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«En Comú Podem firmó en enero ceder áreas en el pacto con Junts»

Entrevista al portavoz de ERC en el Ayuntamiento de Tarragona, Xavier Puig

Octavi Saumell

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Xavier Puig, este miércoles en la Plaça de la Font. FOTO: PERE FERRÉ

Xavier Puig, este miércoles en la Plaça de la Font. FOTO: PERE FERRÉ

Carla Aguilar (ECP) dice que ERC «ha saltado al vacío» con la reciente ampliación del gobierno municipal. ¿Es así?

No. Esquerra ha ampliado mucho el equipo de gobierno, en un momento en el que era muy necesario para poder tirar hacia adelante un programa de cambio muy ambicioso y en un contexto de muchas crisis. Todo esto requiere de hacer mucha pinya. Hemos pasado de un gobierno de nueve concejales a otro de 13. No llegamos a la mayoría, pero estamos mucho más cerca de ella y podremos trabajar mucho mejor en un programa de gobierno muy ambicioso, más potente y de máximos. Y que está acordado con En Comú Podem.

Pasan de ser 9 en el gobierno con cinco apoyos externos a ser 13, pero sin tener ningún voto más garantizado. No llegan a la mayoría de 14 y, de hecho, ya les han tumbado los Consells de Districte.

Ahora somos 13, antes éramos 9. Las negociaciones para poder llegar a 14 costaban mucho de hacer, como fue el caso de la investidura, los dos presupuestos, el remanente o frenar una moción de censura indecente en medio de la Covid... Todo esto se debía negociar, no venía regalado. Ahora estamos mucho más cerca de la mayoría.

No llegan a 14. ¿Teme un bloqueo constante hasta 2023?

Es cierto, somos 13. Si quieren hacer un bloqueo con PP, Cs o el PSC pueden hacerlo, pero no nos parece la actitud más responsable. Antes también se podía hacer...

Siguen en minoría, pero con más manos para el día a día.

Sí, con la diferencia que hasta ahora debíamos negociar con más partidos y más concejales para llegar a la mayoría. Era muy duro. Ahora podemos estar en un contexto durísimo o mucho más fácil, dependerá de la responsabilidad de todos. Tenemos un acuerdo de gobierno con Junts y CUP que es muy valiente, que es de izquierdas para ayudar a la ciudadanía a salir de la crisis, impulsar un urbanismo de cohesión y para que la cultura llegue a los barrios.

Carla Aguilar (ECP) les acusa de ser «desleales» y de menospreciarles.

Ni les hemos menospreciado ni hemos sido desleales. Apreciamos a Aguilar y al espacio de En Comú Podem. Compartimos con ellos mucha ideología política, no toda como el tema nacional, pero no hemos tenido problemas en estos dos años. No ha sido difícil pactar ni el primer acuerdo ni ahora el segundo. Hay sintonía, pese a haber tenido una desavenencia profunda y concreta.

En Comú Podem vetaba la entrada de Junts per Tarragona.

Sí, pero no ha habido deslealtades. Si hubiéramos querido, habríamos ampliado el gobierno a las dos semanas. Pero no ha sido el caso, sino que hemos estado dos años con esto. Ellos sabían perfectamente que necesitábamos más manos. Por esto constituimos una comisión para abordar la ampliación.

¿Cuándo fue y quien había?

En noviembre de 2020. Fue entre En Comú Podem y Esquerra, con miembros de los dos grupos municipales y de las ejecutivas y coordinadoras locales de ambos partidos.

¿Cuántas veces se reunieron?

Hicimos una ocho o diez sesiones entre noviembre de 2020 y enero de 2021, hasta que pactamos la ampliación de gobierno por el lado de Junts.

¿Carla Aguilar aceptó en enero de 2021 la entrada de Junts?

Sí, pero no solo Carla Aguilar. Todos los miembros de la comisión, condicionado a que ellos convocarían una asamblea en la que defenderían esta propuesta. Todo el mundo debería ser más humilde y autocrítico. Pactamos qué entraría a hacer Junts y en qué posiciones debían ir.

Esta asamblea no se convocó hasta el 17 de mayo. Y no se defendió la entrada de Junts.

Es que al final la convocó Barcelona para atacar la propuesta y hacer lo contrario de lo que se había pactado. El problema no es que lo acordaran con nosotros, sino que el acuerdo se lo habíamos comunicado al portavoz de Junts.

¿En enero comunicaron a Dídac Nadal el acuerdo para que Junts entrara en el gobierno?

Yo mismo y Carla Aguilar le convocamos para explicarle esta posibilidad. Era una entrada concreta y acordada, solo a expensas de ser ratificada por la asamblea de En Comú Podem. Era un acuerdo a nivel local. En ese momento, En Comú Podem nos pidió esperar a las elecciones del 14 de febrero.

¿Se firmó algún documento antes del 14F para la entrada de Junts per Tarragona?

Sí.

¿Quién lo firmó?

La portavoz de En Comú Podem y el alcalde.

«No tenemos miedo a una moción de censura»

¿Era un documento interno de gobierno que avalaba la entrada de Junts?

Sí, fue a propuesta suya. No se explicitaba la entrada de Junts pero sí que se detallaban las carteras que ponía cada grupo a disposición y que luego han sido para Junts, a excepción de Serveis Socials que se cambió por la Guàrdia Urbana.

¿En ese documento se planteaba también la incorporación de la CUP al ejecutivo?

No, solo la de Junts. La entrada de la CUP estaba sobre la mesa, pero no de una forma tan inmediata, aún debíamos hablar con ellas. De lo que se hablaba en ese momento era de Junts, pero respetamos la voluntad de los Comuns para esperar hasta después del 14F.

¿Fue un error?

Probablemente, sí. Seguramente nos habríamos ahorrado medio año de sufrimientos.

Había acuerdo para la entrada de Junts per Tarragona, ¿pero qué pasó después de los comicios del 14F?

La condición era convocar la asamblea de En Comú Podem inmediatamente después de las elecciones. Les pedimos retomar las reuniones de la comisión negociadora, pero no había manera. Y cuando finalmente pudimos hacerlo, ellos cambiaron un integrante de su representación, que resultó que no sabía nada del acuerdo apalabrado sobre la entrada de Junts. Esto comprometía el nombre del gobierno con un tercero.

¿Las direcciones nacionales de Podemos y Comuns interfirieron en las conversaciones?

Si, claramente. Hicieron mucha fuerza y hablaron públicamente en nombre de En Comú Podem Tarragona. Marcaron un cambio de rumbo absoluto y se produjo una alteración en el discurso muy grande. A partir de aquí criticaron la opción acordada y convocaron la asamblea del 17 de mayo.

Ese día, Dídac Nadal anunció que no entraría en el gobierno.

Pidió más tiempo y dijo que quería replantear cosas, sí. Luego tuvo más tiempo para reflexionar, hablamos y vimos que el acuerdo era posible. En ese momento intentamos cerrar el acuerdo con En Comú Podem y CUP, pero con la condición de cerrarlo en una semana.

Y no fue así.

No. Pasaron las semanas y nos dimos cuenta de que volvíamos a esa dinámica que a nosotros no nos gustaba nada: las negociaciones eran muy lentas. Demasiado.

La CUP acusa a los Comuns de ‘filibusterismo’

No lo calificaré, pero todo era muy lento. No podíamos estar dos años hablando del tema. Debíamos cerrarlo en cuestión de días.

«Las puertas del gobierno están abiertas para Carla Aguilar, pero si quiere sumar con el PSC de Ballesteros, el PP o Cs tiene los números para hacerlo»

De ahí el ‘o caixa o faixa’...

Esto se dijo en varias ocasiones, tanto en la primera como en la última semana. Y llega un momento en el que debe ejercerse.

¿Por qué ahora?

Llegamos al ecuador del mandato y debe respetarse a los posibles socios. Llevaban dos años con ganas de estar dentro, no podíamos estar más tiempo negociando porque al final la gente tiene la sensación de que se le está tomando el pelo. Ni CUP ni ERC teníamos más ganas de estar más meses así. Ya lo vivimos en 2019, todo 2020 y ahora.

¿Desde 2019 que esperaban la ampliación con Junts?

Sí, desde los primeros presupuestos: lo de 2020. En ese momento, a finales de 2019, se acordó que convocarían una asamblea para defender la entrada de Elvira Vidal y Cristina Guzman. Pero no se hizo. En todo este proceso ha habido demasiadas palabras fallidas y una mala gestión del tiempo. Por esto asumimos el liderazgo y ampliamos el gobierno sin echar a nadie. Tuvimos una gran paciencia.

¿El gobierno gira a la derecha con la entrada de Junts?

¡No! Un gobierno en el que esté la CUP siempre lo hace a la izquierda. Tenemos un magnífico programa de 115 puntos para llevar a cabo políticas de izquierdas. Esto es lo más importante: dejar atrás las corruptelas de la etapa de los proyectos faraónicos del PSC de Ballesteros con el PP.

¿La puerta se ha cerrado para que vuelva Carla Aguilar (ECP)?

Nosotros no le hemos echado, la puerta está abierta. De hecho, hicimos un cartapacio con Aguilar y Pinedo y les pedimos que se quedaran. Fue ella la que renunció. Si quiere estar en la oposición le pedimos un ejercicio de responsabilidad.

¿Le sorprende que les haya frenado los Consells?

Sí, pero sale perdiendo la ciudad. Fue un movimiento emocional de rechazo y de rabia, porque lo habíamos trabajado conjuntamente. Ahora toca cicatrizar las heridas.

Ahora está en el lado de PSC, PP y Cs. ¿Ve posible una moción de censura?

Nosotros somos gente honesta y hacemos aquello en lo que creemos. No tenemos miedo a nada, hemos venido a impulsar el cambio sin pereza, no tememos perder las sillas. Ahora ECP está con el PSC de Ballesteros, y de todas sus imputaciones, junto al PP y Cs. Entiendo que está aquí provisionalmente por una cuestión estomacal, no como una estrategia de cambio político. Pero si cree que debe hacernos una moción de censura con toda esta derecha, tiene los números para hacerlo. Que nos digan cuáles de los 115 puntos son de derechas.

¿Ve posible cicatrizar las heridas para 2023?

Tenemos la obligación de ser valientes y de hacerlo. Debemos salir de nuestra zona de confort. El acuerdo que hicieron con nosotros no podrían hacerlo nunca con el PSC o el PP.

Los Comuns le acusan a usted de «injerencias» y de presionar para mantener a Hermán Pinedo en el gobierno.

A él le transmitimos el mismo mensaje que a Carla: «No queremos que os vayáis». Cada uno ha tomado la decisión en base a sus ideales, las dos opciones son respetables.

¿Empieza bien el nuevo gobierno con un ‘no adscrito’?

Es un compañero que lo ha hecho bien. El patrimonio va mucho mejor con su gestión, estamos contentos con él. Somos un equipo.

¿Qué cambiaría de los últimos meses?

Hemos tardado demasiado en apretar el botón. Hemos generado una imagen de debate público que ha tapado cuestiones tan importantes como las Tecletes en el Parc de la Ciutat.

Los Comuns dicen que el punto crítico fue que ustedes querían suprimir del acuerdo la exigencia de que cualquier ampliación debía ser avalada por todos los socios. ¿Es así?

Sí, es que este punto nos llevó a la crisis. Está claro que una ampliación siempre será acordada, la opción de irse siempre está allí. También hubo otros puntos de desacuerdo, pero sobre este no podíamos volver a dejarlo por escrito. Podíamos quedarnos un año más con el gobierno abierto en canal.

Cree que la negociación se habría alargado ‘sine die’ si no hubieran «apretado el botón»?

Las declaraciones de Carla Aguilar iban en la linea de que no tenían prisa, y que todo esto podía durar hasta después de verano. No nos lo podíamos permitir.

Les acusan de negociar en paralelo y en secreto con Dídac Nadal.

No es así y, además, no pueden probarlo. Siempre hemos ido de cara. Desde 2019 que decimos que queríamos ampliar el gobierno. Luego vino el acuerdo con Junts, el desacuerdo y el intento con la CUP...

¿Cuándo reactivaron la opción de Junts?

El viernes anterior a la presentación del nuevo gobierno, tras el último ‘o caixa o faixa’ a los Comuns. Tanteamos a Junts y lo solucionamos en tres días. El lunes siguiente firmamos.

¿Es un gobierno ‘zombie’ como les acusa ECP?

Para nada. Lo que me parece Frankenstein es la oposición.

¿Qué nota le pondría a los dos años con ECP?

Un 8, pero querría un 10. Podría enumerar 50 acciones hechas en dos años y que hasta 2019 parecían imposibles.

«El texto lo avalaron la portavoz de ECP y el alcalde. No se explicitaba a Junts, pero se detallaba lo que cada partido cedería para su entrada»

¿Cuáles destacaría?

Desde cosas menores como poner algunas paradas de bus –como en el Pont del Diable o Solimar–, al semáforo de Cala Romana, hacer de Tarragona la mayor Vil·la Florida catalana, impulsar un plan de reactivación de 42 millones, quitar el cuadro del Rey del Saló de Plens o frenar la Budellera.

Sobre esto último les ha ayudado el Tribunal Supremo.

Sí, pero si alguien cree que el gobierno municipal no trabaja va muy equivocado. Lo que antes parecía imparable, ahora está parado y es suelo no urbanizable.

En el acuerdo de gobierno lo definen como un «plan especulativo»

El otro día ECP nos decía que tenía dudas de que lo mantengamos así con la nueva alianza. Que vean como las gastan sus socios de oposición...

¿El POUM será la gran prioridad hasta 2023 de este nuevo gobierno?

Sí, lo dejaremos todo muy encarado. Este no será el mandato de la aprobación definitiva –esto será en el siguiente– pero impulsaremos la participación ciudadana, avanzaremos en las bases del documento... El objetivo es hacer un POUM en cuatro años.

El PSC les proponen reiniciar el POUM desde la aprobación inicial de 2008. ¿Lo ve posible?

No, la sentencia anula todo el POUM. ¿La gran idea del PSC es empezar un nuevo POUM saltándose la participación ciudadana, con inseguridad jurídica y con las bases de hace 15 años? No puede ser.

«Un gobierno en el que esté la CUP nunca puede girar hacia la derecha. Tenemos un programa con 115 medidas de izquierdas»

¿Cree que el ciudadano percibe todos estos cambios?

Sí. En movilidad hay un cambio acelerado para lograr una ciudad más sostenible. En dos años se verá todo de una forma más nítida porque se habrán interiorizado los patinetes, habrá avanzado el plan de carriles bici... Por cierto, el del puente del Francolí es una iniciativa nuestra, no del anterior gobierno como dijo Viñuales.

Ballesteros dice que no tienen proyecto de ciudad.

Cuando uno dice esto debe de intentar ser creíble. Ellos hicieron unos Juegos en los cuales mostraron al mundo aquello que no somos ni hacemos.

Hace tres años ya de aquellos Juegos.

La cultura de la ciudad quedó ninguneada: no hubo castells ni el Seguici ni nada y, en cambio, sí que apareció el ejército en un Nou Estadi donde había muchas banderas y actitudes preconstitucionales de gente ultra que no era de Tarragona. Ahora, en cambio, somos un gobierno que está al lado de la gente. Estamos en Campclar, Torreforta, Tamarit o Corsini.

¿Antes no se hacía esto?

No. El alcalde no para de pisar la calle, de hecho, le verán comprar en la frutería, pasear por la calle y entrar por la puerta principal del Ayuntamiento, no como antes. El gran cambio con el PSC es que somos un gobierno honesto.

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