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El virus agrava la brecha entre clases sociales en Tarragona

El ahorro forzoso y por miedo se dispara en 1.200 millones en la provincia, según el Banco de España, pero solo entre rentas altas, lo que ahonda en la desigualdad entre ricos y pobres

Raúl Cosano

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La pandemia provoca un ahorro por las restricciones, el temor a la crisis y a más impuestos. DT

La pandemia provoca un ahorro por las restricciones, el temor a la crisis y a más impuestos. DT

Un funcionario que, aferrado a la estabilidad del sector público, ha podido mantener su trabajo y su sueldo. El dueño de un restaurante de renombre, con clientela consolidada y que funcionaba bien. Ambos eran clase media en los tiempos prepandemia pero han visto cómo el virus ha impactado de forma muy heterogénea en ese estrato social con el que se identifica el 70% de la población.

La crisis económica derivada del virus amenaza con ensanchar la brecha entre clases sociales. «Una de las cosas que sucederán es que se profundizará en las desigualdades sociales, como consecuencia de un eje muy claro: el que ha tenido un puesto estable y el resto», apunta Àngel Belzunegui, doctor y profesor de Sociología en la URV. Un dato reciente del Banco de España puede parecer paradójico en una crisis tan severa y dura como la actual: el ahorro en Tarragona se ha disparado hasta topes históricos. Los tarraconenses tenían en marzo de 2020 un total de 12.176 millones de euros en depósitos bancarios. A finales de año la cifra, la última disponible hasta el momento, era de 13.387. Es decir, los ciudadanos de la provincia han ahorrado en nueve meses 1.211 millones, de forma que el dinero a resguardo financiero ha crecido un 10% durante la pandemia. El principal retén económico se dio de marzo a junio, sin posibilidad de gastar en pleno confinamiento domiciliario durante la primera ola: de 12.176 millones en el banco a 13.076.

«Esta crisis profundizará en la desigualdad, entre el que ha podido mantener el trabajo y el que no»
Àngel Belzunegui. Profesor de Sociología en la URV

Se trata de un ahorro forzoso y obligado por las restricciones pero también motivado por la incertidumbre. «Había unos hábitos de consumo que no han podido ser atendidos, sobre todo desde el punto de vista social. Ha habido un efecto sustitución, con el comercio electrónico. Pero lo que ha motivado fundamentalmente el crecimiento del ahorro es la incertidumbre por el futuro. Ha habido un freno de gastos en vacaciones, por ejemplo, que se ha desviado al hogar. La gente percibe que vienen épocas complicadas, que esto no ha acabado», explica Juan Gallardo, economista y jefe del gabinete de estudios de la Cepta.

¿Pero quién puede ahorrar en tiempos de ERTE en masa y desempleo disparado? El Banco de España, en su informe, responde: «El ahorro de carácter forzoso estaría concentrado en las rentas más altas, debido principalmente a que son estas las que tienen un porcentaje de ingresos salariales menos expuestos a los sectores económicos más vulnerables a la crisis sanitaria». El organismo regulador también habla de «incertidumbre sobre la duración y las consecuencias económicas de la crisis», lo que «fomentará el ahorro por motivo de precaución y favorecerá que la bolsa de ahorro forzoso se mantenga como un colchón financiero». «Ha habido un ahorro entre aquella gente que ha podido, que no es solo clase alta sino también clase media. Esta crisis va a volver a afectar sobre todo a la clase trabajadora, a los empleos más manuales, de servicio, de labores semicualificadas, con perfiles que no han podido teletrabajar o que entran y salen al mercado laboral intermitentemente», explica Belzunegui, que apunta a esa «mayor desigualdad entre deciles de renta y capas sociales» que puede generar la pandemia, a expensas de como de rápida sea la recuperación.

La clase media cualificada, a salvo

Para Belzunegui, esos estratos obreros van a ser las principales víctimas. «La clase media, para mí, es un comodín que se usa. Depende de lo que consideremos. En la crisis de 2008 a 2015, ya demostramos, con datos, que la clase media más cualificada prácticamente no había sufrido, incluso había salido beneficiada. Ahora puede pasar algo parecido. Todas las personas con un trabajo de funcionario, en la administración o en alguna parte del sector privado, que podían ser clase mediabaja o media-media no son los que más se van a ver afectados», añade el profesor de la URV.

«Clase media como autónomos o pequeños propietarios no solo no ahorra sino que lo está pasando muy mal»
Juan Gallardo. Economista del gabinete de estudios de la CEPTA

Juan Gallardo considera que sí puede haber un impacto en una clase media que, en cierto modo, tiene algo de cajón de sastre pero que en este caso puede tender a desdibujarse: «Un componente muy importante de la clase media está constituido por pequeños propietarios o autónomos. Esta gente no solo no ha tenido capacidad de ahorro, sino que ha visto menoscabada su posición de forma importante y no lo está pasando nada bien. Al asalariado ya le es difícil ahorrar, de ordinario, y aquí no ha sido una excepción. Solo esa clase media-alta o alta, que al final es una parte pequeña de la sociedad, es la que ha podido ahorrar en esta situación».

Especialmente crudo ha sido el impacto en sectores decisivos en Tarragona como el turismo o el comercio, donde profesionales con un alto poder adquisitivo han tenido que recurrir incluso a la ayuda de servicios sociales.

Gallardo prefiere hablar no tanto de un impacto por clases como por sectores económicos: «Ha habido un crecimiento de los bienes de consumo duraderos alojados en hogares. La gente se ha cambiado sofás, muebles, televisores, equipos de alta fidelidad. El electrodoméstico y el mobiliario han tenido un buen comportamiento, igual que los elementos electrónicos. Ha salido muy perjudicado el consumo social, parte del comercio. La moda ha resultado muy afectada. En los coches hubo un rebote puntual por la demanda embalsada tras el confinamiento pero a partir de ahí ha caído».

Liberar el ahorro acumulado

También el Banco de España certifica que «el gasto más dañado y de forma más permanente por la pandemia fue el de los servicios que llevan asociada una mayor interacción social». Ese ahorro, forzado en parte pero también previsor, puede ser clave en la recuperación, según argumenta el Banco de España: «En los próximos meses, es de esperar que el avance en el proceso de vacunación permita una relajación gradual de las medidas de contención de la pandemia aún en vigor y contribuya a una disminución progresiva de la incertidumbre sobre la situación sanitaria y económica. Esto permitiría, a su vez, liberar una parte de la bolsa de ahorro privado acumulada, lo que podría imprimir un mayor vigor a la recuperación del consumo».

«El ahorro de carácter forzoso está concentrado en las rentas más altas»

Banco de España

Se impone, a pesar de eso, un halo de incertidumbre que irá para largo, incluso más allá de la recuperación sanitaria que cabalga a lomos del ritmo de vacunación. Según el estudio del Banco de España, existe la posibilidad de que los hogares decidan mantener un nivel de ahorro relativamente elevado porque anticipen futuras subidas de impuestos en respuesta al notable incremento de la deuda pública que se ha producido en esta crisis.

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