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'Es de risa cómo se evalúa hoy la calidad del aire en Tarragona'

Entrevista a Xavier Roca Mussons, director técnico del Laboratori del Centre de Medi Ambient de la UPC

M.Victòria Bertran

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Xavier Roca, en su despacho de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) BarcelonaTech. Foto: M.V Bertran

Xavier Roca, en su despacho de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) BarcelonaTech. Foto: M.V Bertran

Xavier Roca es doctor en Ingeniería Industrial y lleva 35 años estudiando la calidad del aire. Es el director del Laboratori del Centre de Medi Ambient de la UPC, el organismo que, tras realizar informes para municipios del Camp, abandonó en abril la Taula de Qualitat del Aire descontento porque la Generalitat les trataba como ‘un convidado de piedra’.

- ¿Qué ocurre en Tarragona con la calidad del aire?

- A la calidad del aire nunca se le ha dado verdadera importancia. Tampoco se ha querido estudiar a fondo la correlación entre contaminación y salud, quizás porque los efectos son a medio y largo plazo...

 

- ¿Cómo es el modelo de estudio de la calidad del aire que actualmente se utiliza?

- Es un modelo muy básico, centrado en contaminantes primarios, los habituales en áreas urbanas donde solo hay tráfico y emisiones domésticas, por ejemplo de calefacciones y cocinas. Hay zonas en que la situación es realmente esta, pero para territorios muy industrializados, como Tarragona, se necesita otro modelo.

 

- Pero en Tarragona no hay mala calidad del aire, ¿no? Es lo que dice el Departament de Territori i Sostenibilitat...

- Precisamente debido al modelo que se utiliza para realizar las evaluaciones oímos decir siempre que la calidad del aire en el territorio es buena. Pero habría que valorar los contaminantes específicos que se generan en la zona, no los que son irrelevantes. El modelo que se utiliza hoy en Tarragona, desde el punto de vista tecnológico, da risa. No se puede apoyar su uso de ninguna manera, aunque se lleve usando años y años.

 

- ¿Por eso el Laboratori del Centre de Medi Ambient de la UPC que usted dirige abandonó la Taula de Qualitat de l’Aire al Camp de Tarragona el pasado mes de abril?

- Básicamente fue por dos razones, como explicamos en el comunicado que enviamos a la Direcció General de Qualitat Ambiental. Además de que no hay una evolución hacia una planificación específica dirigida a la mejora de la calidad del aire y se sigue el mismo modelo poco eficiente de evaluación, la Taula utilizaba un concepto endogámico y excluyente de ‘territorio’.

 

-¿Cuál es el modelo que utilizan en la UPC, con el que ya han elaborado informes?

- Sencillamente realizamos una labor técnica con las mejores tecnologías que existen a nivel internacional. Los niveles de contaminación que obtenemos son los que damos a conocer. Nuestros informes aportan datos importantes para saber qué está pasando realmente y cómo se pueden mejorar los niveles. Lo que ocurre es que si informas de valores reales, y estos son elevados, te tildan de alarmista social y te apartan. Pero ignorar estos datos por sistema no creo que sea una política inteligente en el año 2016.

 

- ¿Existe desconfianza?

- A nivel político se ha creado desconfianza. Al parecer, en este país no es posible que la gente entienda que alguien puede trabajar de manera independiente.

 

- El Laboratori del Centre de Medi Ambient, de una universidad pública como la UPC, sí es independiente, ¿o no?

- Por supuesto. Nosotros siempre hemos mantenido nuestra independencia. No tenemos nada en contra ni a favor de nadie ni de ninguna actividad. Lo que no se entiende es que exista tal nivel de ignorancia entre los diferentes responsables políticos sobre esta cuestión. Desconocen absolutamente todo sobre la calidad del aire, y este es un factor importante.

 

- ¿En la Direcció General de Qualitat Ambiental también?

- Se mantienen fieles al modelo ineficaz que hace años que se usa, y de ahí no se mueven. No quieren incorporar las nuevas tecnologías de medición. Nosotros les hemos ofrecido los avances técnicos que hemos desarrollado. Es incomprensible que la Generalitat no quiera saber absolutamente nada de las tecnologías más punteras que ha desarrollado una universidad pública con dinero público.

 

- ¿Contrastadas a nivel internacional?

- Todo lo que hemos desarrollado está referenciado, lo hemos publicado en revistas científicas. Sabemos que este es un tema delicado. Nosotros no nos podemos permitir hacer las cosas mal. Llevamos 35 años dedicados a la evaluación de la calidad del aire. Yo se lo he preguntado a la directora territorial de Qualitat Ambiental, Mercè Rius: ‘¿No tenéis ningún interés?’.

 

- ¿Se lo ha preguntado directamente?

- Sí, en la última reunión que tuvimos en la Universidad, porque se fueron a quejar al rector, esas cosas que pasan... No me respondió. Siempre surge la cuestión del 1,3 butadieno, a raíz del estudio que realizamos para Constantí, El Morell, Perafort-Puigdelfí y Vilallonga del Camp, que detectó niveles de concentración que superan los criterios de calidad. Ya sabemos que es un tema delicado y que siempre que haces un informe aparecen contrainformes... La Generalitat dice que también lo ha medido y que no ha hallado nada. Entonces nosotros preguntamos: quién lo ha medido, y cómo lo ha medido.

 

- ¿Y qué?

- No te dan ninguna respuesta. No hay transparencia. Pero a partir de indagaciones que hemos hecho, hemos sabido que la tecnología con que lo han medido es cien veces menos sensible que con la que trabajamos nosotros en el Laboratori de la UPC.

 

- ¿El 1,3 butadieno está reconocido como carcinogénico?

- Sí, es uno de los varios compuestos que lo son. Además, cuando preguntas a la Generalitat cuándo han medido las emisiones de 1,3 butadieno en El Morell, te dicen que en noviembre.

 

- ¿Qué problema hay con medir este carcinogénico en noviembre?

- La dirección del viento tiene una gran influencia. Para hacer un buen estudio del aire hay que analizar la meteorología y utilizar la modelización matemática. Nosotros, después de estudios comparativos de todos los modelos que hay a nivel internacional, utilizamos el que mejor funciona y el más potente. Sabemos que en El Morell, de marzo a septiembre, el impacto del 1,3 butadieno en el Polígono Norte es máximo; de septiembre a octubre, varía, e impacta más hacia Tarragona.

 

- ¿Por tanto?

- Si realizas mediciones del contaminante cuando no tiene impacto, y además utilizas una tecnología cien veces menos sensible... ¡no puedes comparar tus resultados con los del Laboratori del Centre de Medi Ambient de la UPC! ¡Es indignante!

 

- Desde que en abril abandonaron la Taula de Qualitat de l’Aire, ¿qué les han dicho desde la Generalitat u otros estamentos de la Administración?

- Nadie nos ha dicho nada más.

 

- También lamentan ustedes la actitud de la sociedad civil del Camp. ¿Por qué?

- Si la ciudadanía de Tarragona ya está satisfecha con cómo están las cosas, y ni participa, ni protesta, ni presiona, no tenemos nada que decir. Nosotros vamos a trabajar allá donde nos llaman, donde nos quieren. Simplemente aportamos las mejores tecnologías que hemos aplicado con buenos resultados en otros puntos del país. Y no tenemos ningún interés, ni a favor ni en contra, de ninguna actividad. No centramos nuestros análisis solo en la industria química, sino a todas las actividades que se dan en una zona determinada.

 

- Los modelos que ustedes utilizan, entonces, se han aplicado con éxito en otros puntos del país. ¿Y también en Europa?

-Hay que tener en cuenta que en el resto de Europa el control de las emisiones contaminantes es mucho más exhaustivo que aquí. Porque aquí los contaminantes orgánicos no se están controlando.

 

- El informe que el Laboratori del Centre de Medi Ambient de la UPC realizó para Constantí, El Morell, Perafort-Puigdelfí y Vilallonga del Camp dice que hay 160 compuestos orgánicos volátiles que diariamente respiran los municipios afectados.

-Sí, y todo esto no se controla. En el resto de Europa, sí, porque hay una legislación que aquí no existe. Esa legislación recoge de forma detallada el nombre de cada compuesto y su nivel máximo permitido. Aquí se analizan todos estos compuestos como un global. Se obtiene una evaluación del conjunto de todos los compuestos. La Generalitat fija un máximo para ese conjunto, pero no se sabe tampoco muy bien en qué parámetros se basa ese límite.

 

- ¿El hecho de que se analicen como un conjunto no impide saber la cantidad emitida de cada compuesto, así como dónde se han originado? Y si no se conoce dónde se ha originado cada compuesto, tampoco se puede saber qué industria es la responsable, ¿verdad?

-Por eso el Laboratori del Centre de Medi Ambient de la UPC tuvimos que desarrollar un método químico suficientemente potente para poder captar la mayor parte de las familias químicas de estos compuestos. Hay algunos de ellos que son inocuos, pero otros son tóxicos y carcinógenos.

 

- ¿El Laboratori de la UPC ya no tiene ningún contacto con el Camp de Tarragona?

- No.

 

- ¿Para qué otros municipios de Catalunya realizan sus análisis?

- Ahora por ejemplo para Ripollet, para Santa Maria dels Monjos…

 

- ¿Y en esos municipios pasa lo mismo que en Tarragona?

- Algo que siempre ocurre, y que también vale la pena destacar, es que cuando se hace público que comenzaremos a realizar controles en una área urbana, las emisiones contaminantes bajan exponencialmente.

 

- ¿Qué significa esto?

- Es lo que le quise hacer ver a la directora general de Qualitat Ambiental. Le pregunté qué pensaba sobre el hecho de que ocurra esto. Y me respondió que esto pasa “porque no hay control”. Está claro. Si en un período tan corto de tiempo, si con solo anunciar que vas a controlarlos, desaparecen los episodios de contaminación, si la respuesta es tan inmediata, es que no se están haciendo las cosas de forma adecuada. No estamos hablando de que cueste reducir las emisiones porque haya que implantar tecnologías nuevas. Estamos hablando de que simplemente diciendo que se van a hacer controles, las emisiones se reducen. Evidentemente no desaparece toda la contaminación, pero sí una buena parte. Y esto indica cuál es el nivel de control que existe en el país, y cómo está acostumbrado el país a funcionar.

 

- ¿Sabe usted que en Tarragona se reabre de forma cíclica el debate sobre la calidad del semen y los casos de cáncer en relación con la contaminación? ¿Qué opina?

-Lo sé. De entrada, no existen buenos datos de calidad del aire para poder realizar después los estudios epidemiológicos. Para realizar estos estudios epidemiológicos se necesitarían una gran cantidad de datos sobre la calidad del aire, que son los que podría proporcionar el Laboratori de la UPC. Lo que sí hemos notado es que en Tarragona hay muy poca participación ciudadana. Parece que la gente ya se toma lo de la contaminación como una fatalidad. En otras partes de Catalunya la gente participa mucho más. La ciudadanía entiende que estás trabajando para ellos. Nosotros no tenemos nada que decir sobre este punto; al fin y al cabo, cada uno decide lo que quiere.

 

- ¿Puede concretar? ¿Cómo perciben esta poca participación ciudadana en Tarragona? Póngame un ejemplo.

- En la recogida de datos sobre episodios de contaminación, por ejemplo. Es muy difícil, en Tarragona. En otros lugares la participación es masiva. También cuando anunciamos que vamos a realizar un estudio y entonces los episodios instantáneamente bajan, la gente se indigna. Se indigna muchísimo. Esto en Tarragona no ha pasado.

 

- Hace pocos días en Tarragona ha habido un episodio de grandes humaredas por una avería en Repsol y Dow. Empresas y Administración han informado de que, a pesar de la aparatosidad del humo negro, no se registraron parámetros anormales en el aire. ¿Qué opina?

- Tecnológicamente esta afirmación no se puede sostener. Lo que se emitió aparte de etileno –etileno no quemado, porque el humo negro indica una combustión incompleta– son partículas de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP). Y uno de estos compuestos, según la directiva europea, el benzopireno, es cancerígeno. La directiva europea recomienda su control, junto a otros cinco compuestos más potencialmente carcinógenos.

 

- ¿Es verdad que los resultados de su trabajo no fueron incluidos en la primera sesión de la Taula de Qualitat de l’Aire al Camp de Tarragona?

- Ni en la segunda sesión. Nadie nos ha llamado para que expliquemos nuestro estudio. Creo que la Taula de Qualitat de l’Aire se ha acabado transformando en lo mismo de siempre, en una cosa muy cerrada donde la Generalitat acude a dar unos valores que no se sabe de dónde salen. El Laboratori de la UPC hemos abandonado la Taula y seguiremos fuera mientras las cosas no cambien. No continuaremos estando allí como convidados de piedra.

 

- ¿Cree que cambiarán las cosas en la Taula?

- Ahora han dicho que quieren crear una comisión para ‘restablecer metodologías’. No entendemos qué quieren decir, porque las metodologías ya existen. Si lo que pretenden es controlar una determinada metodología para que sea menos sensible, que no cuenten con nosotros. Tiene que quedar claro que no se trata de perseguir ninguna actividad ni ninguna empresa, sino de implantar mejoras para el bien de todos. Se puede mejorar mucho en control de calidad del aire, pero es necesario un cambio de mentalidad en el país, y esto de momento no se está produciendo.

 

- ¿Que se podría hacer, hoy mismo, si se quisiera?

- Disponemos de técnicas para determinar el origen de cada episodio contaminante, identificar cada compuesto, y crear herramientas de planificación para que generen el mínimo impacto. Creemos que se trata de mejorar el sistema para mejorar la calidad del aire y la vida de las personas. Con medios y equipos de los que ya disponemos y que además son públicos y deberían revertir en la sociedad. Hemos vuelto a recordarle a la Direcció General de Qualitat Ambiental cuáles son, y la respuesta ha sido cero. Hay mucho trabajo por hacer, pero por lo visto no se quiere ni comenzar a hacerlo.

 

- Falla la mentalidad del país, decía usted.

- A veces cuando elaboramos artículos científicos que incluyen datos sobre emisiones contaminantes, y esos artículos son revisados de acuerdo con parámetros internacionales antes de ser publicados, nos dicen que esas cifras tienen que estar equivocadas, que no son posibles. Les tenemos que decir siempre que los datos sí son correctos, pero que ellos no saben cómo funciona el país… No exagero, no hace falta. Parece increíble, pero esta es la realidad. Las cosas son así. Pensemos solo una cosa: si se invirtiera dinero en mejorar la calidad del aire, ¿cuánto nos ahorraríamos en sanidad? Seguramente mucho.

 

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