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Entran en una casa porque un bebé lloraba y hallan a su madre ebria

La Guàrdia Urbana comprobó que la vivienda se encontraba en un estado deplorable de salubridad y las disputas entre la pareja son frecuentes

Àngel Juanpere

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Los hechos ocurrieron en el barrio de Torreforta. Foto: Lluís Milián/DT

Los hechos ocurrieron en el barrio de Torreforta. Foto: Lluís Milián/DT

Un bebé de diez meses no paraba de llorar en su casa de Torreforta. Los vecinos sabían que su madre estaba dentro, pero no abría la puerta. Preocupados por si le pudiera haber pasado algo, llamaron a la Guàrdia Urbana. Finalmente, los bomberos pudieron acceder a través de una ventana. Y allí estaba la madre en estado ebrio, ajena a lo que ocurría. Además, la vivienda se encontraba en un estado deplorable de salubridad, por lo que la Guàrdia Urbana abrió diligencias informativas, que ha remitido a la Fiscalía ante la precaria situación de la familia.

Los hechos ocurrieron la semana pasada. Una patrulla de la Guàrdia Urbana, junto con personal sanitario y bomberos, acudieron al domicilio. Los funcionarios accedieron al piso –situado en la primera planta– a través de una ventana que estaba abierta. Una vez dentro, los agentes vieron a un bebé en el suelo y llorando.

La madre del pequeño no respondió a las primeras atenciones y después se encontraba desorientada. Además, sus otros tres hijos –de edades comprendidas entre los cinco y los diez años– estaban en la zona comunitaria vigilados por los vecinos.

La mujer no quiso ser atendida ni evacuada al hospital por el personal sanitario. Los guardias contactaron telefónicamente con el padre, que se personó en el domicilio al cabo de un cuarto de hora. Cuando se le preguntó si estos hechos eran habituales, no quiso contestar, a la vez que se mostraba incómodo por la presencia del personal de emergencias en el lugar.

Escrito a la Fiscalía

Los guardias señalaron al padre que dicha situación no es buena para los niños, a la vez que le anunciaron que abrirían diligencias a la Fiscalía de Menores ya que se apreciaba que los pequeños no estaban bien atendidos.

Para comprobar la situación familiar, los agentes hablaron con los vecinos, quienes dieron una versión totalmente diferente a la facilitada por el padre. Aseguraron que las discusiones entre la pareja son continuas, y añadieron que el piso es propiedad de un banco –está embargado– y que hasta hace poco tiempo carecían de agua corriente. Los mismos interlocutores apuntaron que es frecuente ver a la madre en estado ebrio, por lo que sus cuatro hijos están desatendidos. Incluso se ha dado el caso de que los propios vecinos hayan tenido que dar merienda a los pequeños. Habitualmente, los pequeños van y vuelven solos del colegio, así como de sus actividades. Ante estos datos, los agentes señalaron en su informe al Ministerio Público que los niños menores están en riesgo de desatención. Si bien entienden que por razones culturales puede haber una relación más distante entre padres e hijos, en el caso del bebé de diez meses no puede quedar solo en el domicilio con la madre ante el riesgo de caer por la ventana, como pasó en una ocasión, según relatan los vecinos, que finalmente pudieron coger al pequeño en la ventana, sin que llegase a caer.

Finalmente, en el informe policial se recoge que han sido numerosas las ocasiones en que la patrulla ha tenido que ir a la casa ante las quejas por altercados del matrimonio, una circunstancia que, según apuntaron, es habitual.

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