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Fin del segundo episodio del teatro

El culebrón del Tarragona sigue. Tras dos meses de obras por problemas estructurales en el vestíbulo, el equipamiento reabrió ayer

CARLA POMEROL

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La arquitecta municipal, el alcalde y el concejal de Patrimoni, ayer en el Teatre. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

La arquitecta municipal, el alcalde y el concejal de Patrimoni, ayer en el Teatre. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

El Teatre Tarragona ya es un equipamiento seguro. Así opina el alcalde de la ciudad, Pau Ricomà, quien ayer visitaba el inmueble cultural tras las obras de mejora que se han llevado a cabo en el vestíbulo. El pasado mes de junio, el gobierno municipal decidía cerrar el teatro a raíz de un informe que determinaba que había riesgo de desprendimiento en la zona del hall. Los hechos del 2019 se repetían. Los trabajos de mejora que se han llevado a cabo este verano han costado 200.000 euros y han durado dos meses. Ayer por la noche, el Tarragona abría de nuevo sus puertas con el acto inaugural del Festival Internacional de Teatre de Tarragona (FITT).

«Primero, se cayó parte del techo de la zona de butacas y, después, un estudio detectó fragilidades estructurales en el vestíbulo. Que cada uno haga su análisis, pero si nos hemos visto obligados a actuar de emergencia es porque la situación lo requería», explicaba ayer Ricomà, quien dejaba entrever que, hasta ahora, el equipamiento no era seguro.

La crónica de los hechos se remonta a principios de junio, cuando se detectó riesgo de desprendimientos en el vestíbulo del inmueble. Pocos días después, empezaban las obras de mejora, que se han alargado dos meses, tal como estaba previsto. Los trabajos se han centrado en tres puntos del vestíbulo y el objetivo principal ha sido garantizar la seguridad de los espectadores, cambiando el cielo raso. Además, se han aprovechado los trabajos para mejorar la prevención de los incendios y la acústica del vestíbulo. «Este espacio no solo funciona como recepción para los usuarios, sino que, en ocasiones, las entidades celebran actos culturales. Por eso era importante mejorar la acústica», explicaba ayer el alcalde Ricomà. Por su parte, la arquitecta municipal, destacaba que «el lunes hicimos las últimas pruebas y los resultados son muy buenos».

Según Rodríguez, el problema se centra en la subestructura metálica que se ancla en el techo. «Estaba colocada de manera precaria y, en la actualidad, no estaba homologada», explica la arquitecta. Según el alcalde, el informe que se llevó a cabo en junio fue exhaustivo y asegura que las deficiencias no se volverán a repetir en ningún otro punto del inmueble.

En marcha las acciones legales

Ricomà dejo claro ayer que se emprenderán acciones legales contra los responsables de esta situación. «Ya hace tiempo que los servicios jurídicos del Ayuntamiento están valorando la mejor fórmula para tirar adelante las medidas oportunas», explicaba ayer el alcalde, quien aseguró estar esperando la propuesta.

Cabe recordar que el Teatre Tarragona se inauguró el año 2012 y, desde entonces, el recinto se ha cerrado en dos ocasiones por problemas estructurales. La primera fue en 2019, cuando se desprendió parte del falso techo del patio de butacas. En junio volvió a bajar la persiana. Esta vez por un problema en el vestíbulo. Esperemos que no haya tercera parte.

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