Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Tarragona ANÁLISI

Gradas de quita y pon en el Amfiteatre de Tarragona

El concejal de Patrimoni, Hermán Pinedo, se ve obligado a rectificar unas polémicas declaraciones sobre el Amfiteatre que dieron munición a la oposición

Núria Riu

Whatsapp
Un equipo de topógrafos estuvo ayer por la mañana en el Amfiteatre de Tarragona.  FOTO: Alba Mariné

Un equipo de topógrafos estuvo ayer por la mañana en el Amfiteatre de Tarragona. FOTO: Alba Mariné

«Comparezco delante de los medios para explicar que, en referencia a la noticia publicada esta mañana, quizás me debí expresar mal y en ningún caso se plantea como opción prioritaria derribar las gradas reconstruidas». De esta forma iniciaba su intervención el concejal de Patrimoni del Ayuntamiento de Tarragona, Hermán Pinedo, tras las polémicas declaraciones que hizo en una entrevista con la Agència Catalana de Notícies (ACN) y que escasas horas más tarde le obligaban a rectificar.

En éstas, Pinedo afirmó que «con toda seguridad» se tiraría al suelo la parte superior de la gradería del Amfiteatre reconstruida, que desde hace tiempo tiene el acceso cerrado al público, a raíz de la aparición de grietas. Y, por otro lado, el Consistorio se planteaba derruir también el resto de la zona que se hizo en los años sesenta. La noticia saltó como una bomba, ya que una decisión así cambiaría por completo la fisonomía de uno de los monumentos más visitados de la ciudad y que, sin lugar a dudas, es el icono de la Tarraco romana.

La intervención de Pinedo estuvo llenas de matices y denota que ahora mismo el concejal de En Comú Podem avanza sobre un camino lleno de minas para intentar recuperar este monumento. El informe elaborado por especialistas externos, que se daba a conocer durante el mes de septiembre, alertaba sobre los diferentes déficits estructurales en el monumento Patrimonio de la Humanidad. En éste se ponía de manifiesto el riesgo para la seguridad de los visitantes, motivo por el cual el Consistorio decidió cerrar el recinto. Semanas más tarde, tras una primera intervención de urgencia, se reabría el acceso a la explanada próxima a la zona de taquillas. Sin embargo, no ha empezado aún la gran intervención, que va a hacerse por fases, para corregir la falta de mantenimiento durante todos estos años. 

La zona de las gradas, en las que se sienta el público, es la que presenta más problemas. El informe hablaba sobre grietas en diversos puntos, debido a las filtraciones de agua y los movimientos de tierras. Unas patologías que afectan a la parte nueva y que ahora ha sido objeto de la polémica. Pinedo apuntó que «la prioridad es mantener las gradas, pero hay que contemplar todas las opciones». En este sentido, dejó claro que «es evidente que están en mal estado» y que «hasta que no empiece la primera fase no sabremos qué va a pasar». No obstante, para aplacar cualquier nueva polémica, añadía que «la prioridad absoluta es invertir para consolidarlas y mantenerlas».

La posibilidad de tener que derribar las gradas, por su mal estado de conservación, se ha hablado con la boca pequeña desde algunos especialistas sin que, por el momento, los técnicos lo recomienden. Esta intervención es la que permite la comprensión del monumento en su conjunto y, ahora mismo, si se decidiera actuar no podría hacerse una reconstrucción como la que se hizo en los 70.

El Consistorio afirma que está a la espera de nuevos informes de los arquitectos municipales para conocer más detalles sobre las grietas. En este sentido, se han instalado georadares que darán más información sobre si el paso de vehículos por el vial de Bryant y los trenes de mercancías tienen una afectación sobre el monumento. En paralelo, se está a la espera de poder iniciar la primera fase de obras en la zona de la grada excavada en la roca –la más próxima a la zona de taquillas– para asegurar las piedras y evitar cualquier desprendimiento.

En un primer momento se apuntó que estos trabajos arrancarían a finales de octubre o a inicios de noviembre. «Si fuese por mi estarían empezadas las obras hace dos meses, pero al final la tramitación es lenta», decía Pinedo. El Ayuntamiento aprobó un modificativo de crédito de 100.000 euros para abordar esta primera fase. No obstante, ayer el concejal reconoció que no hay una estimación de los costes totales que supondrá la reapertura del monumento.

La polémica está servida 

Las declaraciones del concejal de Patrimoni despertaron todo tipo de reacciones contrapuestas. De hecho, el mismo alcalde, Pau Ricomà, se enteró sobre al respecto durante la lectura del manifiesto del Día Internacional de la Discapacidad, después de que el concejal del Gobierno Manel Castaño tuvo que defenderse como pudo durante la tertulia con los representantes políticos en Tarragona Ràdio.

Las críticas fueron especialmente duras, ya que la semana pasada se celebró una comisión informativa extraordinaria sobre el Amfiteatre y no se habló sobre ello. Ayer, tanto la CUP, como Cs y el PSC siguieron en directo la comparecencia del responsable de Patrimoni. Eva Miguel (CUP) denunció «la forma de improvisar y de verbalizar ciertas informaciones que pueden ser graves». Y acusó de «falta de transparencia» al Gobierno.

La portavoz del PSC, Sandra Ramos, mostró su «perplejidad» sobre al respecto y afirmó que «no puede jugarse de esta forma, improvisar constantemente y dar volantazos en temas de patrimonio, cuando es un eje fundamental de la ciudad y de nuestra identidad». Elvira Vidal (Junts) aseguró «no entender el alarmismo» y recordó «el informe técnico que advierte sobre su mal estado». 

Finalmente, Rubén Viñuales (Cs) recordaba que es un tema que está bajo investigación por parte de la Fiscalía, tras la denuncia que presentó la formación naranja. Viñuales lamentó que la inversión de 100.000 euros «es insuficiente» y que su partido ha pedido una partida de un millón para mantenimiento en los presupuestos. Este partido asegura que en la comisión se les informó que la inyección necesaria para la puesta al día del patrimonio era de cinco millones y se defendió de cuando su partido apoyó la aprobación de las cuentas del año pasado, cuando la cifra era de 10.000 euros. «Ahora la situación es muy distinta. Hay un monumento que está cayendo y así lo dicen los informes técnicos», apuntó.

Temas

Comentarios

Lea También