Esperanza Sebastián: «Muchas veces oímos, pero no escuchamos»

La pedagoga y coach publica una trilogía de desarrollo personal con la que invita a vivir de ‘manera consciente’ y a pararse a pensar en lo que realmente importa en estos tiempos convulsos

Gloria Aznar

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La profesora y coach Esperanza Sebastián en el El Serrallo con el primer libro de la trilogía.

La profesora y coach Esperanza Sebastián en el El Serrallo con el primer libro de la trilogía.

Zaragozana de nacimiento, Esperanza Sebastián reside desde hace dos décadas en Tarragona, donde imparte clases en un centro de Secundaria. Es también pedagoga y coach, pero por encima de todo, una persona llena de vitalidad. Tras sufrir un cáncer de mama hace veinte años, decidió que el victimismo no la ayudaría. En aquel momento continuó formándose y fue en un segundo estadio de la enfermedad, hace dos años, cuando se interesó por la programación neurolingüística (PNL), lo que la ha llevado a publicar la trilogía de desarrollo personal Acaricia tu mundo. Con ella invita a pensar en positivo y a vivir conscientes, en un momento especialmente incierto. Se puede adquirir en las librerías Adserà y Capona, en el móvil  654757285, así como en la web de la autora (esperanzasebastian.com), quien también realiza sesiones de seguimiento personal. El 10% de las ventas se destina a ONG y entidades benéficas.  

¿Qué es la programación neurolingüística?
Es un modelo que trabaja a partir de diferentes ciencias y que se basa en que todo nuestro poder está en la mente. Otro de sus pilares es la comunicación, el lenguaje. Para mí ha sido un antes y un después en mi vida y creo que puede ayudar a otras personas.

¿Cómo se puede aplicar en la situación de Covid-19?
Lo primero que hay que hacer es rebajar el nivel de ansiedad y estrés y para ello es fundamental la respiración, aunque parezca una tontería. Junto a ella, la meditación, las visualizaciones y tener claro lo que quieres. 

«Hay personas que con 50 años dicen que ya no pueden cambiar ¿cómo? Cambiarás cuando tú quieras. Otra cosa es que no lo quieras hacer»

Pero eso no siempre ocurre...
Porque lo formulamos inadecuadamente. Por ejemplo, un objetivo mal propuesto sería ‘No quiero coger la Covid’. Lo que tienes que hacer es imaginarte que eres una persona sana y feliz. Lo tienes que visualizar, que quiere decir crear una imagen mental, y eso, quieras o no, activa los neurotransmisores del cerebro. 

Entonces, ¿Es cierto que el positivismo beneficia?
¡Y tanto! Hay que enfocarse en lo positivo, en lo que realmente se persigue. Esto, evidentemente, lleva un trabajo. Uno de los fundamentos de la programación neurolingüística es que todos los recursos que necesitamos en la vida ya los poseemos. Si sientes flaqueza, en algún momento has sido fuerte. Entonces, eres fuerte. Es cuestión de que esos recursos, a través de una persona que te acompañe, los puedas extrapolar a ese instante concreto de dificultad que estás teniendo.

¿Hacemos lo que el cerebro quiere?
Lo que el cerebro quiere, que nosotros le mandamos. Y lo que nuestros sentimientos, que no emociones, le dictan.

¿Qué plantea en estos tres volúmenes?
Todos llevan el verbo acariciar, que es acogedor, cariñoso y entrañable. Tienen muchos cuentos, que son muy importantes porque los entienden desde los niños pequeños hasta las personas adultas y cada uno puede sacar una conclusión diferente. Siempre tienen una enseñanza...

La moraleja...
Te hablan directamente al inconsciente y a los sentimientos. Los libros también contienen citas célebres, ilustradoras de lo que voy explicando. El primero se titula Acaricia tu mundo, es decir, acaríciate a ti mismo, quiérete, acéptate, compréndete. Acaricia tu mundo, todo lo que te rodea. Y habla de lo importante que es vivir de manera consciente.

¿Qué significa?
Elegir lo que tú quieres en cada momento, disfrutar. Ser conscientes de todo lo que tenemos en nuestro día a día, del trabajo, de la familia, de las amistades y vivirlo desde la gratitud, saborearlo. No ir atropellados y que se nos olviden las cosas a causa del ritmo que llevamos. En el primer volumen también trato de cómo crear la realidad. Elegimos la que vivimos porque la vivimos de maneras diferentes. No es única.

¿Elegimos? Y el destino, ¿qué papel juega?
El destino no existe. Para mí, es el que cada uno se forja. Otra cosa son los imprevistos de la vida, con los que no se cuenta. Pero si tú quieres ser famosa te tienes que marcar un objetivo. O cualquier otra cosa, ya sea salud, trabajo, tienes que luchar por ello. Y no apelar a la suerte.  

«El destino no existe. Para mí es el que cada uno se forja. Te tienes que marcar un objetivo y luchar por ello. No apelar a la suerte»

Ha dicho que cada uno tiene su manera de ver las cosas. ¿Es una apuesta por la diversidad?
Soy amante de la diversidad, es muy enriquecedora. Te abre la mente, te rompe creencias. Pero la realidad también varía según las vivencias de cada uno. Te hacen ver la vida de una manera o de otra y te lo tienes que trabajar. Hay personas que con 50 años dicen que ya no pueden cambiar. ¿Cómo? Cambiarás cuando tú quieras. Otra cosa es que no lo quieras hacer. Estamos en un continuo proceso, somos caminantes. A los lectores los trato de caminantes, vamos caminando por la vida y nos vamos encontrando dificultades, pero seguimos avanzando. Nunca te encontrarás obstáculos si te quedas quieto y en ese caminar vas creciendo.

¿Y la fisiología?
Es cómo tu cuerpo encara el mundo. La postura corporal.

Ya no es solo mente...
Somos uno. Hay gente que va por el mundo solo con la cabeza o solo con el corazón. Pero somos cuerpo, corazón y mente. Y todo eso tendría que estar más o menos equilibrado para que fuéramos realmente felices. Nuestro templo, en el que habita nuestra mente y nuestro corazón, es nuestro cuerpo. Tenemos que cuidarlo y no se trata solo de hacer dieta, de ir al gimnasio. La postura corporal ya es importante, la manera de andar, de colocar los hombros, la cabeza... No es lo mismo siempre ir mirando al suelo que al cielo. O mirando a tu alrededor. Cuando una persona esté triste siéntala y háblale desde arriba. Le obligas a que te mire. Se abrirá el aparato respiratorio, mirará y pensará que hay vida. Son pequeños trucos con los que puedes ayudar a la gente. 

Gestos y lenguaje. Porque hablar, hablamos. Pero ¿nos comunicamos?
Hablar hablamos. Ahí nos quedamos. La intención es que te descubras a ti mismo y una vez lo has conseguido mínimamente, que tengas ese afán a través de la comunicación, no del lenguaje, de que el otro también crezca contigo. Porque la comunicación incluye el lenguaje no verbal, que trato en el segundo libro, en el que también hablo de la empatía.

¿Tenemos problemas de escucha?
Muchos. Muchas veces oímos, pero no escuchamos. Escuchar al otro es compartir el tiempo mutuo, empatizar, intentar entenderle aunque opine diferente.

Somos cuerpo, corazón y mente. Y todo eso tendría que estar más o menos equilibrado para que fuéramos realmente felices.

¿Todo el mundo puede ser empático?
Sí. Tienes que aprender. Creo que todo el mundo es capaz, lo que pasa es que no todo el mundo quiere ceder ante la realidad de otras personas.  

Se refiere a las palabras como mágicas y especiales. Pero el lenguaje puede herir...
Eso lo sabemos todos porque nos ha pasado, por desgracia, en la escuela. Cuánto daño le puede hacer a un muchacho que un profesor le diga ‘Nunca vas a llegar a nada’, por ejemplo. Yo hablo del contexto educativo, que es el que conozco, pero en la vida ocurre constantemente.

¿Qué palabras utilizaría para dirigirse a un lector en estos días atípicos?
Que decida cómo quiere vivirlos. No está en nuestra mano eliminar la Covid-19. Entonces, que se pare un momentito, que haga unas respiraciones y se plantee qué quiere hacer.

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