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Empieza el año del perro

Celebración en la Rambla Nova. La comunidad china de las comarcas de Tarragona se reúne para conmemorar la entrada a un nuevo ciclo con bailes, arte y una carrera popular por las calles de Tarragona 

Agnès Llorens

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La celebración del Nuevo Año Chino llenó la calle del color de esta civilización milenaria  FOTO: LLUÍS MILIÁN

La celebración del Nuevo Año Chino llenó la calle del color de esta civilización milenaria FOTO: LLUÍS MILIÁN

Se conoce al perro por ser un compañero fiel del hombre y este animal es el protagonista del nuevo año chino, que empezó oficialmente el pasado 16 de febrero. Esta celebración se alarga una semana, es una de las más grandes que celebra esta comunidad y va ligada a la luna, por lo que cambia de fecha, pero lo que no se altera es su importancia, ya que es una de las únicas fiestas que se traducen en una semana de celebraciones y en la insólita imagen de los comercios regentados por propietarios de este país con la persiana bajada.

Este domingo, cerca de medio millar de personas participaron de la fiesta del Nuevo Año Chino en el centro de Tarragona, en el corazón de la Rambla Nova, una cita que se repite por segunda vez con el doble objetivo de fijar las tradiciones en las nuevas generaciones de chinos residentes en las comarcas de Tarragona y, a la vez, de dar a conocer esta festividad al conjunto de la ciudadanía. 

A los pies de la Estàtua dels Castellers, un dragón amarillo elaborado en papel amarillo marca el carácter festivo de la cita. «El dragón es uno de nuestros símbolos y también está muy presente en nuestras danzas de inicio de año, al igual que el tigre», explican miembros de la organización del Año Nuevo en Tarragona, que nos atienden en medio del murmullo constante de los ensayos y juegos de un gran grupo de escolares que, ataviados con trajes tradicionales, se preparan para su actuación.

Durante toda la jornada de celebración del Nuevo Año Chino en Tarragona, cerca de 200 niños y niñas deleitaron al público asistente con sus actuaciones. Ellos son una pequeña representación de los escolares que asisten a las sesiones de la Aula de Xinès, unas sesiones que organiza la comunidad china con el objetivo de trasladar a sus hijos su lengua y cultura de origen para que —a pesar de los quilómetros que les separan de la pátria de sus padres y familias— no olviden las algunos de los rasgos distintivos de la cultura china. «Muchos de estos niños y niñas ya han nacido aquí y, de hecho, conviven con la cultura occidental y la de sus casas, motivo por el cual nos reunimos para enseñarles chino mandarín y algunas de nuestras tradiciones, para que tengan un bagaje lo más amplio posible de las costumbres de su familia», explica una de las organizadoras del evento en la Rambla Nova, que apunta que los niños participantes reciben estas clases en Salou, Reus, Tarragona, El Vendrell y Montblanc. 

Junto a las representaciones infantiles, el Año Nuevo Chino también ofreció la posibilidad de sumergirse en esta cultura ancestral a través de demostraciones de caligrafía, productos de artesanía, estands dedicados a la gastronomía o las artes marciales, entre otros. Además, los visitantes tuvieron la ocasión de conversar con uno de los grandes exponentes de la pintura orientalista como es Daniel Fenoy, un artista afincado en el Baix Penedès, que ubica sus lienzos tranquilos en paisajes del Tíbet, el sudeste asiático, China y Japón, que es profesor de arte de la Academia de las Artes de Hang Zhou y que destaca que valora especialmente  «el respeto por los mayores y la tranquilidad que destila la cultura oriental». 

Para los que, precisamente, buscaron rehuir la calma, la fiesta del Nuevo Año del Perro también inuyó una carrera popular que, en el primer año que se organiza, reunió a más de 150 corredores, una de las actividades que corroboran el asentamiento de esta celebración tan importante para los cerca de 5.000 ciudadanos chinos que viven en la provincia. A todos ellos, y a los demás, un feliz año nuevo. 

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