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Exhibición aérea con sabor a patriotismo

Siete aeronaves se adueñaron del cielo tarraconense acompañadas de la reivindicación por la unidad de España

Carla Pomerol

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Las banderas españoles y en apoyo a la Guardia Civil no faltaron al encuentro. FOTO: joan revillas

Las banderas españoles y en apoyo a la Guardia Civil no faltaron al encuentro. FOTO: joan revillas

Siete aeronaves, llamadas flechas de plata, entraban a las 12.42 en el cielo de Tarragona. Era la Patrulla Águila del ejercito español, y su misión era dejar con la boca abierta a los espectadores que esperaban en el Balcó del Mediterrani.

Para algunos, la jornada empezó unas horas antes, pero valió la pena, aseguraban al finalizar la exhibición. Elena Mota y tres decenas de reusenses más cogieron el tren a las nueve de la mañana dirección Tarragona. No faltaban ni banderas españolas ni un altavoz. 

Dos hora antes del inicio de la exhibición aérea por parte del ejército español, la expedición de Reus ya estaba en el Balcó, cogiendo sitio. «Venimos a apoyar al ejército, si pasa algo, ellos son quienes nos salvarán», decía Elena, portavoz del grupo REC, «Reus, Catalunya y España», añadía. 

Todo indicaba que la exhibición militar se convertiría en una oportunidad para reivindicar la unidad de España y en una muestra de patriotismo. De repente, llegaba parte del equipo de la Patrulla Águila.

Los pilotos, vestidos con un traje de color azul, fueron a cogidos entre aplausos, abrazos y fotos. Eran los héroes del día. De fondo, el himno de la Guardia Civil amenizando la mañana en el Balcó del Mediterrani. 

Juan Carlos Rodríguez, vecino de Tarragona, aseguraba, minutos antes de empezar la exhibición que «nosotros también tenemos sentimientos y ya era hora que ocurrieran cosas así en la ciudad». 

Y a la hora prevista, la Unidad de Paracaidistas del ejército apareció en el cielo. Los  espectadores más pequeños ni parpadeaban. Poco a poco, los paracaidistas iban descendiendo hasta llegar a la arena de la playa, bajo la mirada asombrada de los espectadores. La de ayer es una exhibición aérea en motivo de la celebración de los Juegos Mediterráneos, que empezarán el próximo 22 de junio. 

Antes de la Patrulla Águila, la Unidad de Paracaidistas del ejército español también mostraron acrobacias, que dejaron asombrados a los presentes. FOTO: joan revillas

Después de que el speaker del acto crear gran expectativa, por la parte derecha del cielo aparecían las siete flechas de plata. Las aeronaves se dejaron ver «mostrando con orgullo la bandera de los colores nacionales», narraba el speaker. Empezaba el espectáculo con la acrobacia del sacacorchos. «¡Están taladrando el cielo!», se oía entre el público.

Entonces llegó la acrobacia más romántica de la jornada, un corazón, que fue atravesado por el avión C-101 del Solo Paco Marín, uno de los mejores pilotos de la Patrulla Águila. 

Llegó el turno de la rotura estelar, una maniobra compleja que requería de mucha concentración. También hubieron loopings y los pilotos dibujaron túneles invertidos.

Además de un caracol en el aire, dedicado a los más pequeños. Como nota curiosa, los espectadores pudieron oír, en alguna ocasión, las conversaciones entre los pilotos. 

La exhibición duró unos 30 minutos, aunque para los allí presentes el tiempo pasó volando.  Las siete flechas de plata se despidieron en formación y dejando el rastro de la bandera española en el cielo de Tarragona. A cambio, aplausos y gritos de apoyo a los pilotos.

«Hace años que soy aficionado. Soy policía y me saqué el título de piloto. Seguimos a la Patrulla Águila allí donde va», explica Carlos Moncusí, vecino de Tarragona, quien reflexionaba que «es importante dar a conocer lo que tenemos en el país, así dejaremos de infravalorarlo».

Mikel y su mujer paseaban por la Rambla cuando se encontraban de vacaciones en la ciudad. «Somos de Pamplona y estamos muy emocionados. Esto debería ser la normalidad aquí», aseguraba Mikel.

«Son máquinas de matar»

Quien no pensaba igual eran las veinte personas que se manifestaban en el Passeig Marítim, bajo la mirada de los que esperaban los aviones. Eran los miembros de la Coordinadora Tarragona Patrimoni de la Pau, quienes mostraban una pancarta con el lema ‘Cap exèrcit defensa la pau’.

«Estamos en contra de que a esto le llamen cultura, esto es militarismo puro y duro. Son maquinas de matar», aseguraba Amadeo López, miembro de la Coordinadora, quien añadió que «en Barcelona han prohibido este tipo de actos».

Por su parte, el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, no acudió al acto, a diferencia del martes, cuando asistió al concierto del ejército español en el Teatre Metropol.

Javier Villamayor, concejal responsable de los Juegos Mediterráneos, quiso recalcar que la exhibición no formaba parte del programa cultural de los Juegos y que el acto se había politizado «por parte de algunos colectivos que veían en esta exhibición dosis de españolismo. El resto ha sido un movimiento de reacción», explicaba Villamayor.

Las acrobacias aéreas de la Unidad de Paracaidistas y de la Patrulla Águila fueron los regalos del ejército español a la ciudad, en motivo de los Juegos Mediterráneos. 

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