Fotogalería: El fin de las limitaciones de aforo llega sin pena ni gloria

Optimismo. Las restricciones desaparecen y la gente vuelve progresivamente a la normalidad

GERARD CAÑELLAS

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El concierto de Belako congregó bastante gente en la Sala Zero el viernes. Foto: Pere Ferré

El concierto de Belako congregó bastante gente en la Sala Zero el viernes. Foto: Pere Ferré PERE FERRE

La afluencia en el comercio no ha cambiado mucho. FOTO: Pere Ferré

La afluencia en el comercio no ha cambiado mucho. FOTO: Pere Ferré

Los restaurantes recuperan mesas dentro.  FOTO: Fabián Acidres

Los restaurantes recuperan mesas dentro. FOTO: Fabián Acidres

Las gradas del CBT ya podían acoger ayer un 80% del aforo total permitido.  FOTO: Alfredo González

Las gradas del CBT ya podían acoger ayer un 80% del aforo total permitido. FOTO: Alfredo González

Largas colas en los cines coincidiendo con el estreno de la película ‘Venom’.  FOTO: Pere Ferré

Largas colas en los cines coincidiendo con el estreno de la película ‘Venom’. FOTO: Pere Ferré

El primer fin de semana con los aforos restablecidos al 100% en ámbitos como la cultura y en los interiores de la restauración se han vivido con calma en Tarragona. De la misma forma, no ha supuesto un cambio radical el paso del 70 al 80% de espectadores permitidos en las instalaciones deportivas interiores. Por otro lado, quien si recibe una respuesta muy positiva, sobretodo por parte de la gente joven, es el ocio nocturno.

En relación al comercio, la imagen de zonas como el Parc Central o la Rambla Nova de Tarragona era muy similar a hace una semana, aunque las restricciones de aforo en las tiendas haya desaparecido. Magda Torrents, trabajadora del Mango del Parc Central, aseguraba el viernes que «pensábamos que estando ya casi en fin de semana y con el fin de las limitaciones habría más gente, pero la verdad es que la afluencia es como los viernes pasados, no estamos notando la diferencia, y más ahora que es hora punta», y añadía que «quizás tampoco la gente se ha enterado que ha cambiado la normativa». Por otro lado, Torrents señalaba que su trabajo no ha cambiado con la modificación de los límites de aforo, «solo nos han dado el aviso y desde que aflojaron las restricciones hace unos meses no hemos tenido problemas de aglomeraciones».

Paseando por los pasillos y observando escaparates, Miguel Duart y Lídia Amores aseguraban que «veníamos igual cuando había más restricciones e incluso veíamos más gente que hoy». Una tranquilidad en el Parc Central que el sábado cambió. Alrededor de las 20 horas había mucha más gente que el viernes, aunque tampoco se vio una afluencia de clientes como las que se podían ver antes de la pandemia de la Covid-19.

En el mismo centro comercial, los cines Yelmo sí que presentaban el viernes una estampa más animada. En este sentido, Eric Blanch, gerente de las salas, reconocía que era pronto para valorar la respuesta de la gente en relación al aforo permitido del 100%, y aseguraba que las colas que a media tarde ya se empezaban a formar para comprar entradas se debían, en gran parte, al estreno ese mismo día de la película Venom. «Nosotros seguiremos haciendo nuestro trabajo y garantizando que se cumple el uso de la mascarilla y a ver como responde la población después de un año y medio con limitaciones». Con todo, celebraba que, poco a poco, las productoras pierden el miedo y se esperan grandes estrenos en estos últimos meses de año.

Ya con las palomitas y el refresco en la mano preparada para entrar a la sala, Olga Muñoz recordaba que «cuando se pudo volver al cine después que cerraran fui de las primeras en venir, porque sabía que a la gente le daría miedo y que no estaría muy lleno». Por otro lado, señalaba que «es cierto que estar todo el rato con la mascarilla es complicado, porque comes y bebes» y aseguraba que con el estreno de Venom había más gente de lo normal. Sobre la retirada de los límites de aforo, Muñoz decía estar tranquila. «Me da igual, porque al final en el transporte público y en otros lados estás más pegado a otra gente que en el cine», comentaba, y añadía estar muy contenta los aforos al 100% por que «es como volver a tu vida de antes».

De la misma forma, los bares y restaurantes han recuperado el máximo aforo permitido en los interiores y han vuelto a ocupar con mesas los espacios que tuvieron que dejar vacíos a raíz de la Covid-19. No obstante, parece ser que la gente todavía es más proclive a seguir comiendo en las terrazas, en el exterior y aún con cierta distancia. Así lo confirmaba ayer al Diari Javier Escribano, presidente de la Associació d’Empresaris d’Hostaleria de Tarragona Ciutat (AEHTC) que aseguraba que «debemos tener en cuenta la psicología de la gente, a la que le va costar acostumbrarse a estar en locales llenos y los aforos de antes tardarán en volver». Aún así, defendía que la vuelta a la capacidad completa «nos da aire, sobretodo ahora que llega el frío y el invierno. Además hoy está siendo un día un poco lluvioso y mucha gente ha entrado dentro, aunque lógicamente seguimos dejando espacio y manteniendo puertas y ventanas abiertas para dar más confianza».

En esta misma línea, Regina Cañellas, propietaria del Capuccino en la Plaça de la Font comentaba que «ya teníamos ganas de volver a la normalidad pero la gente todavía no entra al interior, hoy lo tenemos casi lleno pero al llamar para reservar la gente nos pedía terraza». Y de hecho era una imagen que se repetía en el conjunto de la plaza en la que, aunque con el cielo nublado, se veían los exteriores llenos. También había quien comía dentro. Era el caso de Josep Maria Ferrer, que esperaba con su mujer el primer plato en el Sol Ric Alta Taverna. «No nos da miedo, pero si que tenemos todavía un poco de respeto», aseguraba Ferrer, que añadía que «cuando había restricciones las respetábamos y si en un restaurante no se mantenían las distancias nos íbamos».

Las restricciones también han aflojado para los deportes en interior que, aunque todavía no han vuelto a la normalidad, ya se permite un aforo de hasta el 80%. No obstante, el pabellón del Serrallo presentaba una imagen bastante similar a la de otros encuentros del CBT previos a los cambios de esta semana. Llorenç Madorran era uno de los aficionados que se encontraba disfrutando del partido ante el Martinenc. Comentaba que «el aforo actual está lejos de los que había antes de la Covid-19 y la imagen de hoy es parecida a la de las semanas pasadas pero está bien que poco a poco se vaya normalizando la situación, lo estábamos esperando tanto para los partidos de la Liga EBA como para los del resto de categorías».

Por otro lado, el sector del ocio nocturno todavía no está al 100% en relación al aforo pero está aprovechando los primeros días de apertura después de muchos meses con la persiana bajada. Un ejemplo es el de la Sala Zero, que el viernes acogió cerca de 150 personas en el concierto de Belako, y ya en sus redes sociales el establecimiento lo publicitaba diciendo que «lo mejor de todo es que lo haremos en condiciones prácticamente prepandémicas». Asimismo, Christian Compte, portavoz de la asociación provincial de discotecas, miembro de NitsQ y propietario de las dos salas del Totem se mostraba muy contento de volver a trabajar, aunque sea al 70%. Con todo, señala que «los que mejor están respondiendo son los jóvenes, son quienes más lo necesitaban y es una pasada la ilusión con la que vienen». Por otro lado, Compte aseguraba que los adultos, que es el público al que está enfocado el local de la Rambla Vella, «les está costando más». Finalmente apuntaba que con la apertura del ocio nocturno «se han deshinchado mucho los botellones».

Así pues, la ciudad no ha respondido de forma exagerada a la desaparición de los límites de aforo y parece que todavía existe cierta prudencia. Por contra, lo que parece que sí va a durar y mucho es el uso de la mascarilla.

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