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El virus infecta de gravedad a la economía de Tarragona

La Covid-19 devuelve al empleo provincial a niveles de 2012 y 2013, los momentos más bajos de la crisis financiera. La pandemia hunde al turismo y al transporte y dispara el paro juvenil

Raúl Cosano

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La pandemia ha afectado mucho a la demarcación. Pere Ferré

La pandemia ha afectado mucho a la demarcación. Pere Ferré

«Esta crisis es mucho peor que la financiera de 2008. Y eso que tenemos aún a una economía dopada, pero tendremos problemas graves si no podemos salvar la temporada turística de 2021. Aunque empecemos a vacunar el año que viene no sé si se llegará a tiempo. Soy escéptico», sostiene Juan Gallardo, economista y jefe del gabinete de estudios de la Cepta.

Su último informe es contundente: si se suma la inactividad –gente que por culpa de los confinamientos no ha podido buscar trabajo– y los ERTE la tasa de paro en la provincia se dispara hasta el 20,9%, «una de las más altas de toda la serie histórica, junto con las alcanzadas en los terceros trimestres de 2012 y 2013». Eso significa que la Covid-19, en unos pocos meses, ha devuelto a la economía tarraconense a los momentos más bajos de la gran recesión. «Nuestra economía depende mucho de sectores que deben garantizar el contacto social. No tenemos una gran industria, no somos Alemania ni Francia», añade Gallardo. En este 2020, el paro ha crecido un 27,2% en Tarragona, el desempleo juvenil se ha disparado un 47,3% y los contratos realizados se han desplomado un 29%, en buena parte por los puestos que se han dejado de crear durante la temporada alta turística.

Es ese sector el más afectado con mucha diferencia. El balance de la Federació Empresarial d’Hostaleria i Turisme (FEHT) cifró en 4.500 millones de euros el dinero que se dejó de facturar. Dos datos contundentes sirven para ilustrar la debacle: casi un 82% de descenso de pernoctaciones y una bajada del 96,2% de los viajeros que pasaron por el aeropuerto de Reus. Ya en marzo, un estudio de la URV sostenía que Tarragona iba a ser la provincia catalana más vulnerable a esta crisis. La directora de la Càtedra per al Foment de la Innovació Empresarial y profesora del Departament d’Economia, Mercedes Teruel, detectaba, en líneas generales, «cinco sectores en riesgo como son los servicios de transporte y la logística, vinculados a la industria, las agencias de trabajo, las agencias de viaje, el ocio y el ámbito turístico». Las comarcas tarraconenses soportan un peso importante de los servicios logísticos y de transporte, pero también de las actividades ligadas con el turismo como la hostelería y la oferta recreativa.

«Hace falta ver cuánto se ha dañado al tejido empresarial una vez salgas de esto. A eso hay que añadir la debilidad estructural de las cuentas públicas. Influirá hasta qué punto puede darse una recuperación en clave turística. ¿Cuándo volverán a venir los ingleses? ¿Cuánta gente puede haber vacunada en marzo o en abril? Todo dependerá de la vacuna pero también de su logística y su distribución, que no será sencilla», sostiene Gallardo.

Peor que la media catalana

Como ya anunció Teruel y refuta el informe de la Cepta, «los datos de empleo de Tarragona son claramente más negativos que en Catalunya». Así, la tasa de paro en la demarcación es 2,2 puntos más alta y la de actividad también es inferior. Esa brecha se empezó a abrir en 2013 y ahora sigue. «Se demuestra que, en situaciones de crisis, la demarcación de Tarragona destruye ocupación a una velocidad superior, aunque el mercado era ya más débil estructuralmente», explica Juan Gallardo. Por lo demás, el impacto del SARS-CoV-2, restricciones incluidas, es hondo y diverso: el uso del transporte, ya sea bus, tren o incluso coche, se ha desplomado. Las hipotecas, las viviendas construidas o la compra de vehículos son otros indicadores a la baja, si bien a ritmos distintos. «Hay sectores cíclicos que se recuperan bien, por ejemplo los ligados a la industria. También se nota cuando abres el consumo remansado. Sucedió con los coches. La demanda se embalsó durante el confinamiento, pero luego se abrió y funcionó», dice Gallardo. Aun así, la matriculación de vehículos en Tarragona es un 27,8% inferior al año pasado, en el acumulado de 2020.

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