«Estoy feliz, con el premio muchos abuelos ayudarán a sus familias»

María Jesús vendió el Cuponazo de la ONCE que ha repartido más de once millones

NORIÁN MUÑOZ

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María Jesús Fernández Rico, ayer, en su puesto de López Peláez. FOTO: FABIÁN ACIDRES PONS

María Jesús Fernández Rico, ayer, en su puesto de López Peláez. FOTO: FABIÁN ACIDRES PONS

María Jesús Fernández Rico, vendedora de la ONCE, era ayer una mujer feliz. Ella fue la encargada de vender el número del ‘Cuponazo’ del viernes con el que repartió once millones de euros: un cupón premiado con 9 millones, otro con 40.000; 78 más agraciados con 25.000 cada uno, así como múltiples cupones con 150.

La inmensa mayoría de los premios se han quedado en el centro de la ciudad, ya que el puesto donde trabaja María Jesús está entre López Peláez y Rovira i Virgili. Además de a los vecinos, algunos números se vendieron en un bar de Sant Pere i Sant Pau y en un supermercado de Altafulla.

El Diari había entrevistado a la vendedora justamente en julio del año pasado, cuando se relajaron las restricciones y pudo, por fin, volver a trabajar. Confesaba entonces que «un día me gustaría vender un gran premio, no lo niego, pero yo me ilusiono hasta cuando les toca un euro cincuenta y pueden volver a jugar... Además aquí la gente siempre se lo toma bien; si no les toca dicen que vale la pena igual por ayudar a la ONCE».

María Jesús, sevillana que lleva 21 años viviendo en Tarragona, ayer dedicaba la mañana a atender a periodistas y fotógrafos mientras recibía la felicitación de los vecinos y también el comentario jocoso de quien se lamentaba por no haber comprado el número premiado.

Relataba que si algo le hace especialmente feliz es el hecho de saber que muchas de las personas que acuden a su puesto son mayores que se quedan a conversar con ella. «Me traen un café, un agua, unas pastas... Me dan mucho cariño». Dice que por eso sabe que ha alegrado la Navidad a más de uno, «porque sé que muchos ayudarán a sus familias».

María Jesús, que conserva poca visión debido a una enfermedad hereditaria, también está contenta de que con el premio se dé visibilidad a la ONCE, que da oportunidades de empleo. «Es lanzar el mensaje de que en la vida se pueden hacer las cosas, de que no hay que perder la ilusión», dice.

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