«Estamos dejando el planeta que da asco»

Activistas compraron ayer en un súper e ‘in situ’ sustituyeron los envases de plástico por cristal, para concienciar sobre su impacto

Carla Pomerol

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El grupo llenó un carrito lleno de plásticos. FOTO: pere ferré

El grupo llenó un carrito lleno de plásticos. FOTO: pere ferré

Entrar en el supermercado, comprar, pagar y cambiar los envases de plástico por recipientes reutilizables o de cristal. Esto es lo que hizo ayer un grupo de personas activistas en el Mercadona del Mercat Central. Con su acción quisieron conscienciar a los allí presentes sobre la gran cantidad de plástico que consumimos en el día a día. «No más plásticos» o «el plástico comprado, lo comes en el pescado» eran algunos de los cánticos que se oían. Pero no a todos les gustó la iniciativa. Una trabajadora del supermercado amenazó con llamar a la policía.

«Creemos que hay otras maneras de consumir, más respetuosas con el medio ambiente», explicaba Laura Relea, una de las activistas que participó en la acción simbólica, y que añadía que «estamos dejando el planeta que da pena». Este grupo quiso aprovechar la semana del boicot al plástico para llevar a cabo esta reivindicación en Tarragona. 

Algunas de las peticiones de este grupo de activistas son que los supermermercados también ofrezcan paquetes grandes para reducir así los residuos que producen los envoltorios pequeños. También que se promuevan los productos a granel para que los clientes se lleven su propio envase. Por último, que las empresas fomenten el retorno y la limpieza de los recipientes, como se hacía antiguamente. 

«Aconsejamos planificar bien la compra, para así llevar envases reutilizables», explicaba Antonio Caballero. Los activistas compraron leche, que la abrieron y la pusieron en una botella de cristal. También pienso para gatos, que pasó a un recipiente de plástico duro. Al final, se llenó un carro lleno de envoltorios de plástico. Lucas, un vecino de Tarragona que pasaba por allí, decía: «nunca me hubiera imaginado que utilizáramos tanto plástico». Otra de las activistas, Mentxu Giné, aseguraba que «este es un pequeño acto simbólico, pero personalmente pienso que debería cambiar la mentalidad de la sociedad a través de los gobiernos, y esto lo vemos casi imposible».

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