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Estrategia para mejorar la gestión y promoción de los polígonos de TGN

Uno de los grandes retos de la administración es la ventanilla única para la resolución de problemas y ser más eficientes

Núria Riu

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Cables y residuos varios tirados en medio de una de las calles del polígono Riu Clar. FOTO: Pere Ferré

Cables y residuos varios tirados en medio de una de las calles del polígono Riu Clar. FOTO: Pere Ferré

Tarragona debe reaccionar para que sus polígonos no pierdan competitividad. A esta necesidad imperiosa hay que sumarle las críticas de los empresarios, que llevan años denunciando la falta de mantenimiento y la situación de abandono que sufren. Estos dos motivos son los que han llevado a la administración local a impulsar un Pla d’Acció de Millora i Promoció dels Polígons Empresarials. Su redacción es fruto de un trabajo participativo, con el objetivo de que pueda implantarse a partir del mandato que saldrá de las urnas el próximo 26 de mayo.

El trabajo lo ha impulsado Tarragona Impulsa en colaboración con el Institut Cerdà. Entre las actuaciones que contempla está la redacción de un plan de promoción, del que participe el sector privado y que permita captar nuevas inversiones. Para ello, recomienda la creación de una marca a través de la cual se asocien estas superficies industriales y comerciales con los activos de la ciudad. 

Otra de las líneas de actuación es la mejora de los polígonos. Y, en este sentido, se apuesta por impulsar un modelo de gestión a partir de la ventanilla única. «Debe reforzarse la interlocución a partir de un único canal y que la empresa sepa a donde tiene que dirigirse para que le solucionen una demanda», decía Lluís Inglada, director del Àrea de Gestió de Territori del Institut Cerdà. 

Cambios en la interlocución
Una de las principales quejas de los empresarios es que, el hecho de que tengan que hablar con interlocutores municipales diferentes en función del tema, dificulta mucho su resolución. Para ello, se apuesta para que Tarragona Impulsa ejerza el liderazgo, independientemente de si se trata de una petición que competa al servicio de limpieza, movilidad o licencias. En este trabajo impulsado por el Institut Cerdà se determina que el Ayuntamiento debe crear un ente que «supere la organización interna de las diferentes áreas de la administración, para que se hable y se debatan las diferentes líneas de actividad y problemáticas en cuestión». 

El documento no tan solo marca las actuaciones en cuanto al modelo gestión y a la estrategia de promoción. Su redacción fue a partir de una diagnosis, que ha permitido fijar actuaciones específicas a resolver y recoge también otras propuestas más estratégicas. En el primer caso, se fija la necesidad de mejorar los accesos de Les Gavarres y Entrevies y la redacción de un plan de movilidad para Riu Clar. Otros de los puntos que recoge es reubicar el centro de culto de Entrevies e impulsar una línea de subvenciones para actualizar las naves industriales del polígono Francolí, que ahora mismo están vacías porque están fuera de ordenamiento.

Bonificaciones fiscales
En cuanto a las actuaciones estratégicas que apunta el trabajo realizado por el Institut Cerdà, está impulsar bonificaciones fiscales o una revisión de las tasas municipales para que sea más atractivo implantarse en Tarragona.
Esta hoja de ruta se presentó en un acto en el que acudieron los representantes de los polígonos industriales, además de la Cambra de Comerç, las patronales, los sindicatos y los centros de formación. 

Durante su presentación, el concejal de Educació, Ocupació i Desenvolupament Econòmic, Francesc Roca, afirmaba que este plan de acción es «el legado que dejaremos de cara al próximo mandato». El edil socialista insistió en que éste debe ser «el camido a seguir de cara al quien pueda recoger el relevo».

La ciudad de Tarragona dispone de seis polígonos de actividad económica, que suman un total de 470 hectáreas de superficie y que acogen 700 empresas. Según la radiografía que se ha hecho, las empreas instaladas en estos espacios dan trabajo a cerca de 6.000 personas. 

Estos se habilitaron a medida que Tarragona fue desarrollándose industria y comercialmente. El más antiguo es Entrevies, del año 1956. Posteriormente se urbanizó también el Riu Clar, Francolí, Les Gavarres, el PPU9 y el PPU13. Los tres primeros están centrados en la actividad industrial, mientras que los otros tres son más comerciales. 

El POUM de Tarragona recoge otras tres superficies, que en su conjunto suman otras cien hectáreas. Es el caso del PPU10, en el que estaba previsto que se instalara Ikea y que compagina el uso comercial con el residencial; el PPU38, para industria; PPU54, es la segunda fase del CIM y está previsto el uso logístico, y, finalmente, el PPU59. Ubicado junto a la antigua N-240 prevé equipamientos universitarios y un parque tecnológico.

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