Feminismo y la multicultura invaden la Imaginada

El festival autogestionado más reivindicativo de la ciudad celebra con éxito su undécima edición y convierte el Camp de Mart en un espacio muy creativo y solidario

Laura Rovira González

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Los más pequeños disfrutando de la zona de juegos de la Petita Imaginada con sus padres. Foto: Fabián Acidres

Los más pequeños disfrutando de la zona de juegos de la Petita Imaginada con sus padres. Foto: Fabián Acidres

El Camp de Mart se ha transformado, un año más, en una auténtica revolución multicultural que tiene por bandera la libertad de expresión con el festival La Imaginada que repite su éxito en esta undécima edición. «Este año ha incrementado notablemente el número de asistentes. El balance es muy positivo», expresaba Roger, uno de los muchos voluntarios que forman parte de la organización autogestionada que ya se ha convertido en un clásico en Tarragona.

Una de las novedades de esta edición ha sido la creación de dos puntos lilas y multicolor para asegurar una presencia amplia y constante durante todo el festival. Entre las múltiples actividades y talleres, los puestos de artesanía han sido los que se han mantenido desde el primer día convirtiéndose en una parada obligada para los visitantes.

Verónica es ya una veterana de La Imaginada y aunque es de Lleida, cada año espera con muchas ganas este festival. «Me encanta como está organizado. La mayoría de público son mis clientes ideales. Vendo productos de estilo hippie y creo que esa es la esencia de La Imaginada», comentaba Verónica.

Los más pequeños también han podido disfrutar de muchos talleres y espectáculos destinados especialmente para ellos, así como una zona de juegos controlada por voluntarios como Valentí, un joven de Barcelona que se estrenaba este año como voluntario de la organización y que está deseando volver a repetir la próxima edición.

«Es un festival muy diferente. Se crea un ambiente súper bonito y muy familiar», comentaba Valentí. Una sensación que comparte Gemma, la madre de Laura, una pequeña de tres años que repite en este festival. «Vinimos el año pasado y se lo pasó en grande. Ojalá se hicieran más iniciativas así en la ciudad», expresaba Gemma.

Más allá de las actividades o de la artesanía, la comida también tiene un papel importante en La Imaginada con una pequeña zona gastronómica de foodtrucks en la que podemos encontrar platos internacionales como las arepas colombianas, la opción preferida por el público según Yuber, el joven a cargo de este puesto de comida. «Llevamos varios años viniendo al festival y cada edición nos regala una experiencia buenísima», comenta Yuber.

Creatividad y color

La creatividad y el color han invadido el Camp de Mart creando un espacio abierto para todo el mundo, también detrás de la organización y es que La Imaginada cuenta con una parte importante de voluntariado internacional como Mauro, un joven argentino encargado de recibir a los visitantes en el punto de información y que describe este voluntariado como una experiencia fantástica y que además ayuda a gente de todo el mundo a construir una imagen de Tarragona más allá de la parte más turística.

La Imaginada cierra su undécima edición abanderando una vez más la solidaridad, la tolerancia y la multicultura con un tono violeta que poco a poco va formando parte de la esencia y tradición tarragonina.

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