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Exsocios irreconciliables

Pese a gobernar conjuntamente entre 2007 y 2011, el proceso soberanista y Tarragona 2017 han provocado el divorcio entre PSC y ERC. Los republicanos amenazan con ir al juzgado por el legado del Anillo Mediterráneo.

Octavi Saumell

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Josep Fèlix Ballesteros (PSC) y Pau Ricomà (ERC), en una imagen de archivo. Foto: lluís milián

Josep Fèlix Ballesteros (PSC) y Pau Ricomà (ERC), en una imagen de archivo. Foto: lluís milián

Mucho ha llovido desde que, en junio de 2007, Josep Fèlix Ballesteros (PSC) y Sergi de los Rios (ERC) firmaran el histórico pacto de gobierno que, después de casi dos décadas, dejó en la oposición a Convergència i Unió. Esa alianza entonces considerada como natural –y que se mantuvo en vigor durante cuatro años– parece hoy ciencia ficción. Y es que pese a ser socios en la oposición contra Joan Miquel Nadal (CiU) durante años y serlo posteriormente en el ejecutivo de la Plaça de la Font, lo cierto es que –actualmente– los republicanos son el principal escollo del tercer mandato de Ballesteros al frente del gabinete municipal.

Ni una década después de ese acuerdo que propició la recuperación de un gobierno de izquierdas en Tarragona, las diferencias sobre el proceso soberanista y la paulatina moderación del discurso socialista –girando tímidamente hacia la derecha entre 2011 y 2015 y apostando definitivamente por PP y Unió desde el pasado mes de febrero– ha ocasionado que el divorcio entre socialistas y Esquerra sea irreversible. Una muestra de ello es la contundencia con la que ERC califica la gestión del legado del Anillo Mediterráneo que el gabinete de la Plaça de la Font está estudiando llevar a cabo para después de los Juegos, y que los republicanos definen como de «pelotazo».

‘Añoro a De los Rios’

Independencia y política catalana al margen, la celebración del evento deportivo ha separado definitivamente la posibilidad de reconciliación entre ambas formaciones. Josep Fèlix Ballesteros apuesta sin tapujos por los Juegos como su legado y principal proyecto para su tercer –y quizás último– mandato como alcalde, y el apoyo al evento era una condición sine qua non para pactar un ejecutivo de consenso. Desde el primer momento, ERC de Tarragona se desmarcó del proyecto, pese a que alcaldes independentistas del territorio como el de Montblanc o Torredembarra –o el propio Vicepresident Oriol Junqueras– se han mojado a favor del evento que se iniciará el 30 de junio de 2017.

En un primer momento, ERC solicitó la celebración de una consulta ciudadana para que fueran los tarraconenses los que decidieran si se apostaba o no por la celebración de unos Juegos que, en el Saló de Plens, también cuentan con la oposición de la CUP y de Arga Sentís (ICV).

Así, en septiembre de 2015 Ricomà no apoyó al gobierno en el pleno extraordinario que se convocó para hablar específicamente sobre el asunto. Después de la sesión, Ballesteros explotó contra los republicanos y llegó a reconocer que «añoro» a Sergi de los Rios, en lo que fue una clara crítica a Pau Ricomà. El alcalde remarcó entonces estar «decepcionado» con la posición de los independentistas y recordó que «ERCparticipó en la idea original de los Juegos». De hecho, sin ir más lejos, el propio Sergi de los Rios (ERC) viajó el 29 de abril de 2009 a Madrid con la delegación de los Juegos –junto al alcalde Ballesteros y el concejal Xavier Tarrés– el día que la ciudad fue nombrada como la candidata española para albergar el evento deportivo. Ese día, el entonces portavoz republicano destacó el «buen trabajo realizado», a la vez que detalló que «ahora el reto ya es internacional». Las hemerotecas pueden ser muy peligrosas...

‘No a 150 millones de deuda’

Pese al apoyo explícito que el antecesor de Ricomà tuvo con los Juegos, ahora el escenario ha cambiado. Las diferencias con el PSC sobre el evento impidieron que socialistas y republicanos acordaran un pacto de gobierno la pasada Navidad. A principios de 2016, Ricomà solicitó a Ballesteros un techo máximo de 15 millones de euros para el presupuesto operativo, en una petición que no fue escuchada por un alcalde que, pese a poder sumar mayoría con Esquerra e Iniciativa –siempre contraria a los Juegos–, optó por sellar un acuerdo con el PP y Unió Democràtica, las dos formaciones que desde el primer momento han votado a favor de su celebración, tanto en Tarragona como en Madrid.

Esta circunstancia ha generado un divorcio que nada hace preveer que se pueda reconducir y que durante las últimas semanas se ha acelerado, a raíz de la propuesta presentada por la empresa Santagadea para invertir 15 millones en el Anillo Mediterráneo, a cambio de tener la gestión del espacio durante cuarenta años, además de percibir un canon anual de 2,7 millones de euros.

Los republicanos han iniciado una campaña en las redes sociales de crítica a la que consideran una «privatización» del legado de los Juegos que comportará «una deuda de 150 millones de euros que arruinará a la ciudad» según remarca el propio Ricomà.

En una entrevista publicada en el Diari recientemente, la portavoz del equipo de gobierno, Begoña Floria (PSC), emplazó a ERC «a ir al juzgado si detectan alguna ilegalidad en los Juegos», una «invitación» que rápidamente fue cogida al vuelo por Ricomà, quien replicó «no descartar nada» sobre ello. Asimismo, el líder independentista citó mediante un tuit al alcalde a un «debate público y monográfico» sobre los Juegos del Mediterráneo. ¿Exsocios irreconciliables?

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