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Agustí Serra: «En el futuro POUM no deben haber más budelleras» 

Entrevista al secretario de Agenda Urbana i Territori de la Generalitat de Catalunya

NÚRIA RIU

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El secretario de Agenda Urbana i Territori, Agustí Serra. FOTO: ACN

El secretario de Agenda Urbana i Territori, Agustí Serra. FOTO: ACN

El secretario de Agenda Urbana i Territori de la Generalitat de Catalunya, Agustí Serra, habla de la sentencia del Tribunal Supremo que se notificó el 13 de noviembre de 2020 y que suspendía en su totalidad el POUM de 2013. Junto con el Ayuntamiento de Tarragona, se está trabajando en la redacción de las normas transitorias que definirán el planeamiento urbanístico a la espera del nuevo POUM.

¿No podía recurrirse de ninguna forma la sentencia?

No. Ya proviene de una casación respecto a la sentencia del TSJC y, por tanto, ya reclama la nulidad.

Aún no es efectiva.

Debe publicarse supongo que pronto, lo que significa que el POUM se deseactivará y entrará en juego el plan general de 1995. Lo que hemos convenido en las reuniones con el Ayuntamiento es la necesidad de utilizar un instrumento que prevé la Llei d’Urbanisme, en los artículos 62 y 63, que es la figura de unas normas de planeamiento urbanístico con carácter de urgencia. La declaración de urgencia la hace al Govern y la aprobación de las normas corresponde al conseller de Territori i Sostenibilitat. A partir de aquí, el Ayuntamiento está elaborando este documento y en paralelo debe redactar el nuevo POUM.

Es cuestión de meses

Sí, aproximadamente es cuestión de unos cuatro meses para su redacción y aprobación.

¿No había la posibilidad de negociar con CLH y evitar que se tumbara todo el POUM?

No. Seguramente no era la intención del recurrente, pero al final es un juez quien dicta sentencia y no tenemos más opción que acatar. Y a partir de ahí, no hay opción ni de acuerdo ni de interpretación. Jurídicamente el tema es incuestionable.

Con la redacción de la normas urbanísticas de urgencia, empieza la cuenta atrás para el nuevo POUM. El anterior se tardó trece años en aprobarse definitivamente. No será fácil.

No lo será, pero de ninguna de las formas puede durar tanto. No partimos de cero, sino de un documento que debemos revisar, como es el POUM de 2013. Evidentemente hay que subsanar todo aquello que ha sido objeto de la sentencia y a la vez hay que revisarlo de acuerdo con los criterios actuales. Podría hacerse con una cierta agilidad. No me atrevo a poner calendarios, pero no deberían superarse los cuatro o cinco años.

¿El próximo mandato debería poder ser una realidad?

Claro que sí. Seguro. Debe serlo.

¿El accidente de IQOXE puede comportar que todos aquellos aspectos relacionados con la seguridad, que ya fue una cuestión complicada en el anterior POUM, aún sea más complicado?

Deberemos estar muy atentos a los efectos en la seguridad industrial y de protección civil y seguir lo que nos digan los organismos responsables.

¿Cree que debería hacerse una revisión del POUM de 2013, no un borrón y cuenta nueva?

Apuesto por revisar el modelo y, a partir de ahí, revisar el plan de ordenación de 2013.

¿Revisar el modelo significa que se redacte de acuerdo con unos criterios de desarrollo sostenible?

Sí. De hecho, simultáneamente coincide por un lado con el plan director del ámbito metropolitano del Camp de Tarragona, que autorizamos en julio de 2020 y que estamos empezando a trabajar. Y, por el otro, con el inicio del plan director de suelos no sostenibles del litoral, entre Malgrat y Alcanar.

¿Finalmente no será únicamente del litoral tarraconense?

No. Al final será íntegro del resto del litoral. Ahora hemos hecho los 22 municipios de la zona de Girona y después empezaremos con el resto hasta Alcanar.

¿Por qué han cambiado de criterio?

Cuando nos planteábamos abordar la costa de Tarragona, siempre había el debate de si incorporábamos Terres de l’Ebre o no. Al final, si es así, lo que queda era una parte muy pequeña ya que lo que hay en la zona de Barcelona es muy poco. Así que hemos creído conveniente hacerlo de forma unitaria.

¿Cuándo empezará?

A finales de este mes de enero.

¿Cuál será el procedimiento?

A finales de mes habrá una Comissió de Territori de Catalunya, que autorizará la redacción de este plan director. Como el mismo equipo que ha estado trabajando en el plan director de suelos no sostenibles del litoral gerundense acaba su trabajo, porque se aprueba de forma definitiva este mes de enero, se empezará con el resto del litoral bajo los mismos criterios.

¿Directamente se impondrá una moratoria sobre los sectores afectados?

Aquí no nos interesa dar demasiadas pistas, ya que corremos el peligro de que haya quien lo aproveche para intentar consolidar derechos.

En el caso del Camp de Tarragona usted avanzó que la revisión afectaría a 93 sectores de crecimiento, que suman 1.500 hectáreas de terreno en las que estaba prevista la construcción de unas 40.000 viviendas. ¿Esto se mantiene así?

Sí, pero hay que tener en cuenta una cosa. En el caso de Girona, sobre todo estaban los municipios que no tenían un plan ajustado al planeamiento territorial. Bajo este criterio, Tarragona tenía un POUM de 2013, ajustado al plan territorial. En cambio ahora el que está vigente es el plan de 1995. Por tanto, Tarragona podrá entrar en los criterios que fijamos en el momento de repensar sectores del plan director de suelos no sostenibles.

¿Qué significa?

Si nos fijamos en el caso de La Budellera, por ejemplo, si con el plan director de suelos no sostenibles era discutible si podía incorporarse o no, ahora sí. No digo con qué resultado o que se desclasifique todo, pero el plan director podrá abordarse ya que es un planeamiento no adaptado a la normativa territorial.

¿Cómo queda afectado este ámbito en concreto?

La Budellera ya figuraba en el plan de 1995 y después acabó de definirse y de dimensionarse en el POUM de 2013. Es un caso que entraría en la revisión que quiere hacerse con el plan director de suelos no sostenibles. Y, por tanto, será uno de los temas que se abordará, porque forma parte de un planeamiento no adaptado al plan territorial. Esto nos facilita que podamos actuar.

También había el caso de Mas d’en Sorder.

Sí, efectivamente podría ser otro caso.

¿En ambos casos habrá una revisión?

Sí, porque el POUM de Tarragona se hará de forma simultánea al plan director de suelos no sostenibles y al plan director del ámbito no metropolitano. Por tanto, será una buena oportunidad para coordinarnos y fijar un nuevo modelo a través del POUM.

¿Quién tiene la última palabra, el Ayuntamiento, la Generalitat...?

El Ayuntamiento hace la propuesta, pero de forma coordinada con el Departament.

¿Cómo debe ser el nuevo POUM? ¿Hay que olvidarse de los grandes sectores de crecimiento?

Con unos criterios de mayor sostenibilidad desde el punto de vista ambiental, social y económico. Y con criterios del siglo XXI, de agenda urbana, pensando en una ciudad compacta y cohesionada. Poniendo por delante el reciclaje urbano respecto al nuevo crecimiento. Este debería ser uno de los principios importantes.

¿Se han acabado los grandes sectores de crecimiento que incluía el POUM de 2013?

Sí, debemos ir hacia formatos de sectores más coherentes y vinculados a la trama urbana, huyendo de los grandes planeamientos de nueva ciudad, que distorsionan el territorio.

¿Qué pasa con la Horta Gran?

Es un caso diferente, porque tiene un papel cohesionador entre la ciudad de Tarragona y los barrios de Ponent. Es un sector que tiene la oportunidad de integrar los barrios, por tanto no es lo mismo.

En su momento se priorizó el crecimiento de la ciudad hacia la zona de Llevant. ¿Debe enmendarse?

Creo que sí. El tema de Llevant debe revisarse y fijar estrategias.

¿La suspensión del POUM hipoteca el crecimiento de Tarragona?

No. Si somos capaces de tramitar las normas en cuatro meses, en ningún caso se hipotecará el crecimiento ya que la disponibilidad de suelo que hay en el ámbito urbano, consolidado y no consolidado, nos da margen. Y después también los sectores que estaban en curso. Hay un potencial importante de cara a los próximos años.

De los grandes sectores que había en el POUM de 2013, aún no se desarrollado ninguno. La tramitación es lenta.

Bueno, hubo una aprobación inicial del plan parcial de La Budellera, pero no tuvo más recorrido. Es lógico. El modelo de mercado es otro, ya no es el de los años de la burbuja inmobiliaria. Ahora lo que se prioriza es el desarrollo de suelos integrados, cohesionados y vinculados a la ciudad. La nueva urbanización debe hacerse de forma moderada y de una forma cada vez más excepcional.

¿En el futuro POUM no deben haber más Budelleras?

Efectivamente. No deben haber más Budelleras como la que hay en el POUM de 2013.

¿Plantea la necesidad de revisarla o de una anulación?

Debe revisarse, de acuerdo con unos criterios de compacidad, sostenibilidad y de mayor proporcionalidad respecto a las necesidades de Tarragona.

En el ámbito municipal hay una división sobre la visión de ciudad, en temas urbanísticos. Esto puede entorpecer cualquier avance.

Sí, pero tan solo hay que fijarse en las cifras de población, las necesidades de crecimiento y las dinámicas demográficas de Tarragona. En función de esto y de los potenciales en suelos urbanos o sectores ya planificados, hay una suficiente previsión para dar una respuesta a las necesidades de crecimiento de Tarragona en los próximos años.

¿Apostar por sectores como Quatre Garrofers, el entorno de Joan XXIII y la zona de Tabacalera?

Exacto.

¿Qué pasa con el plan especial de la Part Alta?

Debería mirarlo específicamente, pero en principio se mantendrá porque son actuaciones en el ámbito urbano.

Puede interpretarse como que el Ayuntamiento quiere hacer una purga de aquellos planes que no ve con buenos ojos, mientras se mantienen aquellos que cuentan con su benaplácito.

No. La estrategia de los planeamientos cada vez más se hacen con una participación más abierta. No son los ayuntamiento de turno los que hacen según su parecer, sino que debe poder construirse un relato a partir de la participación de la ciudadanía. Los debates públicos pueden ser muy interesantes y estos nos permiten llegar a unas conclusiones.

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