El voto del Banc Sabadell decide este miércoles el gestor del centro comercial de Ponent

El posible veto de la entidad a Bogaris podría ratificar la apuesta por la oferta de Ten Brinke, dos millones inferior

Octavi Saumell

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Imagen de los terrenos en los que se construirá el nuevo barrio de Ponent, entre el Anillo Mediterráneo y la T-11. FOTO: Alba Mariné

Imagen de los terrenos en los que se construirá el nuevo barrio de Ponent, entre el Anillo Mediterráneo y la T-11. FOTO: Alba Mariné

La Junta de Propietaris del Pla Parcial 10 –donde se encuentran los terrenos en los que debía implantarse IKEA– debate este miércoles, 3 de abril, a partir de las seis de la tarde la contraoferta presentada por la empresa Bogaris para construir un centro comercial en el futuro nuevo barrio de la zona de Ponent, entre el Anillo Mediterráneo de Campclar y la T-11.

El pasado 11 de marzo, los titulares de los terrenos se decantaron por la propuesta de 14 millones de euros que presentó la compañía holandesa Ten Brinke, pese a que la de Bogaris era 25.000 euros superior y la firma andaluza tenía, además, un contrato firmado desde el 28 de diciembre con los propietarios de los terrenos del sector, que solo estaba pendiente de ratificar, un extremo que no se avaló. 

Dos días después de la decisión de la asociación, el 13 de marzo Bogaris subió su oferta hasta los 16 millones. Por ello se ha convocado la reunión de esta tarde.  

Un 32% de los terrenos
Según todas las fuentes consultadas, el voto del Banc Sabadell es la clave para decantar la balanza, ya que gestiona el 32% de los terrenos comerciales del plan parcial, que son propiedad del fondo de inversión americano Cerverus. La entidad financiera maneja los intereses del mayor propietario de suelo en el PP10 y su voto resulta imprescindible para validar cualquier operación con el 70% necesario en la toma de decisiones, como la de la venta de los derechos comerciales, ya sea a Bogaris o Ten Brinke. 

La opinión de la entidad financiera adquiere una especial relevancia si se tiene en cuenta de que el Ayuntamiento de Tarragona–que intenta mantenerse al margen y no tomar partido– maneja un 18% de los terrenos mediante el Servei Municipal de l’Habitatge i Actuaciones Urbanes (Smhausa). De hecho, el concejal de Urbanisme, Josep Maria Milà (PSC), ya ha anunciado que el Consistorio no acudirá a la reunión de hoy, sino que «nos sumaremos a la decisión que tomen los propietarios». 

Se da la circunstancia, sin embargo, de que entre una u otra opción el Ayuntamiento se juega ingresar unos 360.000 euros de diferencia. Si se ratifica el acuerdo con Ten Brinke, al Consistorio le tocaría un 18% de los 14 millones de euros –unos 2,52 millones–, mientras que en caso de decantarse por los 16 millones de Bogaris, la cifra ascendería hasta los 2,88 millones.  

La clave, la finca residencial
Con las dos ofertas sobre la mesa –y con una diferencia de dos millones de euros–, las fuentes consultadas afirman que algunos pequeños propietarios presionan al Sabadell para que descarte la oferta de la holandesa Ten Brinke, que es un 12,5% inferior a la de Bogaris. 

Pese a ello, parece difícil que el Sabadell cambie su postura respecto a la del 11 de marzo. ¿El motivo? Mientras que Bogaris apuesta por ejecutar estrictamente un proyecto comercial, Ten Brinke también incluiría un sector residencial, adquiriendo una finca de Cerverus, ahora gestionada por el banco. Sabadell y Ten Brinke ya habrían llegado a un acuerdo en este sentido, por lo que dar marcha atrás parece, como mínimo, complejo. 

Sobre ello, algunos propietarios podrían pedir esta tarde explicaciones a los representantes del Banc Sabadell, ya que «en la junta de hace tres semanas no se detalló este aspecto», según indican. En este sentido, la gran incógnita será conocer qué harán los propietarios que apuestan por Bogaris, ya que –con el Sabadell incluido– se necesita el quórum mínimo del 70% para ratificar una de las dos ofertas...y firmar el contrato.

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