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El veto a los camiones desata las protestas del transporte

Miles de transportistas pasaron más de 24 horas inmovilizados por las restricciones por el temporal. Denuncian que la medida fue excesiva y pedirán responsabilidades por los daños. La Generalitat dice que la decisión evitó incidencias

Raúl Cosano

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Reanudación de la marcha en la AP-7 a la altura de Cambrils, ayer a las 16.30 horas.   Foto: Pere Ferré

Reanudación de la marcha en la AP-7 a la altura de Cambrils, ayer a las 16.30 horas. Foto: Pere Ferré

Fue una queja unánime en las cunetas de las carreteras. «Se puede circular con precaución. No sabemos qué hacemos aquí parados, no lo entendemos», decía un conductor con su camión estacionado en el parking de PortAventura.

Miles de transportistas pasaron más de 24 horas completamente parados entre el martes y el miércoles por la tarde por las restricciones provocadas por el temporal de frío y nieve en toda Catalunya. En Tarragona la prohibición de circular se reflejó en un paisaje insólito: carreteras, autovías y autopistas desiertas de camiones, que quedaban agolpados en áreas de servicio o en aparcamientos. 

El parking del bufet de Altafulla, junto a la antigua N-340, los de las áreas de servicio de la AP-7 o el aparcamiento de PortAventura, donde se llegaron a juntar más de 2.000 vehículos, fueron ejemplos de la situación excepcional. La medida puso en pie de guerra al sector del transporte, por considerarla desproporcionada. 

Protecció Civil se defiende
Muchos de los camioneros estacionados no comprendían una restricción total de estos vehículos, atendiendo al considerado por ellos buen estado de la calzada. La Generalitat se encargó de defender todo el día el veto a los camiones por razones de seguridad. El director general de Protecció Civil, Joan Delort, se escudó en la eficacia de la prohibición en toda Catalunya para evitar problemas por la nevada. 

Camiones estacionados en el área de Altafulla, junto a la antigua N-340.   Foto: Pere Ferré

Según el máximo responsable de Protecció Civil, los hechos demuestran que es mejor adoptar medidas de este tipo antes que esperar el resultado de la «no gestión», que supondría una «suma de infinitos problemas en la red viaria de los camiones y los que no lo son». Delort se amparó en su justificación en una política de prevención y añadió que los camiones no se quedaron atrapados «en medio de la nada». 

Por su parte, la directora del Servei Català de Trànsit (SCT), Eugenia Doménech, afirmó que restringir la circulación de camiones ha contribuido «decidida y positivamente» a evitar incidencias. Agradeció la comprensión del sector del transporte ante la medida y declaró durante el día que el SCT iba a valorar en qué momento levantaba la restricción mientras atendía «una a una» las peticiones de transporte urgente, autorizándolas y recomendando el itinerario más aconsejable. 

Delort también agradeció a la ciudadanía que «con mucha responsabilidad» evitó en gran medida desplazarse por carretera, lo que facilitó las oportunas tareas de limpieza de las vías. 

Camiones en el parking de PortAventura. Foto: Pere Ferré

Áreas de servicio, polígonos industriales o aparcamientos junto a vías rápidas se convirtieron en el refugio de estos camiones, una vez quedaron apartados de la red viaria a partir de las 16.00 horas del martes. El transporte denuncia, sin embargo, la radicalidad de la medida. «No tiene sentido una restricción general. Mucha gente que iba a descargar a los polígonos de Tarragona se quedó en Vila-seca, o en zonas muy cercanas, y no pudo llegar. Es algo que no ha tenido sentido. Se tenía que haber dejado más flexibilidad, para que los Mossos intervinieran y dejaran pasar o no según dónde se iba», explica Josep Lluís Aymat, director de la Federació d’Empreses d’Autotransport de la Província de Tarragona (FEAT).

Es una de las entidades muy críticas con la situación. «El perjuicio ha sido para todos los transportistas en global. Además, los camiones que van al extranjero y hacen grandes rutas llevan literas y están equipados, pero los que hacen servicios de corta o media distancia no lo están», concreta Aymat, que se queja de que en algunos lugares no había nieve y se impidió igualmente circular. 

Más allá de eso, está la afectación económica a las empresas. «Todo esto provoca pérdidas. Hablamos de una magnitud de actividad muy grande que resulta afectada por completo. A Francia pasan 38.500 camiones cada día. Más de 20.000 lo hacen por La Jonquera. Hablamos del cordón umbilical que hace funcionar toda la economía. La base siempre es el camión», denuncia Aymat. 

Creu Roja, asistiendo a camioneros en Campredó. Foto: Creu Roja

La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) también denunció que la paralización de vehículos de transporte por la nieve ha ocasionado pérdidas de facturación de unos 25 millones de euros por jornada.

Según informó CETM, 15 millones corresponderían al transporte internacional y el resto al nacional, regional y local. Por ello, esta patronal analiza «las medidas legales oportunas contra los responsables de este sinsentido con el objetivo de que se reparen los daños ocasionados». CETM lamentó que esta decisión «está provocando un grave trastorno y un gran malestar a transportistas de toda España» y considera que «se trata de una prohibición absolutamente desproporcionada y carente de flexibilidad».

Sobre las 16 horas de ayer se levantó el veto a los camiones. Delort dio por finalizado el episodio de nieve a las 19 h. e informó de que hoy se recuperará la normalidad en el transporte escolar.

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