«Esta promoción de alumnos será más autónoma»

Estudiar en pandemia. En la URV la virtualidad la está cambiando, dice María José Figueras rectora de la universidad, aunque reconoce que queda mucho por hacer. Advierte que si se vuelve a recortar en universidades «habrá que cerrar»

NORIÁN MUÑOZ

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La rectora, María José Figueras, en el rectorado donde la actividad presencial se ha reducido al mínimo. FOTO: PERE FERRÉ

La rectora, María José Figueras, en el rectorado donde la actividad presencial se ha reducido al mínimo. FOTO: PERE FERRÉ

María José Figueras (Tarragona,1953) es rectora de la URV desde el 2018. Especializada en microscopía electrónica por la Universidad de Groningen (Países Bajos), desde 1988 desarrolla su carrera docente e investigadora en la URV, en la Unidad de Biología y Microbiología de la Facultad de Medicina. Ha sido asesora científica de la OMS, del programa ambiental de las Naciones Unidas, de la Comisión Europea y de la Agència Catalana de l’Aigua. En enero asumió el cargo rotatorio como presidenta de la Associació Catalana d’Universitats Públiques, ACUP. Nos atiende desde su despacho en una videollamada. Desde el 15 de octubre la URV, como el resto de universidades de Catalunya, ha reducido al mínimo su actividad presencial.

¿Cree que la Covid-19 va a cambiar la forma de enseñar en la universidad?

Sí, va a haber un antes y un después. Por ejemplo, si antes teníamos algún máster a distancia, este curso, después del confinamiento, tenemos once másteres que antes solo hacíamos presenciales y ahora los hemos hecho a distancia. Lo que hemos aprendido en digitalización nos permitirá hacer cosas diferentes.

Pero hay cosas que no se pueden reemplazar.

Evidentemente, como las prácticas. No es lo mismo hacerlo todo a distancia o hacerlo mixto. Seguir un contacto directo, visual con el estudiante, es importante. Las universidades presenciales lo vamos a seguir siendo, pero van a cambiar cosas.

Personalmente ¿qué aprendizaje se lleva de estos meses?

Lo que creo que tenemos que haber aprendido todos es que la vida es más volátil de lo que parecía. Parecía que lo teníamos todo supercontrolado, que todo podía seguir un programa, un calendario. Que íbamos a viajar para ir a tal congreso… Necesitamos tener una gran capacidad de adaptación; flexibilidad ante la adversidad. Esta generación de estudiantes seguramente será más autónoma, porque ha tenido que adaptarse a estos cambios muy rápido y de una manera ejemplar.

«En la URV  llevamos de inversión en Covid alrededor de 2,2 millones de euros y es una adaptación que no se puede quedar aquí»

Haga autocrítica. A la URV, ¿qué le falta para este camino de la educación a distancia?

Se ha hecho un gran esfuerzo por parte del profesorado para formarse, pero está muy claro que si tú pretendes explicar el mismo programa, con el mismo planteamiento que tenías para las clases presenciales, de forma virtual esto no sirve. No nos ha quedado más remedio que adaptar, pero ha sido una adaptación un poco deprisa y corriendo... Para poder formar adecuadamente a distancia tienes que tener una estrategia, una metodología, y no podemos convertirnos en especialistas de la noche a la mañana. Cuando uno ha dado clases veinte años presencialmente sabe dónde están las pegas, qué temas son más complicados…A distancia no creo que tengamos el pulso bien cogido porque no tenemos la experiencia de tantos años.

¿La crisis económica que ha sucedido a la sanitaria se ha notado en la demanda de estudiantes para entrar en la URV?

Llama la atención una cosa: este curso académico teníamos un pico de estudiantes que hacían la selectividad y este pico lo hemos notado las universidades con la matrícula. Aunque esperábamos lo contrario, la realidad es que hemos tenido más estudiantes. El año pasado en el curso de acceso a los grados teníamos 3.137 alumnos y este año tenemos 3.367. No es mucho, un 7,2%, pero es una diferencia.

¿Y los másteres?

También han crecido. El aumento de los alumnos que ingresan a un máster es del 12,5%. Donde hemos visto más impacto, que es lo que ya esperábamos, es en los estudiantes extranjeros y los de fuera de Catalunya... En la otra crisis también se comprobó que en periodos de crisis la gente estudia más... Aunque también tenemos que decir que hemos notado un aumento de peticiones de becas. Este año 6.810 personas han pedido becas frente al año pasado que fueron 6.277, es decir, que hay un 8,5% más de solicitudes.

«Aunque esperábamos lo contrario, la realidad es que hemos tenido más estudiantes... Aunque también se han pedido un 8,5% más de becas»

Algunas familias creen que ahora que la educación es a distancia con más razón deberían bajarse las tasas.

Las tasas universitarias de Catalunya fueron aumentadas en el curso 2012-2013. Ahora el gobierno catalán por fin ha escuchado la reclamación de bajar las tasas, aunque solo lo ha hecho en el 30%. Lo que no se tiene en cuenta es que seis de las ocho universidades públicas catalanas en aquel curso 2012-2013, con nuestro propio presupuesto, aplicamos un descuento a los másteres no profesionalizadores. Ese coste no es una tontería. Para que se haga una idea, para la URV representa unos cinco millones de euros en estos ocho cursos académicos. Lo que sucede es que ahora, a la hora de compensar el 30%, solo se compensará a las universidades que el año pasado no aplicaban el descuento. A ellas se les compensará económicamente y al resto no, cosa que como rectora exijo, porque hemos dejado de hacer otras cosas para poder ayudar a estos estudiantes.

Pero entonces, ¿se tendrían que equiparar las tasas del resto del Estado?

Sí, tendríamos que ser comparables al resto del Estado español, no puede haber estas desigualdades entre comunidades autónomas. Se tendría que corregir.

¿Cómo resumiría la situación financiera de la universidad? ¿Qué pasaría si hubiera la tentación de recortar como en la crisis pasada?

Si recortan en el sistema universitario las universidades públicas catalanas vamos a tener que cerrar porque nosotros ya no podemos aguantar más. Desde el 2010 hasta el 2019 hemos perdido más de 200 millones de euros en ingresos. Necesitamos con carácter de urgencia una inyección de estos 200 millones de euros porque si no, no podremos mantener un estándar de calidad... Además, del plan de inversión universitaria que teníamos una dotación anual de 90 millones al año ha ido bajando hasta unos 21, que es lo que tuvimos el año pasado para todo el sistema universitario catalán. Sin este dinero tenemos edificios muy envejecidos, no tenemos capacidad de renovación de espacios, de equipamientos, de laboratorios. Tenemos una gran esperanza que en el plan de ayuda a la recuperación económica se contemple a las universidades.

¿En la URV cuánto se ha invertido para adaptarse a la pandemia?

Ya llevamos de inversión en Covid alrededor de 2,2 millones de euros. Son datos que se van pasando semanalmente a la Generalitat. Además hay que pensar que esta adaptación no se puede quedar aquí, la tenemos que seguir manteniendo. Hemos hecho una gran inversión en cámaras, tenemos que estar preparados para todas las circunstancias.

«Si recortan en el sistema universitario las universidades públicas vamos a tener que cerrar porque ya no podemos aguantar más»

¿En qué punto está la construcción de la Facultad de Educación y Psicología?

Encargamos un proyecto que nos dijera si un edificio que era de los años sesenta podía aguantar una remodelación. El informe no lo tuvimos hasta hace poco y la conclusión es que se podría asumir una remodelación; el problema es la situación económica. No tenemos el dinero completo, así que estamos previendo remodelaciones pequeñas. Nos haría falta un compromiso de la Generalitat a través del PIU (Plan de infraestructura universitaria)... Todo se ha enlentecido con la Covid, pero el proyecto sigue vivo, estamos contentos y al menos el diagnóstico de cómo estaba la edificación ha sido relativamente positivo.

Recientemente se presentó el informe Mujeres y hombres en la URV, donde se evidencia que las mujeres tienen más representación en todos los ámbitos pero siguen sin llegar a puestos de responsabilidad. ¿Qué falla?

Hemos mejorado si compara el 2007 y el 2020, pero sí es verdad que hay brechas en determinados ámbitos, sobre todo en la carrera profesional, para acceder a los cargos más altos. En parte será cuestión de un salto generacional. Por ejemplo, hay que conseguir que la maternidad no sea un hándicap en el desarrollo de la carrera profesional. Estamos contentos de que la URV esté por encima del promedio del sistema catalán en presencia de mujeres, pero hemos de seguir empoderando a las mujeres. Nos faltan unos pocos años más para llegar al equilibrio, pero ya no lo veo tan lejos.

¿Qué piensa de la sentencia de un juez que ha condenado a la Universitat de Barcelona por vulnerar el derecho a la libertad ideológica, de expresión y de educación?

Creo que es una mala interpretación de lo que es la universidad. La universidad tiene órganos de gobierno que son totalmente neutrales en todas sus actuaciones, pero luego tiene órganos de participación colectiva donde la gente puede hacer propuestas de temas a debatir. En un momento en nuestros claustros un sector pidió un posicionamiento en relación con los presos; la gente lo debatió y lo votó y la votación reflejaba lo que piensa un colectivo, donde también hay diferencias, pero eso no es lo que la institución como tal defiende. En la universidad debemos de poder opinar y debatir cualquier tema... No hay que darle más importancia de la que tiene. Se ha de entender la universidad como un sitio plural, abierto a todo tipos de ideologías. Otra cosa es que como equipo de gobierno nos debemos mantener en la neutralidad absoluta.

Me gustaría pedirle un ejercicio: piense en un momento particularmente difícil de su mandato.

Se me viene a la cabeza uno de los momentos más duros: la presión de los estudiantes para cerrar la universidad. La huelga es un derecho para quien quiere hacerla, pero no tienes que paralizar la institución porque si no estás alterando el derecho de los que no la quieren hacer. Ese para mí fue un momento duro, la verdad, y otro fue la decisión de paralizar las obras de la Facultad de Educación y Psicología, ya empezadas, aunque con el tiempo hemos visto que habríamos tenido un edificio parado meses y meses.

Y un momento grato.

Que nuestra universidad haya sido escogida en las alianzas de las universidades europeas, la alianza Aurora a la que pertenecemos con otras ocho universidades socias. Hemos sido elegidas dentro de las 41 alianzas de lo que se espera que sean las universidades del futuro. Esto va a hacer que nuestros estudiantes sean más competitivos y se sientan más europeos con una formación más plural y abierta.

«La pandemia ha puesto en evidencia lo que puede aportar la universidad»

Figueras frente al tapiz con el logo de la URV. FOTO: Pere Ferré

La rectora María José Figueras está convencida de que la pandemia ha sido una oportunidad para que la ciudadanía sea consciente del papel que tiene la universidad en el territorio.

Recuerda que «desde el momento cero la universidad entregó todos sus materiales que tenían que ver con sanidad, como todos los guantes, mascarillas y demás que usábamos en las prácticas de medicina o enfermería. Pusimos camas y camillas a disposición de sanidad. Se prepararon protectores faciales con impresoras 3D...».

Pero pasado el primer momento de la emergencia la universidad también fue catalizadora de la solidaridad y el voluntariado. Apunta que «se nos pidió contactar con estudiantes del último curso de medicina y de enfermería que pudieran ayudar en los hospitales. Tuvimos un volumen muy importante de alumnos dando apoyo en los momentos de mayor trabajo», señala.
Al frente en investigación

Pero si de algo se ve satisfecha a la rectora es de la proyección que ha tenido la investigación que se realiza en la universidad de puertas afuera.

La URV está creando alianzas para ayudar en la recuperación económica

«Nuestra universidad ha accedido a entre 700 y 800 mil euros para proyectos de investigación. Se ha trabajado en dispositivos de diagnóstico rápido, modelos matemáticos, identificación de fármacos antiinflamatorios que pudieran eliminar el virus, el impacto en las cuidadoras en tiempos de Covid, cambios de movilidad forzada, impacto en la gente mayor, en el consumo, en pacientes con dolor crónico, la carga emocional... Y más recientemente hemos firmado  proyectos que apoyará la Diputació de Tarragona sobre la vulnerabilidad de nuestro sector turístico o cómo deberá ser la adaptación de la hostelería», señala.

Ayuda a la recuperación

Ahora la estrategia de la universidad en lo que se refiere al territorio es hacer alianza con los gobiernos locales, empresas y demás actores para empujar la recuperación económica.

Uno de esos proyectos, explica la rectora, es el que han presentado al Departament de Polítiques Digitals i Administració Pública de la Generalitat para la digitalización de la Catalunya Sud. «La idea es crear un territorio digital y conectado como motor de la nueva economía. Porque en el dinero que va ayudar a la recuperación económica la parte digital va a ser una herramienta fundamental. La idea es aglutinar los proyectos que hay en la universidad con los del territorio para hacernos más fuertes y conseguir ayudas».

Otro proyecto en el que hay puestas muchas esperanzas es la plataforma Hidrógeno Verde que ha reunido a  más de 50 agentes. «Esperamos que sea un proyecto tractor de los que pueda proponer el gobierno catalán para recibir fondos de la ayuda europea», resume.

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