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Els Armats ofrecen sus reverencias

La Recollida de Passos tuvo lugar ante centenares de personas. La Rambla Nova fue uno de los puntos con más afluencia de gente

Judit Gabaldón

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Uno de los pasos en el carrer Hermenegild, el último tramo antes de la Plaça del Rei. Foto: Pere Ferré

Uno de los pasos en el carrer Hermenegild, el último tramo antes de la Plaça del Rei. Foto: Pere Ferré

Para la mayoría de tarraconenses el Viernes Santo significa revivir las imágenes de las horas previas a la muerte de Jesús de Nazaret durante la Processó del Sant Enterrament, pero también durante los 150 minutos que dura la Recollida de Passos.

Como ya marca la tradición, els Armats de La Sang de Tarragona fueron los protagonistas de la Recollida de Passos en los principales puntos de la ciudad: Rambla Vella, Plaça Verdaguer, Rambla Nova, carrer Unió y la Part Alta.

El día acompañó als Armats y a las diferentes cofradías, encargadas de llevar los pasos a los puntos indicados. Centenares de personas esperaban media hora antes de la llegada dels Armats de La Sang mientras buscaban sitio entre los bancos y las sillas dispuestas a lo largo de la Rambla Nova. Los miembros de las cofradías, pacientes, también esperaban el momento de ver llegar als Armats y recibir las reverencias.

Pero una vez acudían, los espectadores ya no se quedaban quietos. Los seguían allá a donde iban. Al son de los tambores y acompañados en todo momento por los visitantes, els Armats de La Sang de Tarragona llegaron frente a cada misterio.

Pasos perfectamente coordinados entre los soldados vestidos de rojo. Cada uno de ellos acompañado del sonido de los tambores y el de sus propias armas. Redoble de tambores seguidos de una reverencia. Así hasta tres veces. Con tres reverencias rendían homenaje a cada misterio para seguir el desfile hasta el siguiente. Tras las reverencias, las cofradías fueron las encargadas de llevar sus respectivos pasos a la Plaça del Rei, el punto final del recorrido.

Los asistentes

La Rambla Nova fue uno de los lugares con más afluencia de gente, ya que en este punto se agruparon hasta ocho pasos, entre ellos el Sant Sopar y Nuestra Señora de la Amargura con San Juan Evangelista.

Aunque se notaba la presencia de turistas, la mayoría de los asistentes eran de Tarragona. Francisca Marco, una tarraconense «de toda la vida», acudió a ver la Recollida de Passos junto a su sobrina. Según esta mujer, «esta fiesta es muy nuestra, no hay nada como la Semana Santa de Tarragona y siempre me he sentido muy orgullosa de ello». Otros lo viven desde dentro, como Mari Carmen Gómez, que forma parte de la Cofradía del Cristo del Buen Amor desde hace un par de años. «Durante toda mi vida he sentido la Semana Santa con mucha ilusión y como algo muy cercano a mí, incluso estando embarazada hice de penitente», concluye esta cofrade.

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