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En cierta forma sí que soy una pionera en la carrera fiscal

Entrevista | María Luisa Callejo Fiscal perfil |

Àngel Juanpere

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Callejo ofreció una entrevista al 'Diari' días antes de su jubilación, a finales de mes. Foto: Pere Ferré

Callejo ofreció una entrevista al 'Diari' días antes de su jubilación, a finales de mes. Foto: Pere Ferré

Nacida en Valladolid, estudió en Madrid y ha desarrollado prácticamente su carrera profesional en Tarragona. Después de 43 años de dedicación, ahora su jubila. Fue una de las primeras mujeres en acceder al Ministerio Público porque antes sólo se podían presentar los hombres. Fue la primera fiscal en llegar a Catalunya.
- ¿Le ha costado decidir no seguir como fiscal? - Son muchos años los que llevo ejerciendo como fiscal: 28 en la jurisdicción de adultos y los 16 últimos en la de menores, desde que entró en funcionamiento la Sección de Reforma y Protección de Menores en la Fiscalía Provincial de Tarragona.

- ¿Lo tenía decidido desde hace tiempo? - La verdad es que no. Han ido pasando los años y no pensaba en la jubilación. Pero en los últimos meses me iba mentalizando de que había llegado la hora de decir adiós. Podía haber prorrogado dos años más, pero creo que ya merezco un descanso y dedicarme a otras actividades más relajadas y que supongan menos esfuerzo.

- ¿Alguien ha intentado disuadirla? - Muchísimos compañeros me han pedido que siga dos años más. Dicen que me encuentro bien, que estoy plenamente lúcida y porque también creen que no voy a llevar bien tanto descanso, conscientes de que siempre me he mantenido muy activa.

- ¿Y se equivocan? - No estoy muy seguro de si están equivocados. Son casi 43 años de carrera. Podía haberme jubilado mucho antes. Lo he decidido así porque siempre he tenido vocación de fiscal y a pesar del mucho trabajo que supone siempre me han compensado las satisfacciones que también produce.

- Vocación o tradición familiar. - No. No hay ningún fiscal en la familia, pero sí abogados.

- ¿Cuándo le comenzaron a atraer las leyes? - Desde muy pequeña. Recuerdo que cuando era muy jovencita y me preguntaban qué carrera iba a hacer, siempre decía que Derecho. Lo que no podía saber por aquel entonces es si iba a hacer una oposición o iba a ejercer libremente la abogacía.

- ¿Y cuándo le entró el gusanillo de ser fiscal? - Al acabar la carrera algunas personas te aconsejan que ejerzas la profesión de abogado; otras, que es mejor opositar, ser funcionario; otras, trabajar en la empresa privada. Pero la que decidí fui yo. Empecé a prepararme con un magistrado de Madrid y a medida que iba conociendo el temario de la oposición me iba interesando cada vez más, hasta que decidí elegir el oficio de fiscal. Porque ser fiscal es también un oficio, como otro cualquiera.

- ¿A quién se lo dijo primero? - A mis padres y a mis hermanos.

- ¿Y cuál fue su reacción? - Estuvieron absolutamente de acuerdo. Siempre han querido para mí lo que yo decida y lo que me haga más feliz.

- ¿Y cómo fue eso de estudiar una carrera rodeada de hombres? - Han pasado casi 50 años desde que acudí a la facultad de Derecho de la Complutense, la única que había en aquella época. El número mujeres era infinitamente menor que el de ahora. Estábamos rodeados de estudiantes hombres. Nunca fui muy consciente de ello porque nunca me sentí discriminada, gozando de todos los derechos que me amparaban al igual que cualquier hombre. Quizás llamó más la atención mi presencia cuando llegué a Catalunya a jercer como fiscal.

- ¿Y los profesores, cómo se portaron con usted? - Fueron los primeros que no hacían distinción por razón de sexo.

- El 20 de enero de 1999 recibió la cruz de primera clase de San Raimon de Penyafort, el máximo galardón que otorga el Ministerio Público. En aquel momento dijo que era «una satisafacción y orgullo por haber contribuido a que otras mujeres se hubieran descantado por este oficio». ¿Se siente una pionera? - En cierto sentido, sí. Pero no hay mérito alguno por mi parte, sino porque me tocó aquella época y alguna tenía que ser la primera. Soy de una generación en la que hasta 1969 ninguna mujer podía acceder a la carrera fiscal ni judicial. Por tanto, me tocó a mí como podría haber tocado a otra mujer ser la primera.

- En su discurso al recibir la medalla hizo una promesa que ha cumplido. - No me acuerdo.

- Que se jubilaría en Tarragona... - Desde mi llegada a Catalunya me sentí tan a gusto y me trataron tan bien que decidí quedarme aquí. Cuando llegué ya pensaba que me iba a jubilar en Tarragona. Y como ve, se ha cumplido ese deseo.

- Aprueba la carrera de fiscal en 1973 y… a Vilanova i la Geltrú. - En la Fiscalía de distrito de Vilafranca del Penedès y Vilanova i la Geltrú. Estuve allí sólo dos años.

- ¿Y cómo llegó a Tarragona? - Al aprobar la oposición me daban a elegir entre Tarragona y Extremadura.

- Primero fue fiscal de distrito durante seis años. - Fue una experiencia positiva. Allí empecé el rodaje de la profesión de fiscal y después la continué cuando pasé a integrar la carrera fiscal en 1980.

- ¿Se acuerda de su primer caso? - No, porque aquí en Tarragona es una escuela para cualquier fiscal por las múltiples denuncias que acceden a los tribunales y que contienen hechos tipificados como delictivos en la mayor parte de los preceptos del Código Penal. Por ello adquieres una gran experiencia y te obliga a estudiar y a estar al día de la jurisprudencia emanada de los tribunales superiores así como del Tribunal Supremo.

- ¿Tenía reparos en enviar a los malos a prisión? - En esa época el fiscal no estaba legitimado para pedir la prisión. Era el juez quien decidía. Fue después de muchos años cuando el legislador estableció que un juez no podía acordar la prisión si no lo había solicitado el Ministerio Fiscal.

- ¿Alguna vez le han amenazado? - No. Otra cosa es que haya habido ciudadanos que en algún trámite procesal no hayan estado de acuerdo, que pudieran tener dificultades de autocontrol y hubiera que llamarles la atención.

- ¿Cuál diría que ha sido el caso de su vida? - En la jurisdicción de mayores ha habido varios, que siempre se trataban de delitos contra la vida.

- ¿Y en menores? - Ha habido varios, pero quizás el que más nos impactó fue el caso de un menor extranjero de 16 años que acabó con la vida de su madre y del compañero sentimental de ésta. Y nos impactó porque no se trataba de un joven que tuviera antecedentes; llevaba una vida absolutamente normal, estaba escolarizado, con un buen expediente académico. El móvil del doble crimen fue porque no toleraba la presencia del compañero de su madre por no ser su padre biológico.

- Y el caso más mediático... - Quizás alguno de los cinco casos con jurado popular que me tocaron, ya que cuatro fueron de asesinato. Recuerdo un caso en que un acusado por haber dado muerte violenta y de manera brutal a un vecino de El Vendrell los que le conocían hicieron una campaña de recogida de firmas que enviaron al jugado manifestando lo buena persona que era el acusado y su comportamiento correcto, y por el contrario la mala persona que a su juicio había sido la víctima. Lógicamente no se tuvo en cuenta estas alegaciones porque no se juzgan a las personas, sino los hechos cometidos por la misma.

- Usted fue coordinadora de los casos de violencia de género. Sigue habiendo mujeres que mueren a manos de sus parejas. ¿Se ha avanzado en algo? - Sí, se ha avanzado porque se hicieron visibles los hechos de malos tratos que venían sufriendo muchas mujeres por parte de su esposos o parejas. La ley del 2004 ha sido efectiva en muchos casos, ya que protege a las víctimas del agresor ingresándolo en prisión en muchos casos y al menos dictando los juzgados órganos de alejamiento, prohibiendo al agresor aproximarse y comunicarse con la víctima. A pesar de las medidas proporcionando los elementos tecnológicos para controlar la aproximación del maltratador a la víctima, desgraciadamente a día de hoy siguen produciéndose desenlaces fatales que no han sido posible evitar, incluso prevenir porque gran número de esas víctimas mortales ni siquiera habían interpuesto denuncia. La primera medida que tiene que adoptar la víctima es denunciar los hechos para que se ponga en marcha la maquinaria judicial.

- ¿Se ha encontrado también con mujeres que dicen que han sido víctimas solo para atacar a sus parejas? - No. La afirmación de que existen denuncias falsas no es cierta. Únicamente se ha constatado documentalmente un porcentaje muy inferior al uno por ciento. Y por lo tanto los que utilizan este pequeño porcentaje generalizándolo al resto de mujeres denunciantes les están haciendo un flaco favor.

- ¿Cuántas veces se le han puesto a llorar en el estrado? - Infinidad de veces, siempre que venían a denunciar.

- ¿Ha visto amenazas de hombres a sus parejas en los pasillos de los juzgados o salas de vista? - En mi presencia no, y no lo hubiera consentido, pero he oído a otras personas que sí lo han visto.

- ¿Es positivo que se divulguen por los medios de comunicación los casos de violencia de genero? - Tiene un doble filo. Por un lado se trata de concienciar a todo maltratador de que su conducta esta tipificada en el Código Penal y que la víctima tiene derecho a obtener la tutela judicial efectiva. Pero por otro lado, y dado que no han cesado los casos tan graves que se difunden en los medios de comunicación, se está cuestionando si realmente es beneficioso para las víctimas la divulgación de los hechos.

- Pero a veces algunos programas de televisión lo convierten en un show. - Estoy en total desacuerdo con estos programas. Los hechos por violencia doméstica y de género han de conocerse y enjuiciarse en los tribunales, como cualquier otro delito.

- ¿Los maltratadores en el banquillo de acusados se convierten en corderitos? - Sí, en la mayoría de los casos niegan los hechos. Y tratan de dar una apariencia de personas normales, y es más, al mismo tiempo suelen culpabilizar a la víctima.

- Los últimos años de su carrera se los ha pasado como coordinadora de menores. ¿Es mas gratificante que en adultos? - Sí, aquí he pasado los últimos 16 años de mi carrera. Y puedo decir con gran satisfacción y orgullo haber trabajado en esta jurisdicción desde que se creó la Sección de Menores, dada la importancia que tiene esta jurisdicción. La socialización de los menores no solamente es una exigencia ética y política, sino también una necesidad. Porque la educación de los menores es el presupuesto indispensable para la viabilidad del futuro de cualquier país. Todas las medidas que se adoptan en esta jurisdicción van dirigidas al superior interés del menor, con independencia de cualquier otra circunstancia que concurra por legítima que sea. Por ello, las medidas que se adoptan respecto a los mismos tienen siempre una finalidad educativa, nunca retributiva.

- ¿Se encuentra por la calle a menores que han pasado por su Fiscalía? - Alguna vez, pero quizás no me dé cuenta si no son muy conocidos por haber pasado reiteradamente por esta Fiscalía.

- ¿Cómo ve que Tarragona sea la única provincia catalana sin un centro para menores? - Es una asignatura pendiente desde hace muchos años. Cuando se creó la Sección de Menores ya se anunció que estaba próximo a su creación, pero han pasado los años y no ha sido así, habiéndose agravado la situación por falta de recursos debido a la crisis.

- ¿Es partidaria de rebajar la edad penal? - No, al menos por el momento. Creo que es adecuada. No obstante, en otros países europeos se establece la responsabilidad penal con algunos años menos.

- ¿Qué es lo que no le gusta de su trabajo? - Cuando hay una sobrecarga de trabajo para despachar y preferirías tener algo más de tiempo y sosiego.

- ¿Qué consejo le daría a alguien que quiere ser fiscal? - Le animaría a ello. Pero que sea consciente de que su ejercicio requiere en primer lugar una buena formación jurídica, y después constancia, esfuerzo y una gran responsabilidad.

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