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Francesc Basco: 'El 'Diario' se fundó con mil pesetas'

Entrevista al Periodista, autor de 'Los 40 años de Diario Español'

JR Correal

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Francesc Basco, en su casa con el libro que acaba de publicar sobre 'Diario Español'. Foto: Lluís Milian

Francesc Basco, en su casa con el libro que acaba de publicar sobre 'Diario Español'. Foto: Lluís Milian

- ¿Ha repasado usted todos los ejemplares de Diario Español de Tarragona desde sus inicios?

- Las portadas y las páginas interiores que me parecían interesantes. Pero no todo lo investigado está en el libro. He seleccionado lo que consideré más interesante. Ha quedado mucho y bueno en el tintero.

 

- ¿Qué época de Diario Español le ha impresionado más, periodísticamente hablando?

- La fundación del Diario, con mil pesetas, por Luís Climent, natural de Tortosa. Y los años siguientes de duelo colectivo, cartillas de racionamiento, estraperlo y consejos de guerra. El asesinato de 2.700 personas en poco más de dos años: sacerdotes, religiosos, periodistas, Joves Cristians y tradicionalistas. Me emocionó que el director, Josep Cusidó, trabara amistad con mi padre durante la guerra. Ambos regresaron enfermos y murieron muy jóvenes. Y, después, la destitución de Domingo Medrano como director, por un magnífico soneto publicado contra Emilio Romero y Jaime Campmany, los periodistas de moda de la época. Fue trasladado a Madrid, al llamado cementerio de los elefantes , y murió de un infarto en la mesa de trabajo. Tarragona nunca supo agradecérselo.

 

- Antes, el periodismo era otra cosa. ¿Le parece que hemos mejorado los periodistas?

- Cada época tiene sus problemas y sus encantos. En la nuestra el periodismo era distinto. Todos practicábamos el pluriempleo para ganarnos la vida, pero lo hacíamos con buen talante. Yo trabajaba en el Diario y, al mismo tiempo, era corresponsal de varios periódicos, entre ellos La Vanguardia (mañana), El Noticiero Universal (tarde) y la Hoja del Lunes (semanal). Además, teníamos la censura en el cogote. Se vigilaba lo que se escribía y a quienes lo firmaban.

 

- Ahora no hay censura, pero no se puede publicar todo...

- En el libro hay un capítulo dedicado a la ley y la censura. Hoy los medios han cambiado; también el periodista. Ya no hay redacciones abiertas. Y la censura también se aplica, pero de otra manera. Según una encuesta del Col·legi de Periodistas de Catalunya, el 25% de los periodistas catalanes se sienten fracasados y más de la mitad, explotados. Durante sus 45 años de vida, Diario Español sólo despidió dos trabajadores, ninguno de ellos por motivos políticos o laborales. Y nunca fue subvencionado por el Gobierno; cada año tenía superávit. En 1973 el beneficio fue superior a los doce millones de pesetas; y en 1980, superior a los trece millones. Conseguimos el tercer mejor convenio colectivo de España. Algo hoy impensable.

 

- ¿Qué periodistas destacaría de todos los que pasaron por el Diario?

- Éramos una gran familia. El señor Medrano fue mi referente y el de todos. Pero hubo también otros que me enseñaron el oficio: García Luna, con el que compartí muchas noches de guardia, David Castillo, Luis M. Mezquida, De la Fuente Torrón, Wenceslao Andreu. Y eficientes corresponsales, como José Ángel Ódena, María Recasens, Joan Boronat, Francesc Roig, Elies Pujol, entre otros. También César Pastor, Pablo Saracho, Josep M. Virgili (el linotipista más joven de España) y el personal de Administración, con el que teníamos muy buena relación. En el libro hay un capítulo con veintidós entrevistas a personas que trabajaron en el Diario.

 

- Dígame quién cree que fue el mejor director…

- Sin lugar a dudas, Domingo Medrano. Fue un soberano maestro. Ejerció como director durante veinte años, hasta que lo destituyeron. Artífice de las nuevas instalaciones del Diario, donde radican ahora las del Diari de Tarragona. Fue una víctima de la libertad de expresión.

 

- ¿Cuáles eran sus virtudes periodísticas que más destacaría?

- García Langelaan destacó tres valores suyos: «Su enorme capacidad de trabajo –prefería hacerlo a ordenarlo–; su extraordinaria humanidad –justificaba los errores de todo el mundo–; y que, fumándose dos paquetes de de tabaco al día, se pasabas toda la Cuaresma sin probar ni un cigarrillo». Luis M. Mezquida escribió que «del mismo modo que redactaba un editorial, transcribía a taquigrafía el discurso de un ministro o recogía por teléfono la crónica de un corresponsal y atendía al lector preocupado por un problema ciudadano. Aparecía silencioso en la redacción a cualquier hora, y nunca tuvo un no para un compañero, ni una frase que pudiera herirnos».

 

- El periodismo es una fuente inagotable de anécdotas. ¿Explica alguna especialmente relevante en su libro?

- Quien explica muy bien las anécdotas es César Pastor, un gran profesional y una persona entrañable, que presentó el libro y ha escrito un capítulo del mismo con su brillante pluma y un rico anecdotario. Diario Español fue el primer periódico de Catalunya que publicó una esquela en catalán, en los años sesenta, a petición de la familia del difunto. César Pastor, natural de León, la redactó; Agustín Peña, linotipista, natural de Jaén, la compuso; y Pablo Saracho, corrector, natural de Bilbao, la supervisó para publicarla. Ninguno es catalán, pero todos aman la tierra que les acogió y en la que reside su familia. Fue, también, el primer diario catalán que publicó la serie Aprendamos Catalán, en los años setenta, cien lecciones escritas por César Pastor para los lectores del Diario, que merecieron ser premiadas por MCSE.

 

- ¿Qué consejo cree que daría el mítico Medrano a los jóvenes que empiezan ahora en el periodismo?

- El que me dio a mí cuando ingresé en el periódico. Fue para mí la primera gran lección de periodismo. Después vinieron las siguientes. «Un buen periódico –me dijo– no es el que cuenta con la colaboración de los ases más relevantes del periodismo, sino el que sabe reflejar el interés y las preocupaciones de la sociedad a la que se dirige». Y añadió: «¿Sabe usted la sección que más se lee en nuestro periódico? – No–. «Los sucesos, las esquelas, los anuncios, los deportes… Si usted quita esto y pone sesudos artículos, el periódico se va al carajo en cuatro días».

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