Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Enfermedades erradicadas rebrotan por la movilidad y los movimientos antivacunas

El sarampión, la tos ferina, la polio o la escarlatina resurgen en los últimos años en Tarragona. Hay colectivos que bajan la guardia en la inmunización. Los flujos migratorios son claves

Raúl Cosano

Whatsapp
Dolencias casi desterradas en los últimos años reaparecen ahora en la sociedad. FOTO: DT

Dolencias casi desterradas en los últimos años reaparecen ahora en la sociedad. FOTO: DT

La humanidad sólo ha podido erradicar por completo dos enfermedad: la viruela y la peste bovina. El resto, por desfasadas o anacrónicas que parezcan, siguen latentes, con una incidencia cambiante que en los últimos años parece resurgir. Hay que partir, antes que nada, de una comparación tranquilizadora: entre 1984 y 2015 el número de casos de enfermedades vacunables en Catalunya bajó de 36.740 a 3.879. 

Es una reducción de casi 33.000 casos detectados, prácticamente un 90% menos. «Cuando yo nací, hace 58 años, prácticamente todas las personas pasaban el sarampión. Pero luego llegaron a comienzos de los 80 los primeros calendarios vacunales, que progresivamente se van implantando, con algunas vacunas enormemente efectivas y altas coberturas», explica la doctora Carmen Cabezas, subdirectora general de Promoció de la Salut de la Agència de Salut Pública de Catalunya. 

Dolencias que crecen

Entre 2014 y 2015, los casos de tos ferina en la provincia pasaron de 24 a 170; en Catalunya crecieron de 1.116 a 3.678, según el análisis del Butlletí Epidemiològic de Catalunya. El informe afirma lo siguiente en sus conclusiones: «El incremento de la tasa de incidencia de la tos ferina en 2015 ha seguido el comportamiento de aumento iniciado en 2011 como consecuencia de la reemergencia de esta enfermedad». El mismo informe es muy contundente: «En 2011 la tos ferina ha presentado comportamiento epidémico y ha multiplicado casi por cinco la tasa de incidencia de 2010». 

Otra patología bajo el foco en los últimos tiempos es el sarampión, de afectación reducida pero en aumento. «Después de haber alcanzado el objetivo de eliminación del sarampión autóctono durante los primeros años de la década del 2000, en los últimos se ha vuelto a presentar en la población autóctona», dice el Butlletí. 

Josep Maria Puig, secretario general de Metges de Catalunya, confirma la tendencia: «Tenemos constancia de que han vuelto enfermedades que en las sociedades ricas se podían considerar no erradicadas pero sí muy marginales. Es verdad que hay un rebrote. Hablamos de sarampión, de escarlatina, de polio, de paperas o de tos ferina. Son afecciones que a mucha gente les pueden sonar al pasado o que en el imaginario colectivo podían parecer ya erradicadas, pero no lo están». 

La poca presencia de estas dolencias crea una relajación a la hora de vacunar

Así, en el informe del Butlletí Epidemiològic de 2017, con datos referentes a 2015, se registra un crecimiento de la parotiditis, la afectación popularmente conocida como paperas: «El comportamiento de la enfermedad en el contexto de los últimos cinco años se situó en la franja de incidencia elevada». 

Las comparaciones indican un aumento entre 2014 y 2015. En Catalunya se pasó en un año de 264 a 431 casos, un incremento del 63%. Menos representativo es el balance en la provincia, aunque también sube, de los cuatro casos a los nueve. La doctora Carmen Cabezas desgrana uno de los factores que pueden estar tras esos incrementos analizados con la perspectiva del tiempo: «Se puede eliminar una enfermedad en una determinada zona territorial. Entonces, si no viene alguien de fuera y lleva ese virus, no pasa nada, porque no hay enfermedad de manera autóctona»

La enorme inmunización en Catalunya puede tener un reverso negativo: «Tenemos unas cifras de vacunación muy altas y entonces esas enfermedades comienzan a no verse. La gente, de alguna manera, no se acuerda de que antes hubo polio o sarampión, y empieza a pensar que no hay que vacunarse contra eso». Se entra, por lo tanto, en una situación de desprotección. «Imaginemos que hay un 10% de niños que no se vacunan. Antes, cuando no había tanta movilidad, no suponía un problema tan importante, porque ese 10% estaba rodeado de gente que sí estaba vacunada. Si se porta la enfermedad de fuera, entonces hay más facilidad de que se infecten los que no estaban vacunados pero sí se creían protegidos», argumenta Josep Maria Puig. 
Los «no residuales» antivacunas

Hay un factor determinante: el papel y la incidencia nada desdeñable de los colectivos antivacunas. El año pasado, el secretario de Salut Pública, el reusense Joan Guix, admitía que había médicos que desaconsejaban las vacunas y calificaba esa tendencia de «minoritaria pero no residual». 

«Socialmente puede proliferar esa idea de: ¿por qué me voy a vacunar si el sarampión ya no circula? También hay gente que está en contra de poner algo artificial en su cuerpo. Piensan, por ejemplo, que el sarampión es una enfermedad de niños y que solo consiste en pasarlo mal unos días», aporta la doctora Cabezas. 

Los viajes y la llegada de extranjeros son otros factores de riesgo para la propagación 

Los efectos adversos que pueda tener una vacuna son mucho más improbables que los que acarrean las patologías que combaten. «En uno de cada 1.000 casos el sarampión puede acabar produciendo encefalitis, complicaciones neurológicas e incluso la muerte. Pero con la vacuna que lo combate, la triple vírica, por cada millón de casos puede haber una complicación», añade la responsable del Departament de Salut. «La visión mágica de los antivacunas ha sido perjudicial. Ha generado que haya muchos padres desinformados», denuncia Puig. 

A esa dejadez creciente se añade otro factor decisivo: la globalización y los elevados flujos migratorios. «Vivimos en un mundo sin fronteras, con más facilidad que nunca para coger un avión y volar a la otra parte del mundo», añade la doctora Cabezas. 
No hace falta pensar en destinos remotos para analizar el riesgo en potencia de contagio y la importación tras un viaje. «En 2017 hubo en Italia 4.800 casos de sarampión. En Francia 77 y en el Reino Unido 62. Y estamos hablando de países de nivel socioeconómico alto. En Rumanía se registraron 8.274, en Grecia 968 y en Ucrania 2.000», desgrana la doctora. Así, la movilidad con países con una menor inmunización puede suponer un riesgo. «La liberalización del tráfico favorece que las enfermedades contra las que no hay tantas vacunas en otro país se importen con más facilidad», cuenta Puig. De ahí que las autoridades sanitarias y la administración recalquen una y otra vez la importancia de seguir el calendario de vacunación.

La inmigración masiva

Algunos expertos también avisan de que la inmigración masiva, sobre todo de países no tan estrictos con los programas de vacunación, también puede suponer un riesgo. Tarragona y, por extensión, Catalunya, con incrementos anuales de hasta el 20% en la llegada de extranjeros a partir del año 2000, no escapa de esa tendencia. 

El Butlletí Epidemiològic también habla, en sus sucesivas ediciones, de un incremento de la incidencia de la rubeola entre los años 2011 y 2012, remitido sin embargo en los últimos tiempos: «Los resultados de la vigilancia de 2014 y 2015 ponen de manifiesto la buena situación de la rubeola en Catalunya». 

Otros trastornos como la brucelosis, la hepatitis B, la varicela, el tétano, la legionelosis o la sífilis infecciosa muestran, en cambio, un comportamiento estable o incluso un descenso de la incidencia. Todos estos cuadros clínicos forman parte del grupo de enfermedades de declaración obligatoria que registra el Departament de Salut a través del Butlletí Epdemiològic de Catalunya. 

Temas

Comentarios

Lea También