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Floria: "En el último año hemos ganado proximidad"

El alcalde aseguró en la conferencia anual del año pasado que se pondría en marcha «un nuevo formato» del concejal de barrio

Núria Riu

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Imagen de archivo de Begoña Floría. FOTO: DT

Imagen de archivo de Begoña Floría. FOTO: DT

El Ayuntamiento de Tarragona eliminó la figura del concejal de barrio en abril de 2016 –dos meses después de firmarse el pacto con el Partido Popular y Units per Avançar– y, por el momento, no contempla recuperar esta interlocución. «No era un sistema operativo. Si en una zona tienen un problema de seguridad quieren hablar con Javi, que es el responsable de la Guàrdia Urbana, no con Ivana, porque es la que les toca», manifiesta la portavoz de gobierno, Begoña Floria.

Ahora, las reuniones con los representantes vecinales se hace «a demanda» a partir de «la tecnología actual». «Somos más concejales de barrio que nunca, porque yo tengo el teléfono móvil encendido las 24 horas del día», argumenta la edil socialista.
Floria argumenta que, por orden del alcalde, se hizo una reformulación a partir de la cual «todos los concejales somos concejales de barrio». Basándose en esta premisa, hay algunos nombres que, por sus asignaciones, son los que llevan a cabo esta relación más directa con los vecinos. José Luis Martín, responsable de Espais Públics y máximo representante del Partido Popular en el Ayuntamiento, junto con Elvira Ferrando (PSC), que se encarga de las Relacions Ciutadanes, además de Begoña Floria (PSC), que lleva Festes, Cultura i Patrimoni, son tres de los responsables municipales con los que las asociaciones consultados por este periódico aseguran que tienen una relación más fluida en su día a día.

"Somos más concejales de barrio que nunca. Tenemos el móvil abierto las 24 horas del día" 

«Hemos ganado en proximidad en el último año. Sobre todo aquellos concejales que tenemos más temas de calle», sigue argumentando la sexta teniente de alcalde.

La figura del concejal de barrio fue una de las grandes apuestas de Josep Fèlix Ballesteros cuando llegó a la alcaldía de Tarragona en 2007. Cada uno de los representantes municipales acordaba con las asociaciones de vecinos un día al mes en el que el político se desplazaba al barrio para reunirse con los vecinos y atender las peticiones. Su objetivo era «acercar el Ayuntamiento a los ciudadanos», tal como se planteó inicialmente.

Tras ocho años de existencia, esta figura se suprimió sólo dos meses después de firmarse el pacto de gobierno. Fue en abril de 2016, cuando se informó de que «para ganar eficacia» los concejales actuarían como «ediles de área».

Seis meses después, es decir en octubre de 2016, el tema llegó al salón de plenos. El equipo de gobierno reconoció que la prueba no «había gustado» ni a federaciones ni a asociaciones de vecinos de la ciudad, por lo que el ejecutivo municipal confirmó que recuperaría la figura del concejal de barrio «como concepto». El objetivo se fijó muy claro: «Mejorar la interlocución entre Consistorio y vecinos».

Esta división, por áreas, es la que se ha mantenido a pesar de que en su conferencia anual del año pasado, el alcalde, Josep Fèlix Ballesteros, anunció que «se pondrá en marcha el nuevo formato de concejal de barrio, que reforzará la política de proximidad y la interlocución con el Ayuntamiento, contribuyendo de forma muy importante a la colaboración con los vecinos y vecinas, teniendo en cuenta los temas que afectan específicamente a cada barrio». Los presidentes vecinales apuntan que no han percibido esta mejora.

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