Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

En la búsqueda del color

Vive, Ama, Ríe... Lee  Los años veinte en París: en la tercera novela de Màxim Huerta, viajamos a París en una novela en la que presente y pasado se encuentran en la ciudad de la luz 

Ana Rivera

Whatsapp
La tienda existe: se llama Mi amor y se ubica en 10,rue du Pont Louis Philippe, en el corazón de París. FOTO: DT

La tienda existe: se llama Mi amor y se ubica en 10,rue du Pont Louis Philippe, en el corazón de París. FOTO: DT

Hace tiempo que tenía ganas de leer esta novela, de cuando Màxim Huerta era periodista y aún no había llegado a Ministro. Huerta es dueño de una amplia cultura, de una gran pasión por la literatura y un intenso amor por París, que demuestra en su tercera novela (que no la más actual). En ella nos entrelaza dos historias y dos épocas, pero en el mismo lugar: Teresa y nuestro París presente y Alice, en el entusiasta París de los años 20. Y un pequeño lugar que las une: una tienda que atesora el carácter de sus dueñas.

Teresa Espinosa es una joven de Madrid que perdió a sus padres siendo una niña. La unía una estrecha relación con su madre, que ya enferma, la no dudaba en darle los consejos de quien sabe que no podrá hacerlo en un futuro. Al fallecer su madre, su tía Brígida se hizo cargo de Teresa. Mucho más fría e implacable que su madre, le impuso estrictas normas de educación y comportamiento social.

Teresa creció rica en posesiones, gracias a la herencia y Fundación de sus padres, pero pobre en cariño, comprensión y amor. Su rectitud y timidez sólo se vieron resquebrajadas cuando, en el final de su adolescencia, conoce a Laurent, un pintor francés seguro y resuelto. El pícaro descaro de Laurent y sus ganas de comerse el mundo, se le hacen irresistibles. Ella, vestida de azul cobalto, se rinde ante sus sentimientos y empieza una historia de amor en secreto con él, para no sufrir la reprobación de su tía. 

Encorsetada en una vida de anciana, en la que tan sólo la pintura es la que da algo de personalidad y luz a su vida, Laurent es un golpe de aire fresco y la llena de ilusión y alegría... pero un día él debe marcharse a París por motivos familiares. Su relación sigue adelante gracias a las cartas que se escriben sin fin. Hasta que un día Teresa deja de recibirlas.

Sin comprender, Teresa se queda anclada en su angustia y su pena existencial, uniformada siempre en vestidos azul cobalto y su pintura, queda reducida a cuadros reducidos al color gris... como su vida. 

Su sensibilidad natural la hace conectar con algunas señales que siempre coinciden con el mismo nombre de mujer: Alice Humbert. Anotaciones, fotografías, canciones, posters... hasta que un día encuentra una dirección parisina en un cartel antiguo. Casualmente, es el mismo día que discute agriamente con su tía, quien le dice algo que la desgarra por dentro y por fin, a sus  veintitantos, Teresa decide romper con todo y marcharse en busca de una dirección concreta y de los colores en París: ‘una ciudad en la que con sólo pisar los adoquines la hacen a una inmensamente feliz’.

En 10, rue du Pont Luis Philippe, Teresa empezará a encontrarse con  la historia real de Alice, quien la guiará por los recuerdos, la transportará a los felices años 20 parisinos, la ayudará a encontrarse y la conectará con personas que darán sentido a su vida. Porque tal vez ambas estaban más conectadas de lo que imaginaban. 

Una tienda en París

  • Autor: Màxim Huerta
  • Editorial: Martínez Roca
  • Páginas:  349

Temas

Comentarios

Lea También