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Enamorarse en la era digital

Cada vez es más común encontrar el amor o iniciar una relación a través de una aplicación móvil

Iñaki Delaurens

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Con las aplicaciones móviles hay muchos peces en el mar y es más difícil comprometerse. FOTO: FREEPIK

Con las aplicaciones móviles hay muchos peces en el mar y es más difícil comprometerse. FOTO: FREEPIK

En una nueva imposición norteamericana hoy vivimos el día de los enamorados. Una celebración sin ninguna tradición en nuestro país pero que sirve de excusa para regalarse flores, bombones y demás agasajos entre parejas. Son muchos los que dicen: «Yo no quiero nada para San Valentín», pero uy como no tenga algún detalle. Quizá duerma en el sofá. 

En cualquier caso, el amor también sucumbe a nuevas tendencias. Las aplicaciones móviles -Tinder como gran exponente- o los buscadores de pareja online se han abierto paso cambiando el comportamiento de ese antiguo arte del cortejo. Muchos critican estas apps, otros tienen vergüenza de admitir su uso, pero su alta eficacia no se pone en duda.

«Desde hace años el amor romántico está en descomposición. La gente quiere creer en ello, pero a la hora de la verdad prevalece nuestra identidad, con tensiones y mucho sufrimiento», explica el sociólogo de las emociones de la UOC Francesc Núñez.  

El sociólogo de Tivissa expone que «lo que marca el sufrimiento  es la individualización de las personas de tal manera que economizamos las relaciones: qué me cuesta, qué beneficios obtengo y si encuentro algo mejor cambio».

Núñez habla de una tinderización de las relaciones. «Me gusta, no me gusta, hago match. Esto pasa como en otros mecanismos de consumo, hasta el punto que hablamos del consumo de amores. Como hay muchos peces en el mar y puedo ir escogiendo, hay menos compromiso».
«Estas aplicaciones tienen su parte positiva. Te ahorras muchos pasos. Tienes un catálogo de personas y si hay química se puede dar una relación. Todo es más fluido, pero hay la opción de encontrar algo mejor y se puede entrar en un círculo vicioso de relaciones afectivosexuales», apunta el ebrense. 

Nos adentramos en la mente de las parejas con el psicólogo y sexólogo Lluís Fondevila, de Nova Ment Psicologia, en Tarragona y Reus: «Ha habido un cambio muy grande. Antes a la gente le daba mucha vergüenza usar estas aplicaciones. En este sentido ha habido una apertura».
«La búsqueda del amor online estimula la neurosis -declara Fondevila-. Entramos en imaginaciones, fantasías y expectativas que no tienen nada que ver con la realidad. Con la poca información que tenemos de la otra persona llenamos los vacíos y creamos una imagen irreal. Como no se cumple lleva a la frustración». 

El psicólogo explica que «la gente se mueve en un contexto en que la otra persona está disponible. Esto nos anima a dar pasos que en otro escenario no haríamos. Pero es importante ir poco a poco para no crear falsas expectativas». 

En el mundo online se está dando el ghosting narra Fondevila: «Se crea una relación online y de repente la otra persona desaparece. Deja de escribirte o te bloquea. Se da porque no ha habido una parte de experiencia real. La otra persona, empujada por las emociones, que no se cumplen o desaparecen sin un vínculo sólido, se deshace de la relación de la manera más cobarde». 

Otra cara negativa de la apps es que se detectan muchas infidelidades por el móvil. «Es común que vengan a terapia parejas porque se ha descubierto una infidelidad en el teléfono. Una foto o conversación pueden despertar los celos y se está más alerta por miedo al engaño».
Hablamos con una persona de la provincia que ha encontrado el amor a través de Tinder. Prefiere mantener su anonimato, así que la llamaremos con el nombre de su actriz favorita, Jennifer Aniston, que nos afirma: «Gracias a esta aplicación he encontrado el amor de mi vida». 

«Accedí a la aplicación para buscar una pareja, no un lío. Pensaba que si yo estaba allí, también debería de haber alguien que buscara lo mismo», apunta Aniston. 

Tras el primer contacto, todo sucede como se ha hecho siempre. Así fue en el caso de nuestra ‘actriz’: «Hablamos dos o tres días antes de quedar por primera vez. Si hay feeling, la cosa va rápida. La primera cita fue por una afición en común, en una clase de salsa. Así que fuimos a bailar». 

Hay una idea preconcebida de que Tinder es sólo para un ‘aquí te pillo, aquí te mato’: «Hay muchísima gente que busca encuentros eventuales. Si buscas el amor el mercado se reduce, pero existe. Tengo amigas que están a punto de casarse y conocieron a su pareja en Tinder».

Ya hace cuatro años que Jennifer Aniston conoció al que llama su Brad Pitt. Están felizmente casados con un bebé de camino. Una historia que merece un Super Like.

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