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Gandesa tiene la travesía más peligrosa de Catalunya y Altafulla la más segura

El 155 mantiene en standby la variante de Gandesa, por donde discurre la travesía urbana más peligrosa de Catalunya. Miami Platja y L’Aldea también suspenden. Por Altafulla pasa la mejor

Raúl Cosano

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Una parte de la variante de Gandesa ha quedado en standby por el 155. La otra es de titularidad estatal.  Foto: Joan Revillas

Una parte de la variante de Gandesa ha quedado en standby por el 155. La otra es de titularidad estatal. Foto: Joan Revillas

El alcalde Carles Luz define lo que sufre Gandesa a diario: «Hay colapsos constantes y una mala movilidad en general de todo el municipio, porque perjudica a todos». Imagínense a los camiones transitando por mitad del pueblo, con tramos sin aceras, vehículos a más velocidad de la permitida y escasez de semáforos y rotondas

La experiencia es una pesadilla histórica para los conductores pero también para vecinos y peatones, que lidian a diario con los peligros. «Estamos en un cruce de caminos, somos un nudo de carreteras entre Catalunya, Aragón y Valencia. Estamos en medio de la conexión del Cántabrico con el Mediterráneo. Y no hablamos sólo de turismos. Por aquí pasan vehículos pesados y con cargas peligrosas», describe Luz. 

Las deficiencias crónicas en ese tramo de la red viaria no son sólo una impresión. Desde 2011 el RACC realiza auditorías de la calidad de las travesías urbanas. Con 28 examinadas, la que transita por la capital de la Terra Alta es la peor de toda Catalunya, y además con diferencia. 

Con una puntuación de 26,5, está no sólo muy lejos de la media (50,8) sino de la segunda peor, Alcarràs (32). La primera posición es, curiosamente, para otra vía de la provincia. Altafulla, con una puntuación de 78, se erige en la antítesis de lo que sucede en Gandesa: hay alumbrado y árboles que recuerdan el cariz urbano del tramo, además de buena movilidad a pie y una convivencia adecuada con los vehículos. 

El problema enquistado afecta a Gandesa, además, por partida doble. «La N-420 arrastra un elevado tráfico pesado, ya que no dispone de vía alternativa. Cerca de 600 vehículos pesados circulan diariamente por el tramo», diagnostica el RACC, que define la circunstancia como «una incomodidad para las viviendas más próximas» y el aumento de los riesgos de «posibles accidentes para ciclistas o viandantes». 

Más reducido es el tráfico en la C-43, la otra vía problemática. Las soluciones para ambos problemas están lejos. «Con la C-43 la afectación es de la Generalitat. Se estaba tramitando el proyecto de ejecución hasta que el artículo 155 lo ha dejado parado. Es uno de los daños colaterales», dice Carles Luz. El proyecto incluía mejorar una curva en el Coll de la Font o construir una rotonda para canalizar el tráfico. Era una primera fase de la construcción de la variante que permitiría a los vehículos que van por la C-43 evitar el interior del núcleo urbano. 

La variante debe conectar con la carretera N-420. En ese tramo estatal la demora es mucho mayor. El proyecto medioambiental, que data de 2001, ya ha caducado y hay que empezar de cero. 

El alcalde denuncia que el Estado tiene poco interés en la causa. «Hace dos años que ni siquiera se incorporan las partidas en los presupuestos para el proyecto. Eran sólo de 3.000 euros, pero por lo menos había un reconocimiento implícito de que se estaba pensando en eso. Ahora no. Ni siquiera nos contestan en el Congreso cuando pregunta algún diputado», critica el alcalde ebrense. 

La travesía urbana de Altafulla es la mejor valorada por el RACC de toda Catalunya, con una puntuación de notable. Foto: DT

Pero no sólo Gandesa saca mala puntuación en estas auditorías regulares. La circulación interurbana por el centro de las localidades sigue siendo un quebradero de cabeza para algunas poblaciones. Miami Platja y Aldea también suspenden. La primera obtuvo una nota de 41,5 sobre 100. La movilidad es uno de los aspectos peor valorados dentro de los tres kilómetros del tramo. «Este mal resultado se debe, principalmente, a la inexistencia de pasos de viandantes y de carril bici, además de la falta de equipamiento en las paradas de transporte público. Se quedan con un 40% de valoración la anchura y el estado de las aceras y la accesibilidad a las paradas», indica el RACC en su informe. El club catalán de automovilistas considera preocupante «el incumplimiento de la velocidad máxima de 50 km/h en esta vía, ya que los vehículos aprovechan la escasa permeabilidad y las condiciones de la carretera para circular más rápido». 

Más pobre es aún la valoración de la travesía de la N-340 a su paso por L’Aldea (Baix Ebre). El tramo en cuestión suspende en movilidad, seguridad viaria y adecuación urbana, con una puntuación de 35 sobre 100. Las problemáticas son una disposición de pasos de viandantes insuficiente, aceras irregulares, señalización incompleta, mala cobertura de transporte público o ausencia de carriles reservados para hacer giros a la izquierda, deficiencias que persisten a pesar de que la puesta en marcha de la variante haya reducido el paso de vehículos por esa travesía urbana. 

En el otro extremo, destaca Altafulla, aunque a pesar de la buena nota también se sugieren algunas recomendaciones como mejorar la señalización o la continuidad de las aceras. Cunit también supera el corte (57,5 sobre 100).

La C-31, a su paso por zonas como Segur de Calafell, también es un punto conflictivo de la red viaria en la provincia.  

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