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Este curso se habilitarán los primeros caminos escolares seguros en Tarragona

En el año que comienza participan diez escuelas y un instituto y el que viene debería ampliarse a toda la ciudad. Ya han comenzado las reuniones entre Mobilitat, Guàrdia Urbana y el IMET

NORIÁN MUÑOZ

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La intención de los caminos es impulsar los trayectos a pie.  FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

La intención de los caminos es impulsar los trayectos a pie. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

La tregua en el tráfico está a punto de acabar. El próximo lunes comienza el curso escolar y, si nada lo remedia, la maraña de coches en torno a las escuelas e institutos también volverá. Algunos experimentos, como habilitar una zona de ‘petó i adéu’ para conseguir que los padres aparquen rápidamente (menos de tres minutos) y dejen a sus hijos, han tenido resultados limitados para mejorar la circulación.

Este curso, no obstante, debería comenzar un cambio significativo; se pondrán en marcha los primeros caminos escolares seguros de la ciudad. Se trata de itinerarios pensados para que los niños y adolescentes se desplacen caminando de manera autónoma a la escuela y que cuentan con una señalización especial.

Pese a que el proyecto se anuncia desde 2018, fue a finales del curso pasado cuando por fin se tiró adelante con la creación de una comisión de caminos escolares y movilidad en el Consell Escolar Municipal.

Fase piloto

En esta primera fase se han implicado once centros educativos públicos y concertados (diez escuelas y un instituto) junto a las asociaciones de familias. Se da además la circunstancia de que se trata de centros con casuísticas muy distintas y que están ubicados dentro y fuera del centro.

Las escuelas que han participado en esta primera fase son Sant Pau, Dominiques, Teresianes, Saavedra, Cèsar August, Lestonnac-L’Ensenyança, Marcel·lí Domingo, Pax, Escola Ponent, La Salle Torreforta y el Institut Antoni de Martí i Franquès.

Antes de acabar el curso pasado el siguiente paso fue encuestar a alumnos (de quinto y sexto de primaria y de primero y segundo de la ESO), a las familias y a los responsables de los propios centros. El cuestionario indagaba en cómo ven el entorno de sus escuelas, cómo es su percepción de seguridad, cómo son sus hábitos de movilidad y cuáles son sus propuestas.

Actualmente una empresa está procediendo al vaciado de las encuestas, pero, explica Manel Castaño, concejal de educación, la idea es que los primeros caminos se pongan en marcha este mismo curso, comenzando por los que sean más sencillos de implantar.

Para ello esta semana han comenzado las primeras reuniones entre el ‘Institut Municipal d’Educació de Tarragona, IMET, y técnicos de la Guàrdia Urbana y del Departament de Mobilitat.

El curso que viene se extenderá

Y es que el primer paso será comprobar que, efectivamente, los itinerarios son seguros para que los alumnos los hagan con la mayor autonomía posible. Si fuera necesario se habilitarán pasos de peatones, semáforos o se colocarán barandas, por ejemplo.

Una vez establecidos los itinerarios, también se trabajará con los negocios que se encuentren a lo largo del trayecto para que sirvan de colaboradores y que los niños puedan recurrir a ellos si tienen algún percance o se desorientan.

La intención, explica Castaño, es que el programa comience este año con estos primeros centros, pero que el curso que viene se extienda a toda la ciudad.

El concejal de educación señala que es un paso clave para la ciudad desde el punto de vista ambiental y de movilidad. De hecho, se calcula que en Catalunya la movilidad escolar representa aproximadamente el 15% de la movilidad total en el ámbito urbano. Además, entre un 25% y un 55% de los alumnos de Catalunya se desplazan a la escuela en transporte privado.

Cree, además, que hay que tener en cuenta lo que este cambio de hábitos a la hora de ir a la escuela supone desde el punto de vista comunitario porque propiciará «la vida social entre padres, vecinos y establecimientos colaboradores... Y además puede ayudar a cortar esas situaciones de estrés con las que se mueven las familias en los trayectos a la escuela», apunta.

Los técnicos municipales que trabajan en el proyecto destacan la gran acogida que ha tenido entre las asociaciones de familias. María Eugenia Suárez es presidenta del Ampa de la escuela Teresianes, en plena Rambla Nova. Cuenta que planear itinerarios hasta su escuela es complicado teniendo en cuenta que los alumnos vienen de distintos sitios de la ciudad. Reconoce que la movilidad a la hora de entradas y salidas «es complicada», pero justamente vieron la idea de los caminos escolares como «una oportunidad... Creemos que se necesita la participación directa de las familias para que funcione, y nosotros queremos contribuir a la movilidad sostenible», explica.

Cree que una de las opciones para hacer operativos los caminos en centros como el suyo será que existan puntos de encuentro a partir de los cuales los niños puedan quedar o ir acompañados de adultos. Considera además que los caminos pueden ser beneficiosos para el comercio local. «Tenemos panaderías abiertas desde las siete de la mañana», ejemplifica.

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