Emilio Ortiz: «El perro de Mark Zuckerberg influyó en la negociación de WhatsApp»

El novelista cuenta en su último libro 'Seis patas, dos amigos' cómo estos animales acompañaron a grandes personajes a través de la historia y les hicieron cambiar su perspectiva.

Gloria Aznar

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El novelista Emilio Ortiz con su perro Spock, ya fallecido.

El novelista Emilio Ortiz con su perro Spock, ya fallecido.

Emilio Ortiz (Barakaldo, 1974) ha conquistado los corazones de los lectores y lectoras con sus protagonistas caninos. En su último libro, Seis patas, dos amigos (Ediciones Martínez Roca), este escritor invidente cuenta cómo a través de la historia, los perros han influido en personajes que, a su vez, han sido claves en el devenir de los acontecimientos y en el desarrollo de las civilizaciones en términos, sobre todo, emotivos. 

En ‘Seis patas, dos amigos’ defiende que los perros han influido en el devenir de la historia.
La historia es algo en que, como en muchas cosas de la vida, influye el efecto mariposa. Cualquier detalle que entre en escena interviene.

¿De qué manera?
Por poner un ejemplo muy actual, una de las cosas que cuento es cómo Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, negoció la compra de la compañía de WhatsApp. Estaba en un punto de la reunión, discutiendo con cifras astronómicas, 20 millones de dólares arriba, 20 millones de dólares abajo, cuando entró en escena el perro de Mark, que es muy lanudo. En ese momento, el negociador de la otra parte de WhatsApp se quedó pensativo, empezó a acariciarlo y al final dijo, 'vale, acepto'. Es un hecho que está totalmente documentado. A lo mejor la ternura del perro no tuvo nada que ver, pero influyó.

¿Hay otros ejemplos?
En Lord Byron, igual que influyeron sus mujeres, también lo hicieron los perros, hasta el punto de que se jugó la vida por ellos. O Jack London, el escritor, que se vio muy reflejado en sus perros porque su vida fue muy paralela a la de uno de ellos.

«Ellos viven en el presente inmediato, preocupándose más por las cosas muy sencillas, que además son las más interesantes»

También dice que aprenden de nosotros, pero únicamente lo bueno.
Ellos copian conductas y también entre sí y es una cosa que he visto con los míos. Tengo a Black, que es un perro no adiestrado, un braco de weimar cruce con pastor mallorquín, que cuando murió Spock y llegó Omer le enseñaba travesuras, como comerse las plantas y los tuve que separar. Son animales muy inteligentes, instintivos y que, como nosotros, tienen conductas por imitación. Y yo creo que al final el perro sí que se parece al amo. También porque nos elegimos, aunque sea de forma inconsciente. Si bien es cierto que hay perros que llegan un poco por sorteo a nuestra vida.

¿Cómo ve a sus perros en el día a día?
Me hago mucho esta pregunta, ahora que he tenido este cambio tan importante porque Spock para mí era un perro muy especial. Me pregunto si querré menos a Omer. Y procuro buscar respuestas en la gente, que me dice que ocurre lo mismo con los hijos, que se les quiere por igual. Por otra parte, sí que tengo una visión general no solo sobre mis perros sino sobre todos los perros del mundo. Y tienen esa nobleza innata, aunque luego sí que hay perros fieros y peligros. Después, a cada perro individuo lo veo de una manera distinta.

¿Cómo era Spock?
Era un perro con una personalidad arrolladora en todos los sentidos. No es que fuera desobediente, sino que tenía mucha personalidad y eso yo procuraba potenciarlo. Hay profesionales del adiestramiento que dicen que no es bueno. Pero yo pienso que un perro, aunque sea adiestrado, tiene que tener su propia personalidad. Omer, por ejemplo, es muy sumiso. Opino que aunque sea un perro guía, debe tener su nivel de autonomía, porque le viene bien en el día a día para conceptos de desobediencia inteligente. Por ejemplo, si hay un obstáculo peligroso y es un perro excesivamente obediente, tú le dices que tire hacia adelante y te puede meter en una zanja. Spock tenía ese concepto de desobediencia inteligente.

No se deben regalar perros sin saber si la otra persona se va a poder hacer cargo o no, un hecho que puede tener unas consecuencias terribles

¿Cómo han influido sus perros en su vida a nivel emocional?
Totalmente. De hecho, ahora estoy escribiendo un libro que es la biografía de Spock y estoy contando cómo cambió mi vida a raíz de tenerlo. Yo no es que fuera un apasionado de los perros. Me eran un poco indiferentes. Pero me enamoré locamente de Spock y de todos los perros del mundo. Me hice militante animalista y de hecho condicionó mi vida tanto personal como profesional.

¿Cuánto tiempo estuvieron juntos?
Diez años. Y además cambió mi vida desde el principio. Yo tenía en mente mi primera novela y la escribí sobre un perro guía, evidentemente influido por Spock y ahí claro, cambié hasta de profesión, cambió mi manera de pensar en muchas cosas, incluso aprendí mucho y me volví un poco perro, en el buen sentido. En el sentido de cómo viven ellos, en el presente inmediato, preocupándose más por las cosas muy sencillas, que son además las más necesarias y las más complejas. Como el agua, el alimento, el satisfacer tus cuestiones más básicas y fundamentales y lo demás, que vaya llegando y que vaya pasando.

Son menos materialistas que los humanos...
Ellos también lo son, de otra manera. Lo primero que te enseñan en una escuela de perros guía es que sus sueldos se compone de dos prebendas, una es la comida y la otra es el amor. Y la comida es materia. A ellos les encantan los juguetes, los premios, la materia. Spock era un chantajista tremendo (se ríe). En casa, por ejemplo, cuando quería estar solo no te obedecía. Para estar con él tenías que darle una galleta. Pero están menos manchados de prejuicios que nosotros. 

Ahora estoy escribiendo un libro que es la biografía de Spock y estoy contando cómo cambió mi vida a raíz de tenerlo.

¿Qué diferencia hay entre un perro guía y otro que no lo es?
Básicamente, el tiempo que pasas con él y quizá se enfaden algunos, pero hay que tener en cuenta que un perro doméstico, por desgracia, no está con el dueño las 24 horas, mientras que un perro guía sí. Porque un perro doméstico no te lo puedes llevar a la universidad, al trabajo... A lo mejor llega el día que sí, pero ahora mismo no. Si iba al restaurante o al médico, mi perro venía conmigo y si cogía un tren o un avión, montaba conmigo debajo del asiento. Entonces, a la hora de convivir tanto y de guiar, hay un conocimiento mutuo muy profundo hasta el punto de que se llega a generar casi una telepatía. Hasta ese punto aún no he llegado con Omer, pero con Spock sí.

¿Cómo les ha afectado el confinamiento?
Noto que echa de menos las visitas. Yo también, pero Omer lo expresa de otra manera. Está mucho tiempo en la puerta de la casa, en un sofá que tengo en la entrada. Cuando le abro para que corra por el pinar no quiere hacerlo solo, me espera a mí para que lo acompañe. Entonces cojo un bastón y me voy con él, pero sin guiar.

Le ha dado vacaciones.
Sí. Pero no perdona los horarios. Él tiene la costumbre de comer sobre las siete de la mañana, que es cuando me suelo levantar. Me gustaría levantarme un poco más tarde, pero le enseñé a que comiera a las ocho o a las nueve y él poco a poco fue ganando terreno al horario. Y ahora ya me despierta a las siete. Eso sí, es muy cuidadoso y no ladra. Noto su hocico dándome en la mano y hasta me da risa. 

Un perro guía se debe jubilar cuando pierde facultades cognitivas, físicas o sensoriales que no le permitan seguir ejerciendo su profesión.

¿Qué ocurre cuando el animal se jubila?
Depende de las circunstancias  personales de cada uno. En teoría un perro guía se debe jubilar cuando pierde facultades cognitivas, físicas o sensoriales que no le permitan seguir ejerciendo su profesión. A Spock lo jubilé teniendo una salud de hierro, para que pudiera disfrutar antes de que tuviera un deterioro físico. Aunque ellos se divierten mucho guiando porque guiar para ellos es un juego. Spock, por ejemplo, ya jubilado notaba que tenía ganas de arnés, se lo colocaba y se ponía súper contento. Y luego cuando se lo quitaba, enseguida me pedía la galleta. Y eso también nos pasa a los humanos. Tenemos ahí un síndrome de Estocolmo. Pues ellos igual. Yo cuando jubilé a Spock me lo quedé pero hay quien no puede, por sus circunstancias personales.

¿Sus libros están todos en sistema braille?
Sí. Los publica la ONCE y en un sistema de audio que tiene para ciegos especial. En otros países se encarga cada asociación de ciegos. 

Como autor, ¿cómo tiene acceso a libros y documentos si no están en braille?
Ahora se está sustituyendo por las nuevas tecnologías y tenemos más acceso a libros digitalizados. Y es una ventaja porque el braille, además de ser muy costoso y poco ecológico porque se gasta muchísimo papel y muchísima energía al producirlo, ocupa mucho espacio. Una novela de 300 páginas pueden ser unos cinco volúmenes en braille de un grosor de unos cinco centímetros, porque es cartulina. No es papel. Con las nuevas tecnologías se utiliza para etiquetar medicamentos y otros productos. Para leer prácticamente se utiliza cada día menos. 

Estos días de encierro, ¿cómo se organiza? 
Pues tengo más tiempo que nunca para escribir porque no tengo compromisos culturales y no creas que escribo mucho más. No sé si atreverme a decir que menos. Ocurre que mi casa es mi vivienda y mi lugar de trabajo y si estoy aquí todo el día, al final te empachas. En otros momentos desearías un ratito para estar en casa y ahora todo el mundo desea salir de ella, cosa que es normal. El ser humano es inconformista.

¿Qué le diría a una persona que abandona a un animal?
Es el acto más cruel que puede cometer el ser humano porque la responsabilidad de que los perros hayan sido domesticados y que hayan sido arrancados de su hábitat salvaje es nuestra. Esto en términos generales y en particular, deben saber que un perro no es un regalo, no es un objeto, no se deben regalar perros sin saber si la otra persona se va a poder hacer cargo o no, un hecho que puede tener unas consecuencias terribles. Un perro es un animal con sus sentimientos y abandonarlo es altamente cruel.

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