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Eva Millet: «Ser hipermadre es extenuante»

Madre de dos adolescentes, Millet analiza la ‘hiperpaternalidad’, ese fenómeno en el que los niños son el centro del universo y los progenitores giran a su alrededor en una loca carrera por verles triunfar  

Norián Muñoz

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Eva Millet con su último libro: ‘Hiperniños: ¿Hijos perfectos o hipohijos?’. FOTO: Pere Ferré

Eva Millet con su último libro: ‘Hiperniños: ¿Hijos perfectos o hipohijos?’. FOTO: Pere Ferré

Periodista y escritora, Eva Millet cuenta que todo comenzó con un artículo para La Vanguardia en el que hablaba de la ‘hiperpaternalidad’, un término, puntualiza, que no se inventó ella, sino del que ya se hablaba en Estados Unidos. Vio que aquel texto en el que retrataba a padres que siempre están encima de los hijos, anticipándose a sus deseos y resolviéndoles todos sus problemas, colgaba de muchas salas de profesores y se dijo: «Aquí hay un libro». Y no hubo un libro, sino dos, uno sobre los ‘hiperpadres’ y el más reciente, sobre los ‘hiperniños’. Desde entonces tiene una especie de vida paralela como conferenciante. La semana pasada estuvo en Tarragona invitada por la Fundació Pere Tarrés. 

Hace unos días el Diari publicaba que ya hay más madres mayores de 40 que de 25. ¿El fenómeno de los hiperpadres tiene que ver con que cada vez tenemos los hijos más tarde?
Absolutamente, es una de las causas de este fenómeno. Cada vez se tienen menos hijos: 1,3 de media en España, y se tienen más tarde, lo que nos ha dado mucho tiempo de planificarlos. Además muchas veces son auténticos milagros médicos. Son muy deseados, muy ansiados. Sí, es una de las razones, pero no es la única.

También puede ser que cuando las familias tenían más hijos no se estaba tan pendiente de ellos y los mayores ayudaban a cuidar de los pequeños.
Y no sólo eso, sino que antes cuando tenías más hijos había más opciones de que uno te saliera muy bien, otro normal, otro fatal... Pero con este modelo uno de los objetivos es que el niño triunfe porque es una crianza tan intensiva e invierte tanto dinero, esfuerzos y energías que el niño es una especie de producto.

Aunque hablando con miembros de la Fundació Pere Tarrés, que atiende en algunos proyectos a niños en riesgo social, pensaba que esto de los hiperpadres es un problema más bien pijo, ¿no?
Sí, claro, la hiperpaternalidad es un estilo de crianza de las clases medias y altas... Tenemos cada vez más niños desamparados; según Save the Children hay casi 400.000 niños y niñas en la pobreza en Catalunya y, por otra parte, tenemos unos niños hipermimados e hiperregalados.

¿Qué peso tiene la presión social en este tipo de crianza?                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          Hay mucha presión social. Por un lado hay una hiperoferta brutal,  un mercado enorme de actividades lúdicas y educativas para hacer con tus hijos lo que tú quieras. Por otro lado, hay mucha competencia dentro de las familias porque con este modelo el hijo se convierte en un símbolo de estatus... Es que mi hijo estudia chino, es que el mío ya esquía, es que se va a Canadá a hacer un trimestre. Yo siempre digo que ser padre o ser madre implica una inseguridad natural, pero si te viene la cuñada y te pregunta: ¿pero no lo has apuntado a este cursillo? Entonces te pones nervioso y entras en la rueda. 

Pero, ¿cómo te mantienes al margen si tienes la sensación de que tus hijos van a crecer en un mundo en el que los demás les llevan ventaja?                                                                                                                                                                                                                                                      Primero, relajándose un poco, confiando en nuestras habilidades como padres y en las de nuestros hijos. Teniendo en cuenta que el niño por mucho que le pongas a hacer una cosa ahora no va a dar unos resultados determinados. Este modelo incide mucho en las facultades académicas y en las experiencias mágicas, pero nos estamos olvidando de que como padres tenemos que educar el carácter, esas habilidades que nos sirven para implementar los conocimientos que uno tiene. 

Y para las mujeres hay una presión añadida.
Las hipermadres lo pasan fatal, porque si ser madre mainstream (corriente), ya es agotador, ser hipermadre es extenuante y de hecho hay un estudio de la Universidad Queen Mary que llega a la conclusión de que las madres que practican la crianza intensiva son más infelices cuando pasan tiempo con sus hijos porque se sienten más estresadas, más presionadas, la sociedad las está mirando... Están obsesionadas, básicamente. Claro hay que estar por los niños, claro que hay que darles oportunidades, pero también hay que darles tiempo, tiempo libre para jugar y este modelo se carga un derecho fundamental de la infancia que es el juego.

Entiendo que ya estamos viendo las primeras generaciones de hijos de los hiperpadres. ¿Cómo son?
Se ven las consecuencias en la adolescencia. Son chicos y chicas que en Instagram parecen cisnes, son guapísimos, tienen unas vidas maravillosas, pero en realidad son frágiles, con una baja tolerancia a la frustración y son muy dependientes de sus padres porque desde el minuto cero les han solucionado por sistema todos los problemas. Saben que son muy especiales, que están destinados a hacer grandes cosas, pero por otro lado tienen ese ‘yo no puedo hacerlo sin mis padres’ incorporado. Es una combinación bastante explosiva.

Algo bueno tendrá el tener a tus padres allí.
En ningún momento estoy diciendo que los padres desatendamos a los hijos, lo único que digo es que tenemos que dejarles ir un poco, confiar en ellos y pensar que sobreprotegerlos, que justificarlos por sistema, que estar todo el día encima de ellos para que no sufran, lo que va a conseguir es criar un individuo frágil y dependiente. A los hijos, con mucho amor y con límites.

Mi hija presenta este año la selectividad y me planteaba acompañarla. ¿Será que soy una hipermadre?
Lo de la selectividad es increíble, la selectividad era un rito de pasaje a la edad adulta, ibas solo  y llegabas a casa y lo explicabas. Ahora se ha convertido en una manera de ejercer de hiperpadre o hipermadre. Han aparecido el padre o la madre acompañante. Por años hemos ido solos a la selectividad, pero viene la madre de la compañera de tu hija y pide el día libre y dice: ‘les voy a llevar bocadillos, bolis..’. Y a ti te coge el complejo y piensas: ‘pues yo también’. A mí francamente no me gustaría que mi madre me acompañara a la selectividad.

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