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Engancha, no sabes cómo, pero engancha

#seriesenvena
‘Élite’.
La nueva propuesta de Netflix puede parecer que va dirigida a un público juvenil pero si ya no te consideras tan joven también la vas a disfrutar

Yolanda Fernández

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Élite es una serie coral donde cada uno de sus protagonistas afrontará problemas de total actualidad. Foto: Netflix

Élite es una serie coral donde cada uno de sus protagonistas afrontará problemas de total actualidad. Foto: Netflix

Soy de la opinión de que existen series que hay que verlas con calma, poco a poco. Que no es bueno que veamos más de un capítulo por semana porque necesitamos entender y digerir lo que acabamos de ver.

Después existen esas series que son propicias para una tarde o noche de sofá, manta y palomitas, que permiten verlas de un tirón, hacer una maratón con ellas como si de la de New York se tratara. Pero ojo, no por ello son más malas o inferiores, simplemente son fáciles de ver.
Y esto es lo que sucede con Élite, la nueva serie de producción española que acaba de estrenar Netflix. Te tragas los ocho capítulos que componen su primera temporada como si fueran caramelos. Élite mola.

Drama en un colegio pijo
¿Creéis que los ricos no tienen problemas? ¿Que por tener dinero y la vida en principio solucionada no sufren como el resto de mortales? Pues sí, sufren. Bueno igual igual no, pero sufren.

Élite se desarrolla en el instituto privado Las Encinas. En el inician el curso tres nuevos alumnos que provienen del instituto público que, debido a fallos en su construcción, se derrumba y motiva que la constructora responsable los beque con el fin de limpiar su imagen.

Y claro, como dice Cristian (Miguel Herrán), uno de los nuevos alumnos: «Cuando la pólvora se une con el fuego, sólo puede pasar una cosa... explota».
Y esto es lo que ocurre cuando aparece el cadáver de uno de los alumnos en la piscina con signos de violencia.

A través de los ocho capítulos que conforman esta primera temporada vamos a ir descubriendo como es la adaptación de los alumnos pobres al entorno altamente elitista en el que se encuentran.

Paralelamente a esto se desarrolla la investigación policial que tiene como descubrir quién es el o la culpable del asesinato ocurrido en el instituto.

Élite es una mezcla entre Gossip Girl, El internado y Big Little Lies. Eso sí, en su versión 2.0

Mundos opuestos que chocan
No puede haber mundos más dispares que los de los niños ricos y los chicos pobres.
Entre los nuevos alumnos tenemos a Samuel (Itzian Escamilla), podríamos decir que el protagonista, aún siendo una serie coral, ya que sobre él convergen casi todas las historias que se van contando. Con su personaje podemos ver hasta qué punto una persona de origen humilde puede aspirar a enamorarse y que le haga caso la niña pija y guapa del instituto como es Marina (María Pedraza). Marina a su vez tiene el secreto más jugoso de la trama y el que más va a dar que hablar. Ella forma parte de un triángulo amoroso que completa el hermano de Samuel, Nano (Jaime Lorente). Pero este no es el secreto... Sobre este trío gravitan todos los demás.

Pero no penséis que el resto de personajes no son interesantes. Nada más lejos de la realidad.
Por un lado tenemos otro triángulo amoroso, pero este con mucho más morbo y que da lugar a las escenas más subiditas de tono de la serie. Está formado por Cristian (Miguel Herrán) uno de los alumnos becados, Polo (Álvaro Rico) y su novia Carla (Ester Expósito).

Después tenemos a otra alumna becada, Nadia (Mina El Hammani), una joven de origen árabe que tendrá de lidiar con los prejuicios existentes entorno a su religión y sus costumbres, como la de llevar el yihad en el instituto, cosa que tiene terminantemente prohibida. Entablará amistad con Guzmán (Miguel Bernardeau) el típico niño pijo chulito con el que iremos viendo que ni es oro todo lo que reluce en su familia ni él es tan superficial como intenta aparentar. Guzmán tiene novia, Lucrecia (Danna Paola) la líder del grupo hija de un diplomático mexicano y que no soporta que nadie le quite el protagonismo del que goza hasta ahora.

El mundo de las drogas y la homosexualidad también tendrá cabida en la trama de la mano de Ander (Arón Piper), un chico que todavía no ha salido del armario con todo lo que ello conlleva.

Producción más que correcta
Pero además de las buenas interpretaciones que aporta el amplio elenco juvenil Élite tiene una producción muy buena, donde la fotografía está muy cuidada y donde abundan las escenas en exteriores.

Otra parte muy importante para que a su potencial público juvenil le guste esta serie es su banda sonora, con artistas como Dorian, Rosalía o La casa azul.

Todo este conjunto de cosas hacen de Élite una serie muy fácil de digerir y candidata máxima a ser protagonista de tu próxima maratón de series. Porque una cosa está clara, Élite engancha, es adictiva. Va a ser tu próximo placer culpable... ¡y lo sabes!

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