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Exhibición aérea de Repsol en Tarragona: Pinceles en el aire

Las piruetas del equipo Bravo 3 Repsol en el cielo de Tarragona han despertado mucha expectación en una nueva exhibición de destreza y emoción. De cara al año que viene se anticipan novedades

Núria Riu

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El público disfrutando del espectáculo.  Foto: Pere Ferré

El público disfrutando del espectáculo. Foto: Pere Ferré

Las aeronaves del modelo Sukoi se movieron como dos almas gemelas. Foto: Pere Ferré

Las aeronaves del modelo Sukoi se movieron como dos almas gemelas. Foto: Pere Ferré

Los aviones ofrecieron una gran variedad de figuras en el cielo tarraconense. Foto: Pere Ferré

Los aviones ofrecieron una gran variedad de figuras en el cielo tarraconense. Foto: Pere Ferré

Un momento de la maniobra de ascenso de los dos aviones de forma paralela. Foto: Pere Ferré

Un momento de la maniobra de ascenso de los dos aviones de forma paralela. Foto: Pere Ferré

El azul del cielo tarraconense de lienzo, mientras el equipo Bravo 3 Repsol con sus piruetas iba trazando unas perfectas líneas. Ésta fue la imagen que dejaron los aviones de Cástor Fantoba y Juan Veralde que, con el Sukoi 26 y Sukoi 31, esta mañana ofrecieron un espectáculo de exhibición con dosis de emoción que el público local supo apreciar.

Arrancó con una exhibición conjunta, en la que las dos aeronaves parecían almas gemelas. Los pilotos mantenían sus aviones prácticamente pegados, mientras ascendían, descendían y empezaban a dar vueltas sobre ellos mismos, entre otras filigranas.

Poco a poco iban dibujando en el cielo figuras como la hoja de trébol o el sacacorchos, una reproducción que se obtenía mientras uno de los aparatos volaba todo recto, mientras el otro empezaba a dar vueltas sobre el primero. La sensación del espectador era la de estar comprobando como iban apareciendo las líneas en este lienzo que al inicio aparecía completamente virgen.

Los pilotos pusieron a prueba unos aparatos que pueden alcanzar una velocidad máxima de 450 km/h y una velocidad de crucero de hasta 310 km/h.

Más de uno entre el público tuvo que contener el aliento en la primera ocasión en la que estos aviones parecía que iban a chocar. Sin embargo, el control que demostraron Cástor y Veralde arrancaron los primeros aplausos de unos espectadores que, después de cinco años de exhibición, ya saben leer las maniobras y valorar el esfuerzo de los pilotos profesionales.

Llegó el turno individual de Juan Velarde que, a bordo del Sukhoi 26, demostró su larga trayectoria con un palmarés con un campeonato de España absoluto y cuatro veces subcampeón de España. Entre las maniobras, el público pudo apreciar como conseguía dar un giro de 450 grados, es decir más de una vuelta, en tan solo un segundo. En ocasiones incluso parecía como si en lugar de un aparato de 6,8 metros de longitud y 750 kilos de peso si tratase de un avión de juguete que alguien estuviera comandando desde el Balcó del Mediterrani.

Y mientras el público seguía disfrutando del espectáculo, llegó el turno de Cástor Fantoba, subcampeón de España en cinco ocasiones y un palmarés en el que incluye también dos campeonatos de Europa.

Fantoba ascendía sobre el cielo tarraconense sin apenas velocidad. Giró una vez detrás de otra hasta se atrevió con el abracadabra. Tras la incorporación de su compañero se despedía con un «gracias por dejarnos volar para vosotros».

De cara al año que viene ya avanzaron que no van a perderse la cita, mientras levantaban expectativas ya que el speaker apuntó que «vamos a intentar poner cámaras dentro para que, a través de pantallas, podáis sentir las sensaciones que viven los pilotos en el interior». Nuevas emociones para un espectáculo ya consolidado en el calendario de la ciudad.

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