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Gabriel Rufián en Bonavista: «Y este, ¿quién es»?

El diputado de ERC pasó casi desapercibido en el mercadillo. Algunos le pelotearon. Otros criticaron su peculiar estilo

Xavier Fernández

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Yousef ofrece una bandeja con clementinas de Alcanar a Gabriel Rufián, Oscar Peris y Noemí Llauradó. A la derecha, Maribel. FOTO: Pere Ferré

Yousef ofrece una bandeja con clementinas de Alcanar a Gabriel Rufián, Oscar Peris y Noemí Llauradó. A la derecha, Maribel. FOTO: Pere Ferré

O la gente está harta de todo lo relacionado con el Procés (algo muy probable) o el estrellato mediático de Gabriel Rufián no se extiende a los paradistas de Bonavista. El diputado de ERC se ha paseado hoy durante media hora por el mercadillo junto a una cohorte de candidatos. A muchos vendedores y clientes les sonaba su cara -los ‘Rufián shows’ ya son legendarios en el Congreso- pero pocos sabían ponerle nombre y apellidos. Ejemplo: María, que aseguró que «ese, ummm, no me sale el nombre, habla superbien. Espabila a la gente».

A Rufián se le notó frío, algo distante, excepto cuando algún fan le saludaba efusivamente e incluso le peloteaba sin rubor. Como Daniel, un dependiente que, a voz en grito, soltó un estruendoso «¡Hey Rufián! Me encantó lo de la impresora, lo que le hiciste a Soraya». Un poco más calmado, Daniel aseguró luego que «Rufián es uno de los tíos más íntegros, junto a Tardà» (otro diputado de ERC en Madrid).

Instantes antes, Rufián había tenido un ligero encontronazo con uno de los paradistas. El hombre le echó en cara los «insultos» que Rufián profiere desde su escaño del hemiciclo madrileño. Rufián, en una postura un tanto retadora, echado para delante, le exigió: «dime un solo insulto que yo haya dicho». El hombre insistió en que el estilo de Rufián no le gusta. Rufián le volvió a reclamar un ejemplo. La concejal de Reus Noemí Llauradó se sumó a la exigencia de su compañero de filas.

«Rufián es un crack, me encantó lo de la impresora en el congreso, lo que le hizo a soraya. creo que es uno de los tíos más integros junto a tardà», le ha dicho Daniel

El pobre paradista admitió que «no los conozco todos (los insultos)». Rufián se dio media vuelta en seco, con rostro serio, pero satisfecho de su ‘victoria’. El paradista pudo explayarse a preguntas del periodista: «Cuando uno está de cara al público tiene que dar ejemplo. No por insultar se tiene más razón. Si no hay educación, no vale...». Chapeau por la sabiduría popular. 

Entre los escoltas de Rufián estaban la mencionada Llauradó y Oscar Peris, candidato de ERC por Tarragona y delegado cesado por el 155 del Govern en el Camp de Tarragona. Aunque Peris ‘jugaba’ en casa, era Llauradó quien ejerció de cicerone. Presentó a Rufián a varios paradistas de Reus.

Ramón Cuenca, que regenta un puesto de frutos secos y golosinas, bromeó con el Rufián original: «Soy un rufián (le dijo entre risas). Sólo engaño a quien viene a comprar». Rufián, que habrá oído el chiste decenas de veces, respondió al vuelo: «Nunca he querido averiguar mi árbol genealógico». 

Unos metros más allá, Manuel, otro paradista, respondió a la típica pregunta «¿cómo te va?» con un misterioso: «Mal, con eso de la fuga...». ¿Qué fuga? «Lo he dicho por decir», explicó Manuel. «Se habrá fugado Bárcenas», coló Rufián en otro chistaco.
Por detrás de Rufián caminaba Sergi Albarrán, presidente de ERC, uno de los heridos en las cargas policiales del 1 de octubre. Con su larga barba y su enorme foulard amarillo al cuello, se asemejaba a un sacerdote con una estola en plena homilía. 
Otra de las etapas de Rufián fue una parada de ropa. El diputado de ERC preguntó si se vendían mucho las toallas del Espanyol. Pues no. Las del Barça y, sobre todo, las del Real Madrid tiene mucha mayor clientela. Rufián es un periquito convencido. 

Ajenos a la política - «solo se acuerdan de nosotros cuando hay elecciones», dijo un cliente», los paradistas gritaban a la comitiva «barato, barato» o «compra, compra». Da lo mismo el color, lo importante es que compren. Nadie de ERC se rascó el bolsillo. Al menos durante el periplo entre las paradas. 

Rufián se topó con el presidente de la Cepta, Josep Antoni Belmonte. ¿Todo un dirigente de la patronal en el mercadillo? «Estoy aquí apoyando a los comerciantes», presumió Belmonte, que saludó efusivamente al ‘indepe’ Rufián y bromeó con él. 
¿No habíamos quedado en que el Procés, del que una de sus caras visibles es Rufián, había provocado una masiva fuga de empresas? Ojo, Josep Antoni, con tus amistades ‘peligrosas’.

Paz y amor...

«La paz empieza conmigo... Sobre todo paz», le dijo, muy en rollo hippy, otra paradista a Rufián antes de regalarle unas mandarinas. Enfrente, una animadísima Tandi, de ‘La botigueta de Tandi’, le cantó a Rufián y compañía las bondades de sus «frutos artesanos». «Hago descuento para grupos», precisó. La caravana andante de Esquerra tomó nota. O no.

La estrella, Rufián aparte, fue Maribel, una espitosa frutera de Alcanar. Cuando se le acercó la comitiva, no paró de preguntar una y otra vez: «Y este, ¿quién es?». En la misma parada, Yusef les ofreció una bandeja de espectaculares clementinas. 
Nadie de ERC solucionó la duda a Maribel. Tuvo que ser el periodista quien le aclaró: «Es Rufián, el de Esquerra». «¿Un indepe? Molt malament... Si lo sé, no le estrecho la mano», soltó Maribel entre carcajadas. «Va, venga, estoy por la independencia. ¿Dónde hay que firmar?». Nueva carcajada. Excelente. Un poco de humor entre tanto drama sienta bien.

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