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Tarragona Educación

En marcha un proyecto piloto para distribuir a los alumnos con vulnerabilidad social en Tarragona

El curso que viene, por primera vez, se reservarán plazas en las escuelas públicas y concertadas del centro de la ciudad y de Sant Pere i Sant Pau para estos estudiantes

Norián Muñoz

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Un grupo de alumnos de ESO. Los que entran en primero serán los que más crecerán de cara al curso que viene en la ciudad. Foto: Pere Ferré

Un grupo de alumnos de ESO. Los que entran en primero serán los que más crecerán de cara al curso que viene en la ciudad. Foto: Pere Ferré

El proceso de preinscripción para el curso 2018-2019 (que arranca el próximo viernes) contará con una importante novedad en la ciudad de Tarragona. Por primera vez todas las escuelas de la zona centro y del barrio de Sant Pere i Sant Pau deberán reservar dos plazas en cada grupo para alumnos con necesidades educativas especiales.

La novedad consiste en quiénes se entiende que tienen  necesidades educativas especiales. Se cuentan las de tipo A, las relacionadas con las dificultades del aprendizaje (y también las altas capacidades), y las de tipo B, que tienen que ver con la vulnerabilidad socioeconómica de los alumnos y de sus familias.

Es uno de los primeros pasos, explica Francesc Roca, concejal de educación, para intentar resolver  la situación de segregación escolar de la ciudad y mejorar la igualdad de oportunidades.

Se entiende por segregación escolar cuando en un mismo barrio o ciudad sus centros educativos escolarizan mayoritariamente un determinado perfil de alumnado (socioeconómico o cultural) que no se corresponde estadísticamente con la composición de la población de la zona donde se encuentran.

Los grupos 

Todavía no se sabe la cifra exacta de grupos de P3 que habrá el curso que viene en la ciudad, pero es probable que la cifra sea igual o se acerque a los 57 del curso actual. 

Con el fin de identificar quiénes son los alumnos que se consideran en una situación vulnerable se ha recurrido a dos vías. Por una parte se ha tenido en cuenta a las familias que ya están detectadas en las Llars d’Infants municipales y, por otra, Serveis Socials ha ubicado a las familias que son usuarias del servicio y que tienen hijos en edad de comenzar P3 el curso que viene. La información de ambas vías se ha hecho llegar a la Oficina Municipal de Escolarización, OME.

Montserrat Fortuny, directora del Institut Municipal d’Ensenyament, de donde depende la OME, explica que ahora a estas familias se les hará un acompañamiento durante el proceso de matriculación.

En lo que se refiere a la implicación de las escuelas concertadas, Roca asegura que las dos administraciones implicadas, el Departament d’Ensenyament de la Generalitat y el Ayuntamiento de Tarragona, están haciendo «una importante labor de pedagogía».

Además de la reserva de plazas, Ensenyament también comunicó ayer que este año se compromete a tener en cuenta una vieja reivindicación de los municipios, ‘repartir’ la matricula viva.

Se trata de los alumnos que se matriculan fuera de plazo (las causas pueden ser bien variadas, desde alumnos que llegan de otros países con el curso empezado, que simplemente se trasladan de municipio por un cambio en el trabajo de los padres, separaciones, divorcios...) entre todas las escuelas públicas y concretas y no como hasta ahora, sólo en las escuelas donde quedaban plazas vacantes, generalmente en centros públicos.

Inmigrantes: a la pública

El primer paso en los esfuerzos que ha comenzado a hacer el Ayuntamiento de Tarragona contra la segregación escolar fue encargar un estudio sobre el tema a la Cátedra de Inclusión Social de la URV que dirige el sociólogo Ángel Belzunegui.

La investigación confirmó que en la ciudad hay un grupo de centros que se han ‘especializado’ en acoger a los alumnos de familias con bajos ingresos y nivel educativo y a los hijos de inmigrantes. 

Entre los resultados que arrojó el estudio quedó en evidencia, por ejemplo, que en Tarragona el 87,6% de los alumnos inmigrantes estudia en la escuela pública y el 12,4%, en la concertada. La cifra es incluso superior a la del conjunto de Catalunya, donde la proporción es de 83,4% a 16,52%. También destaca el hecho de que el 96,4% de la matrícula viva es acogida por la pública.

La segregación, además, no tiene que ver sólo con la inmigración; el 87,4% de los alumnos  con altas capacidades intelectuales en Catalunya estudia en escuelas concertadas o privadas, mientras que la mayoría de los que tienen necesidades educativas especiales, el 76,9%, van a la pública.

Un debate necesario

La intención, explica Francesc Roca, es evaluar el resultado de esta prueba piloto con la intención de seguir trabajando para evitar la segregación en otras zonas. En este punto reconoce, no obstante, que el urbanismo de la ciudad no ayuda y en el caso de los barrios de Ponent, por ejemplo, habrá que buscar otras alternativas.

En estos casos se tratará, seguramente, de acompañar con recursos materiales y humanos a las escuelas que se encuentran en entornos de especial dificultad. Un ejemplo sería, explica, fomentar la creación de institutos escuelas en los centros donde las condiciones lo recomiendan.

No obstante, recuerda, la segregación no es problema exclusivo de Tarragona, por lo que haría falta un debate en el Parlament donde se establezca un marco legal que iguale las medidas que se toman en toda Catalunya.

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