hacía otro lugar.

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