Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Garantizan la alimentación a los niños que tenían becas de comedor

Muchas familias viven hoy con angustia la jornada de fin de las clases porque sus hijos, cerrado el comedor escolar, no tendrán dónde hacer la comida principal del día
Whatsapp
La Federación de Asociaciones de Padres de Familia de Catalunya pide a los ayuntamientos que mantengan abiertos los comedores escolares durante el verano para garantizar a los niños una comida al día. Foto: Pere Ferré/DT

La Federación de Asociaciones de Padres de Familia de Catalunya pide a los ayuntamientos que mantengan abiertos los comedores escolares durante el verano para garantizar a los niños una comida al día. Foto: Pere Ferré/DT

Hoy es un día especial en las escuelas: mucha fiesta y pocas clases anuncian que esta tarde comienzan las vacaciones de verano. Pero igual que las escuelas, hoy terminan también su actividad los comedores escolares, un recurso que es, para muchas familias, la única manera de garantizar que sus hijos realicen al menos una comida caliente y completa al día.

Precisamente la semana pasada la FaPac, federación de asociaciones de madres y padres de Catalunya, «urgió» a los ayuntamientos a mantener abiertos los comedores durante el verano «para atender las necesidades básicas del 27% de los menores de 16 años que viven en situación de pobreza». Ayer la consellera de Ensenyament, Irene Rigau, respondió que los alumnos que disfrutan de becas de comedor tienen garantizados sus alimentos durante el verano, bien a través de las actividades del Departament de Benestar o a través de servicios sociales.

En el caso de Tarragona, explican desde Serveis Socials del Ayuntamiento, más que mantener los comedores de las escuelas se ha optado por buscar distintas soluciones en función de los recursos disponibles en la zona donde vive la familia. Algunos irán al comedor del casal d’estiu, otros recogerán las comidas en los comedores sociales y otros recibirán una tarjeta para hacer la compra, por ejemplo.

El verano pasado se concertaron ayudas para 276 niños y este año todavía se están cerrando los datos. «Se está realizando una tarea de detección de necesidades y de recursos disponibles desde los equipos básicos de atención social para dar respuesta a las familias con niños en riesgo», aseguran.

Para poner en marcha estas acciones cuentan con la colaboración de la Fundació Pere Tarrés, la ONG Educo, la Fundació Joventut i Vida, la Fundació Formació i Treball, AAVV La Floresta, Creu Roja, Centres Oberts de la Generalitat y el Casal Mare de Déu de la Siurana.

Desde Servicios Sociales aseguran que se ha trabajado con las familias durante todo el año para que, cuando llegara el verano, tuvieran los recursos para satisfacer las necesidades de los niños ofreciéndoles orientación laboral y medidas de ahorro familiar. «Aun así, algunas no pueden hacer frente a sus necesidades básicas», reconocían.

 

El 30% no tiene beca

Los datos demuestran que las familias vulnerables dependen cada vez más del comedor escolar para la alimentación de sus hijos. Así se evidenció en el estudio del Observatori de Vulnerabilitat de Creu Roja que se presentó recientemente. La investigación, que se centraba en una encuesta a familias con niños que acuden a la entidad en su programas de lucha contra la pobreza, encontró que 9 de cada 10 en la demarcación de Tarragona sufren algún grado de inseguridad alimentaria. El 44% come principalmente gracias a los alimentos donados por entidades. Además, en los últimos tres meses en el 14,6% de esas casas algún menor tuvo hambre y no pudo comer por falta de dinero. Entre estas familias, el 43% de los niños hace la comida principal del día en el comedor escolar. No obstante, el 30% de los encuestados no recibe beca para todos sus hijos.

 

Algunas iniciativas

Justamente, en vista de estas necesidades, Creu Roja entrega durante el verano tarjetas prepago para niños y adolescentes de familias vulnerables.

Eduard Martín, adjunto a la coordinación de la entidad en la provincia, explica que se ha optado por el sistema de tarjetas de prepago para usar en los supermercados porque ofrece a las familias poder comer de una manera normalizada, sin estigmatizarles. Este año, igual que el pasado, los beneficiarios serán 80 alumnos de primaria que ya reciben becas de comedor. En este caso la tarjeta está ‘cargada’ son 230 euros por niño.

Además entregarán becas a 30 alumnos de secundaria de un proyecto piloto en El Vendrell.Los alumnos de instituto son un colectivo particularmente vulnerable, puesto que hacen jornada intensiva y en la mayoría de los centros no hay comedor. De hecho, estos adolescentes también reciben una tarjeta prepago mensual durante el cursos escolar.

La tarjeta para los alumnos de secundaria tiene un importe de 368 euros. En total la entidad invierte 29.440 euros de sus fondos propios para este programa.

Las tarjetas son abiertas, así que las familias pueden comprar lo que quieran y hay un equipo de nutricionistas que supervisa, a posteriori, lo que han adquirido. Hasta ahora se ha demostrado que las emplean, justamente, en lo que se espera, en alimentos básicos.

Otras entidades, como Cáritas, también saben, por boca de sus usuarios, lo crucial que es para muchas familias el comedor. En su caso no tienen ninguna acción especial en verano, aunque la mayoría de las Cáritas parroquiales siguen abiertas en verano. Además también envían niños a la Fundación Santa Maria de Siurana, que organiza casales sociales para niños en riesgo de exclusión en los que los menores también reciben la comida.

Otra de las entidades que se ocupará especialmente de este colectivo en verano es el Comedor Social de Bonavista, que gestiona la Associació Socioeducativa Joventut i Vida. La encargada, Raquel Quílez, cuenta que ya el año pasado 47 niños derivados desde el ayuntamiento fueron atendidos en el comedor.

La dinámica, no obstante, es distinta a la que se sigue con los adultos. Los menores no se quedan a comer, sino que los padres llevan sus propios envases y los voluntarios del comedor les dan la comida que se la coman en casa, de manera más discreta. Para llevar adelante esta atención el Ayuntamiento les dio un aporte adicional de 6.000 euros.

Pero, además de la comida del mediodía, la entidad procura entregar a las familias otros tres alimentos básicos: leche, galletas y cacao soluble, para asegurar el desayuno y hasta alguna cena. Es por eso que hacen un llamamiento a todos los ciudadanos que puedan donar, especialmente leche. «Para nosotros es oro líquido», comenta Quílez.

Temas

  • TARRAGONA

Comentarios

Lea También