Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

«Ha sido la misión más difícil que hemos vivido en el Open Arms»

La tripulación del navío, capitaneado por el tarraconense Marc Reig, ha reconocido que los 19 días de espera en el mar han sido la experiencia más complicada del buque, que suma ya 65 expediciones de rescate en el Mediterráneo

Raúl Cosano

Whatsapp
La tripulación del Open Arms tras el desembarco de los migrantes en Lampedusa.  Foto: Twitter Open Arms

La tripulación del Open Arms tras el desembarco de los migrantes en Lampedusa. Foto: Twitter Open Arms

«Día 1. Día en que la justicia italiana impuso el sentido común y la humanidad a este disparate. Hoy es el día para agradecer a este enorme equipo humano el esfuerzo, la entrega e inmensa generosidad en la misión más difícil que hemos vivido hasta ahora, la misión 65». Así se expresaba Proactiva Open Arms, la ONG catalana responsable del barco que ha estado 19 días en el mar, cargado de migrantes, esperando un puerto al que llegar con seguridad. La tripulación admitía que esta había sido la expedición más dura y complicada, y eso que los conflictos en sus labores recientes de rescate en alta mar se han convertido en una tónica habitual. 

Alguien que ha vivido de primera mano lo sucedido ha sido el tarraconense Marc Reig, capitán del navío y, por tanto, uno de los máximos responsables de cualquier decisión que se tomaba a bordo. Reig, capitán de marina mercante, se ha mantenido siempre fuerte en sus convicciones, pese a que la labor humanitaria de su barco ha originado una nueva crisis en el Mediterráneo y una guerra cruzada de declaraciones entre el Gobierno de España, Italia y la propia ONG de Badalona. Reig habla claro. «Estoy convencido de lo que estamos haciendo. Tengo a un gran equipo y estoy muy orgulloso de él. Queremos que los gobiernos se den cuenta de esta situación, de que no es sostenible», decía al Diari desde el barco, en medio de la crisis, justo cuando llevaba 13 días a la deriva y continuaba esperando un puerto donde atracar y descargar a los migrantes. 

El Golfo Azzurro y el Astral son los otros dos barcos de rescate que tiene la ONG catalana

Reig se ha visto envuelto en otras situaciones extremas en anteriores misiones. En 2018 también capitaneaba el barco cuando fue inmovilizado en puerto por orden del fiscal italiano de Catania, que abrió una investigación por un posible delito de promoción de migración ilegal. El buque fue retenido y Marc, como principal responsable del navío, investigado. «Estoy tranquilo. No hemos hecho nada malo. Sé que volveré para seguir salvando vidas», decía por entonces. 

Todo quedó en nada, porque en mayo de este año el juzgado de instrucción de Catania, en la región de Sicilia, archivó los cargos penales contra Marc y la jefa de misión, Anabel Montes, que también ha estado esta vez a bordo del Open Arms. Ambos estaban acusados del desembarco, en marzo de 2018, en el puerto de Pozzallo, de 218 migrantes a los que socorrieron en alta mar, cerca de Libia. Tanto la fiscalía como el juez instructor concluyeron que no existían pruebas para acusarles de tráfico de personas. 

Multa administrativa
Ahora las perspectivas no son demasiado positivas. El Open Arms se enfrenta a una multa administrativa de 901.000 euros porque, desde enero, tenía la advertencia de la Dirección General de la Marina Mercante, dependiente del Ministerio de Fomento, de que no podía rescatar personas en el Mediterráneo. Además, la Fiscalía de la Audiencia acaba de anunciar que estudiará la denuncia de Vox por tráfico de seres humanos.

Pero, a pesar de todo ello, el Open Arms acaba de anunciar que volverá a echarse al Mediterráneo, que más pronto que tarde zarpará con un único fin: «Proteger vidas en el mar». Lo dijo la ONG catalana a través de un comunicado. Antes, eso sí, tendrá que subsanar las «anomalías graves» detectadas por las autoridades italianas que ahora tienen inmovilizado el barco en Sicilia.

En tierra firme, después de casi tres semanas de futuro incierto y más de 150 migrantes abandonados a su suerte, Òscar Camps, fundador de Proactiva Open Arms, no veía las cosas muy distintas a cuando buscaba una reacción del Gobierno. «Lo que más nos ha dolido es el abandono por parte de quien nos debería proteger, que para algo somos españoles y tenemos la bandera española en el barco», reconocía Camps, al tiempo que se reafirma en que nadie del gabinete de Pedro Sánchez contactó con ellos en los 19 días que, dice, «estuvimos secuestrados por Salvini en el mar». 

Open Arms calcula que con sus operaciones ha salvado 59.866 vidas desde el año 2015

Les acabó llegando un buque de la Armada, el Audaz, que iba al rescate de los migrantes –un fiscal se adelantó y ordenó el desembarco en Lampedusa– y que una vez que el barco regresara a puerto español se abordarían las cuestiones administrativas que podrían culminar con la multa –anunciada por la vicepresidenta Carmen Calvo– de 901.000 euros.

Según la propia entidad, Open Arms ha salvado unas 59.866 vidas desde septiembre de 2015, 32.573 en Lesbos (Grecia) y 27.293 en las operaciones en el Mediterráneo. En las misiones llevadas a cabo en el Mediterráneo por la ONG, unas 14.956 personas han sido rescatadas por el buque Astral, otras 6.558 por el barco Golfo Azzurro y unas 5.779 por el Open Arms. En esa prolífica actividad han participado abundantes colaboradores de Tarragona, tanto formando parte de la misma tripulación como siendo voluntarios en algunas de las misiones.  

Temas

Comentarios

Lea También