«Esperemos que la crisis no deje bodegas por el camino»

El sector ha visto fuertemente reducidas las ventas como consecuencia del cierre de restaurantes, bares y hoteles

SÍLVIA FORNÓS

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«Esperemos que la crisis no deje bodegas por el camino»

«Esperemos que la crisis no deje bodegas por el camino»

«Incerteza y preocupación definen cómo vivimos la crisis sanitaria». El sector vinícola afronta la desescalada con la esperanza puesta en el sector Horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías). Y es que la paralización de los principales canales de distribución ha acarreado el desplome de las ventas. «Como consecuencia del cierre de bares y restaurantes, el parón de las distribuidoras y la paralización de la actividad enoturística, las bodegas han visto reducidas las ventas hasta en un 95% en algunos casos», asegura Vicenç Ferré, presidente de la DO Tarragona.

Una situación que trasciende al resto de denominaciones de origen de la provincia: DO Conca de Barberà, DO Montsant, DOQ Priorat, DO Terra Alta, DO Catalunya y DO Penedès. «Las ventas han bajado muchísimo puesto que, nuestro principal mercado, la hostelería, la restauración y el turismo son probablemente los sectores más perjudicados, y la recuperación será costosa y lenta», asegura Imma Solé, gerente y copropietaria de Cellers Tarroné (Batea).

En el Celler de Capçanes se reproduce la misma situación. «Hay otros canales como el de supermercados y la tienda especializada que han tenido un incremento en las ventas, pero no compensa un canal tan potente como la restauración», explica Joan M. Sabaté, gerente de la bodega.

Por ello, el presidente de la DO Conca de Barberà, Bernat Andreu, asegura que «las bodegas menos perjudicadas, porque han comercializado sus productos en supermercados y han complementado la actividad con las ventas por Internet, han registrado una caída de entre el 60% y el 70%».

Asimismo, el presidente de la DOQ Priorat, Salustià Àlvarez, alerta que «las bodegas que habían emprendido proyectos enoturísticos han quedado paralizadas». Una circunstancia que ha afectado de lleno a Cellers Tarroné. «Hemos tenido que cancelar todas las visitas programadas a la bodega y las actividades enoturísticas, también todos los actos de promoción, ferias, catas y acontecimientos gastronómicos y culturales, y esto representa un impacto socioeconómico negativo no solo para nuestra bodega, sino para el conjunto del territorio», asegura la gerente y copropietaria de Cellers Tarroné.

Viabilidad económica

Hoy por hoy, una de las principales preocupaciones del sector es la futura viabilidad de las medianas y pequeñas bodegas del territorio. «A las bodegas de última generación, que afrontan el pago de préstamos o hipotecas, les costará recuperarse, si no tienen acceso a líneas de crédito», asegura el presidente de la DO Tarragona.

Los viñedos de Cellers Tarroné, en Batea. FOTO: Cedida

En esta misma línea se pronuncia la presidenta de la DO Montsant, Pilar Just: «Cualquier negocio necesita liquidez y cuanto más se alargue la crisis sanitaria, la situación será cada vez más preocupante y esperemos que la crisis no deje bodegas por el camino, que deban cerrar sus puertas». Al respecto, el presidente de la DOQ Priorat reitera que «están en peligro muchas bodegas familiares que hace 25 años se instauraron en el Priorat, con la iniciativa de vivir de la actividad agrícola y de llegar al consumidor final a través del enoturismo».

Para mitigar los efectos económicos, algunas denominaciones de origen han tomado «medidas extraordinarias». La DO Terra Alta ha modificado el vencimiento de las facturas ya emitidas, correspondientes a las cuotas de viticultores y bodegas adheridas, a 90 días, «con la voluntad de aliviar la tensión de tesorería», destacan desde el Consejo Regulador. «Soportar la carga económica que supone mantener la empresa y los empleados es complicado, ahora mismo, para muchas bodegas», confirma Joan Arrufí, presidente de la DO Terra Alta. Iniciativas similares han adoptado la DOQ Priorat y la DO Penedès. «Ante la gravedad de la situación, hemos reducido un 50% este año la cuota de los viticultores y las bodegas para ayudar a los payeses y las empresas», explica Joan Huguet, presidente de la DO Penedès.

La vida en el campo sigue

En las últimas semanas, el trabajo en los viñedos ha continuado y en este contexto, la gerente y copropietaria de Cellers Tarroné explica que «la naturaleza nos marca su ritmo y la viña sigue su ciclo. Eso sí, las medidas de prevención las aplicamos en todas partes y las hemos incorporado como hábitos, y somos muy respetuosos y responsables en este aspecto». De hecho, en cuanto a la seguridad, Imma Solé detalla que «hemos establecido un protocolo de limpieza y medidas de prevención muy estrictas, siguiendo las recomendaciones de los organismos oficiales de Sanidad: todos llevamos mascarillas y guantes, nos hemos repartido el horario laboral por turnos con un máximo de dos personas en la bodega, para evitar al máximo el contacto. También hemos reducido el horario de atención al público a la mitad y siempre que recibimos a alguien lo hacemos guardando la distancia mínima de seguridad». Por su parte, «para salvaguardar la salud de las personas y la continuidad de la bodega, en el Celler de Capçanes hemos hecho dos equipos para minimizar el peligro y las repercusiones en caso de contagio», explica el gerente.

Venta ‘online’

Junto a la gran distribución, la venta ‘online’ se ha convertido en el salvoconducto para muchas bodegas. «El comercio por Internet se ha incrementado, pero partía de muy abajo y no ha sido la solución a la falta de demanda existente», asegura el presidente de la DO Conca de Barberà.

En este sentido, Salustià Àlvarez confirma el esfuerzo de muchas bodegas para generar tiendas ‘online’ o crear canales de comercio en su página web, además de materializarse iniciativas colectivas que –según palabras del presidente de la DOQ Priorat– «permiten que las bodegas se adhieran al proyecto Pagesia a casa, de la Unió de Pagesos, o al portal digital compradesdecasa.cat., de la Cambra de Comerç de Reus». Acciones que se suman a otras propuestas para dar a conocer al consumidor los vinos, como son catas virtuales, consejos sobre el vino para poner en práctica en casa, ideas de maridajes o incluso concursos para fomentar la curiosidad del consumidor.

El futuro

De cara a superar la crisis y de cómo será la ‘nueva normalidad’, el presidente de la DO Catalunya, Xavier Pié, cree que «las medidas que se tomen deberán ser colectivas y como sociedad deberemos ser capaces de ir todos a una» y añade que «en la provincia, donde el turismo es uno de los sectores principales, debemos ser capaces de crear sinergias para que unos y otros superemos las crisis». Por su parte, Imma Solé asegura que «la única certeza que tenemos es la de haber sido capaces de poner sobre la mesa nuestras debilidades y amenazas para estudiarlas y transformarlas en fortalezas y oportunidades, para cuando pase o se relaje el momento que vivimos, y vuelvan a abrir los mercados» y está convencida que «saldremos de esta etapa con nuevos aprendizajes y habilidades para afrontar una situación nueva, desconocida».

Por ello, el sector hace un llamamiento a la esperanza. A través de una campaña en las redes sociales, el INCAVI recuerda que hace más de un siglo el sector del vino ya pasó por una grave crisis, la de la filoxera. «Pero que, con el esfuerzo colectivo, salió adelante», destacan desde el Institut Català de la Vinya i el Vi. Ahora, con la crisis del coronavirus, la iniciativa quiere transmitir que «no se puede perder la esperanza, porque el sector del vino ho sap fer».

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